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Hallazgo queretano: nuevo estudio con fósiles del Bajío revela que México fue clave para la diversificación de mamíferos en América

El equipo encontró evidencia de que, desde hace 10 millones de años, mamíferos originarios de lo que hoy es EEUU y Canadá comenzaron a acumularse en territorio nacional, mucho antes de cruzar hacia Sudamérica

Dos hombres trabajan en una mesa con objetos blancos y herramientas bajo lámparas. Hay estanterías azules con objetos diversos al fondo.
Los ejemplares proceden principalmente de las cuencas sedimentarias del Mioceno del Bajío y actualmente forman parte de las colecciones resguardadas por el Instituto de Geociencias. Foto: Instituto de Geociencias. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Durante décadas, la explicación más aceptada sobre el Gran Intercambio Biótico Americano señalaba que el movimiento masivo de especies entre Norte y Sudamérica comenzó hace aproximadamente 2.8 millones de años, cuando el istmo de Panamá conectó de manera definitiva ambos territorios.

Sin embargo, una nueva investigación publicada en la revista Science, con participación de investigadores de la UNAM y la Universidad Autónoma de Querétaro, plantea que el intercambio de mamíferos entre Norte y Sudamérica comenzó mucho antes de la formación definitiva del istmo de Panamá. Los fósiles recolectados durante décadas en el Bajío mexicano fueron fundamentales para reconstruir esta historia.

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El estudio, titulado “A 10-million-year biogeographic holding pen primed the Great American Biotic Interchange”, contó con la participación de investigadores del Instituto de Geociencias (IGC) de la UNAM, campus Juriquilla, en Querétaro, y de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ).

Fósiles del Bajío fueron clave para el hallazgo

La investigación fue liderada por Z. Jack Tseng, de la Universidad de California en Berkeley, y tuvo una importante participación de los científicos Adolfo Pacheco Castro, de la UAQ, así como Óscar Carranza Castañeda, José Jorge Aranda Gómez y Julio César Chávez Ambriz, del Instituto de Geociencias de la UNAM.

Infografía con mapas de América, flechas de migración de mamíferos, ilustraciones de fósiles, fases del intercambio biológico y gráficos de datos.
Un estudio científico demuestra que el Gran Intercambio Biótico Americano se originó en México hace diez millones de años, con acumulación y diversificación de especies. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una parte considerable de los fósiles utilizados en el análisis fue recolectada durante aproximadamente 50 años por el investigador Óscar Carranza Castañeda. Los ejemplares proceden principalmente de las cuencas sedimentarias del Mioceno del Bajío y actualmente forman parte de las colecciones resguardadas por el Instituto de Geociencias.

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Estas colecciones permitieron ampliar de manera significativa la información disponible sobre los antiguos mamíferos que habitaron México. De acuerdo con la investigación, los registros disponibles de mamíferos fósiles del Mioceno y Plioceno mexicano prácticamente se duplicaron, al pasar de 919 a mil 724 localidades y géneros documentados.

El crecimiento de esta base de datos permitió realizar una comparación que hasta ahora había sido difícil de desarrollar: analizar conjuntamente los registros fósiles de México, Estados Unidos, Canadá y Sudamérica durante los últimos 12 millones de años.

La información obtenida permitió observar que México no fue simplemente un territorio de paso para las especies. Por el contrario, el centro del país habría funcionado durante millones de años como una especie de zona de acumulación y diversificación de mamíferos.

México fue una “región de espera” para los mamíferos

Uno de los principales conceptos planteados por los investigadores es el de “región de espera” o holding pen. Se trata de un espacio geográfico en el que determinadas especies se concentraron, evolucionaron y se diversificaron antes de continuar su desplazamiento hacia otras regiones.

De acuerdo con el modelo desarrollado por el equipo científico, desde hace aproximadamente 10 millones de años comenzaron a llegar al centro de México mamíferos procedentes de las regiones que actualmente corresponden a Estados Unidos y Canadá.

Estas especies no necesariamente pudieron continuar de inmediato hacia Sudamérica. En cambio, permanecieron durante largos periodos en territorio mexicano, donde encontraron condiciones que favorecieron su establecimiento y diversificación.

El proceso identificado por los investigadores puede dividirse en tres grandes fases:

  • Entre hace 10 y 7 millones de años: se produjo la llegada de mamíferos procedentes de las latitudes boreales hacia el centro de México.
  • Entre hace 7 y 3 millones de años: aumentó gradualmente la conectividad entre las faunas de Norte y Sudamérica, aunque predominó claramente el desplazamiento de especies de norte a sur. Esto indica que todavía no existía un corredor terrestre estable entre ambos continentes.
  • Hace aproximadamente 2.8 millones de años: comenzaron los pulsos de intercambio biótico ampliamente documentados, coincidiendo con la formación definitiva del istmo de Panamá.

Entre los grupos identificados en los fósiles del Bajío se encuentran carnívoros, ungulados y roedores, además de perezosos, algunos de los cuales se encontraban entre los grupos que lograron desplazarse hacia el norte, favorecidos por características como su tamaño corporal.

¿Qué cambia sobre la historia del istmo de Panamá?

Los resultados del estudio cuestionan la idea de que el puente terrestre de Panamá estuviera completamente formado desde el Mioceno medio, hace entre 13 y 15 millones de años, y que desde entonces hubiera existido una conexión terrestre continua entre Norte y Sudamérica.

En cambio, la investigación respalda la hipótesis de que la conexión definitiva y sincronizada entre ambos continentes ocurrió hace aproximadamente 2.8 millones de años.

Esto no significa que antes de esa fecha no hubiera movimiento de especies entre las regiones. Los investigadores plantean que durante millones de años pudieron existir episodios esporádicos de dispersión, mediante balsas naturales o corredores intermitentes.

En ese proceso, México desempeñó un papel central, ya que su territorio funcionó como una zona de tránsito, concentración y diversificación de especies antes de que se produjera el gran intercambio que posteriormente quedó asociado con el surgimiento del istmo de Panamá.

El registro fósil de México permitió reconstruir la historia

Otro de los aspectos relevantes del estudio es la desigualdad histórica en la cantidad de registros fósiles disponibles entre México y Estados Unidos.

La base de datos paleontológica utilizada por los investigadores contaba con más de 16 mil registros de mamíferos del Neógeno para Estados Unidos, mientras que México apenas tenía alrededor de 640 registros antes de la incorporación de los nuevos datos.

Esta diferencia dificultaba comprender cómo se habían distribuido las especies de mamíferos a lo largo del continente y qué papel había desempeñado el territorio mexicano en su evolución y desplazamiento.

Por ello, las colecciones reunidas durante décadas por investigadores del Instituto de Geociencias, particularmente el trabajo de campo desarrollado por Óscar Carranza Castañeda, fueron determinantes para ampliar el conocimiento disponible.

El nuevo análisis demuestra así la importancia de conservar las colecciones paleontológicas y continuar con el trabajo de campo en México. Los fósiles del Bajío queretano no sólo aportan información sobre las especies que habitaron la región, sino que también ayudan a explicar un proceso que transformó la distribución de los mamíferos en todo el continente americano.

El hallazgo coloca a México, y particularmente a regiones del centro del país, como una pieza fundamental para comprender los millones de años de cambios biogeográficos que precedieron al Gran Intercambio Biótico Americano.

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