De qué murió Javier Solís: el misterio y la verdad detrás de la leyenda

El 19 de abril de 1966 la música mexicana sufrió una nueva y terrible pérdida: el “Rey del bolero ranchero” falleció a los 34 años

Javier Solís debutó en la música a mediados de los años 50 (Captura YouTube)
Javier Solís debutó en la música a mediados de los años 50 (Captura YouTube)

Cuenta el mito popular que la música mexicana volvió a vestirse de luto el 19 de abril de 1966 por un vaso de agua.

Sí, el vaso de agua que Javier Solís habría tomado después de una operación de vesícula, y que habría causado la muerte del “Rey del bolero ranchero” cuando apenas tenía 34 años y había disfrutado ya de la cima de la popularidad con canciones como Llorarás, Cuatro Cirios, Si Dios Me Quita la Vida, Esclavo y Amo, En mi viejo San Juan y, sobre todo, Sombras.

La verdad es que el famoso intérprete llevaba, al menos, un par de años sufriendo de fuertes dolores en el estómago, pero debido a su apretada agenda, que incluía ya no solo conciertos y grabaciones de discos, sino también películas, no se atendió adecuadamente y se limitaba a tomar algunos medicamentos o comer ensaladas para mitigar el malestar.

La leyenda que él mismo se inventó decía que era un yaqui nacido en Nogales, Sonora, pero la realidad es que nació en el barrio de Tacubaya, Ciudad de México, el 1 de septiembre de 1931.

Cuando apenas era un bebé, su madre -Juana Levario- lo dejó a cargo de su hermano, Valentín Levario, y de Ángela, la esposa de éste, quienes se convirtieron en los verdaderos padres del pequeño Gabriel Siria Levario.

Video: YouTube-mudotestigo/srranchero

Aun siendo niño, comenzó a trabajar. “Aprendiz de mecánico, panadero, repostero, diez años en el oficio de la carne”, recordaba en una entrevista de 1962 con la XEW sobre su vida.

“Mi vocación empezó por hambre”, aseguró en la misma charla al hablar de los 17 pesos que ganaba al día en la carnicería y que no le permitían solventar sus gastos personales. “No encontraba la salida”.

La providencia, el destino, la buena fortuna o como quiera llamarle lo llevó a conocer a unos amigos mariachis que lo invitaron a trabajar en Garibaldi. De ahí el inicio de un peregrinar entre agrupaciones , restaurantes, bares y centros nocturnos, pero también de una historia que parecería tocada por el velo de lo mágico, aunque de trágico final.

El punto más alto del cuento de hadas llegaría cuando, trabajando en un centro nocturno llamado El Azteca (ubicado en Eje Central, cerca del Hotel Virreyes, y hoy convertido en una farmacia) Julito Rodríguez Reyes, quien fuera primera voz de Los Panchos, lo escuchó y se le abrieron las puertas del paraíso.

“Necesitas que te oigan”, le dijo Julito”. “Me tuvo fe”, comentaba Solís sobre el hombre que lo llevó a hacer su primera grabación de un disco y quien lo presentó al compositor y director artístico Felipe Valdés Leal, quien supo que en aquel joven existía el potencial de una estrella y lo acogió bajo su tutela, aunque la historia no fue sencilla al principio, ya que Solís aún tenía prendida a su garganta la voz de Pedro Infante, la figura que imitó durante años.

Solís nació en Tacubaya en 1931 (Captura YouTube)
Solís nació en Tacubaya en 1931 (Captura YouTube)

Una vez que encontró su propia voz el ascenso fue vertiginoso. Cientos de canciones grabadas en menos de una década. Una película a otra se sucedían en apenas unos años de lo que él llamaba su “humilde carrera artística” e incluso había planes para grabar un disco nada menos que con Frank Sinatra.

Pero todo se detuvo de golpe el 19 de abril de 1966 a las 5:25 de la madrugada, en la habitación 406 del Hospital Santelena de la Ciudad de México.

