No hay quien no recuerde el cruce de piernas de Sharon Stone en Bajos instintos. Recientemente, la actriz confesaba lo que vivió en 2001 cuando sufrió un derrame cerebral, algo que hizo peligrar su carrera en Hollywood. Recuperada, regresó a lo grande con una protagónico en Mosaic bajo las órdenes de Steven Soderbergh para HBO. A los 60 años (los cumplió el 10 de marzo), la mujer nacida en una familia modesta de Pennsylvania que a los 17 se fue a buscar el éxito a Nueva York sigue sigue siendo una de las divas más aclamadas por el público.

Niña brillanteDesde pequeña, Sharon Stone demostró una inteligencia superior a la media. Su madre la llevó a que la hicieran pruebas y descubrieron que era superdotada, con un coeficiente intelectual de 154. A los 15 años ingresó en la Universidad de Edinboro (Pennsylvania) – dos antes años de lo normal-para estudiar Arte y Escritura con una beca, pero no terminó sus estudios para perseguir sus sueños en el mundo del cine.

Modelaje. En su adolescencia, se destacó por su físico además de por su cerebro. Con 17 años, ganó un concurso de belleza y se mudó a Nueva York para probar suerte en las pasarelas. Al poco tiempo de llegar a la Gran Manzana ingresó en la agencia de modelos Ford. Durante esta época,  comenzó clases de actuación y apareció en spots televisivos.

La chica del tren. Su primera gran oportunidad en cine fue en la película Memorias de un seductor (1980), de Woody Allen, donde sólo apareció segundos y no tuvo ningún diálogo.

Conejita. La estrella quería cambiar su imagen y decidió posar desnuda para Playboy en 1990, coincidiendo con el estreno de Desafío total, coprotagonizada por Arnold Schwarzenegger. Gracias a aquella portada, consiguió el papel de su carrera.

Bajos Instintos. Siempre supo que esa película sería la que le daría la oportunidad definitiva y no fue fácil. No fue la primera opción del director Paul Verhoeven. Antes que ella pasaron 14 actrices. No fue bien recibida en el set, pero fue la única que dijo que sí a los desnudos y a las escenas sexuales.

La famosa escena del filme fue un engaño. El momento que la llevaría a convertirse en una sex-symbol no estaba así en el guión. Verhoeven le pidió que se quitara las bragas porque reflejaban la luz al descruzar sus piernas y le prometió que no se veía nada.

Estuvo al borde de la muerte. En 2001 pasó nueve días internada con un 5% de posibilidades de sobrevivir a raíz de un infarto cerebral. Parte de su cuerpo se paralizó y no pudo escribir ni leer durante dos años. Volver a recordar las líneas de guiones fue un arduo trabajo. Estuvo apartada de los focos hasta este año que regresó con Mosaic de HBO. 

Nadie apuesta a ella. Hace 25 años que quiere dirigir, pero ningún estudio quiere financiar su ópera prima. Tiempo atrás, pidió ocho millones para un proyecto y se lo negaron.

Tiene tres hijos. Estuvo casada con Michael Greenburg, del que se separó en 1987, y Phil Bronstein, del que se divorció en 2003. A su hijo Roan, de 17 años, lo adoptó con Bronstein, un reconocido periodista y ex director del San Francisco Chronicle. Más tarde, adoptó a Laird, de 12 años; y Quinn, de 10.

(Grosby Group)
(Grosby Group)

Amores. A los 60 años está en pareja con el inversor inmobiliario Angelo Boffa, de 41.  Antes del italiano, fue novia del actor David DeLuise y del modelo argentino Martin Mica.

(Grosby Group)
(Grosby Group)

Víctima de acoso. Recientemente, su risa ante la pregunta de si había vivido situaciones de acoso se hizo viral en las redes sociales. "¿Puedes imaginar cómo era cuando llegué aquí hace 40 años? ¿Con mi aspecto? Viniendo de ninguna parte, Pennsylvania. Llegué sin ninguna protección. Lo he visto todo", dijo a la actriz.

#MeToo. Pese a su apoyo del movimiento impulsado por sus compañeras de profesión contra el acoso laboral, Stone salió en defensa de James Franco, quien fue denunciado por varias mujeres por acoso sexual.  "Es un hombre encantador", aseguró.