Dicen que Javier Solís se incorporó de su cama, aseguró sentirse bien y, de pronto, dio un suspiro muy largo y solo dijo “Ay Dios mío”. Se quedó quieto y su corazón dejó de latir.

Minutos después llegó Blanca Estela Sáinz, la mujer que compartió con él los últimos años de su vida y más tarde, esa misma mañana, la noticia ya circulaba por todo México: Javier Solís había muerto.

Comenzaron entonces las especulaciones, los mitos y también el misterio sobre la causa de la muerte. Cómo un hombre de 34 años había fallecido después de una operación de vesícula, era la pregunta recurrente.

Existían planes para que Frank Sinatra y Javier Solís grabaran juntos
Existían planes para que Frank Sinatra y Javier Solís grabaran juntos

De acuerdo con la investigación de José Felipe Coria, publicada en El Señor de Sombras, una trilogía de la editorial Clío, Francisco Zubiria, el médico a cargo de Solís, informó en una conferencia de prensa, a media mañana del 19 de abril, que “Javier había muerto a causa de una colesistitis, una infección de los canales biliares”.

Pero las dudas se desataron cuando Blanca Estela se enteró de que Zubiria, quien operó a Solís de la vesícula, no era cirujano. Pidió ver el expediente médico de Javier; sin embargo, el documento desapareció del hospital, sin que alguien pudiera dar alguna explicación.

Cuando Blanca Estela llegó al nosocomio tras enterarse de la muerte de Javier, Zubiria solo atinó a decirle “con el corazón no contaba”.

En aquel momento, el médico le comentó que “el deceso ocurrió por una descompensación vesicular provocada por el propio Solís al tomar agua, lo que tenía prohibido, que le produjo un deterioro cardiaco irreversible”, señaló Coria en su investigación.

Pero esa explicación solo dejó más dudas a la viuda, a quien le constaba que Solís ya había consumido líquidos días antes del deceso.

Cada 19 de abril se reúnen en el Panteón Jardín admiradores de Javier Solís para honrar su recuerdo y su música (Foto: Cuartoscuro)
Cada 19 de abril se reúnen en el Panteón Jardín admiradores de Javier Solís para honrar su recuerdo y su música (Foto: Cuartoscuro)

Y es que desde la noche del 12 de abril de 1966, Solís había sido internado debido a insoportables dolores en el estómago. A las 6:30 de la mañana del día siguiente entró a quirófano para que le retiraran la vesícula y el 18 de abril, el cantante ya comía y bebía agua, refresco de manzana y masticaba hielo, algo que disfrutaba mucho hacer.

Era tal el avance en su recuperación que ese mismo 18 de abril el médico Zubiria informó a Blanca Estela que Solís sería dado de alta el 21.

Fue por eso que la versión del vaso de agua resultó increíble para las personas cercanas a Solís, pero no para el gran público, pues muchos aún hoy consideran que fue esa la causa del deceso.

La realidad es que entre las diversas versiones de Zubiria y la desaparición del expediente médico, aún hoy nadie sabe qué pasó exactamente con Javier Solís entre la noche del 18 y la madrugada del 19 de abril.

El Bar Azteca hoy es una farmacia (Fotos: Mau HL / Infobae)
El Bar Azteca hoy es una farmacia (Fotos: Mau HL / Infobae)

Lo cierto también es que algunas personas declararon a Coria que Javier había dicho varias veces que moriría joven.

“Tú lo verás, no voy a llegar a viejo”, le decía a Blanca Estela. “Fíjate que tengo ganas de morirme a los 34 años”, confesó a Refugio Robles, pareja de su tío Valentín.

Ante la sorpresa de doña Cuca, Javier le explicó que no deseaba inspirar lástima al llegar a viejo y no poder cantar como lo hacía de joven.

Tal vez por eso el productor Felipe Valdés Leal apuró en lo posible la grabación de canciones por parte del ídolo mexicano: 300 temas en apenas 9 años de carrera.

Aunque hoy su música sigue sonando en México, Colombia y otros países de Latinoamérica, aquel 19 de abril fue el final en este plano para el hombre que decía “no soy cantante, soy cancionero”.

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