El sur de la Florida intenta volver a llevar a las aulas a miles de estudiantes que no regresaron a las escuelas después de COVID-19

Aproximadamente 10 mil estudiantes del distrito escolar de Broward no volvieron a las aulas después de las interrupciones. Un enorme grupo de educadores salió a las calles a buscarlos casa por casa

Una estudiante utiliza mascarilla en un colegio en Estados Unidos (Foto: EFE)
Una estudiante utiliza mascarilla en un colegio en Estados Unidos (Foto: EFE)

Florida fue uno de los primeros estados en el país en reiniciar las clases de manera presencial,inclusive durante 2020. Sin embargo, tras las dos meses en los que los alumnos no fueron al colegio por la pandemia del COVID-19, las cosas nunca volvieron a ser iguales.

En el condado de Broward, donde se encuentran las ciudades de Fort Lauderdale, Hallandale y Hollywood, son cerca de 10 mil los estudiantes que directamente no volvieron a las escuelas tras el período de clases virtuales, o que si asisten lo hacen de manera inconsistente unos pocos días a la semana. No es un hecho menor en el sexto distrito escolar más grande del país, con 204 mil estudiantes en las escuelas públicas y 56 mil estudiantes en el sistema de escuelas chárter (colegios privados donde la cuota corre por parte del estado).

Por eso, un grupo de cerca de 350 educadores de la zona decidió salir a las calles del condado, barrio por barrio, a tocar las puertas de aquellos que no han vuelto a clases para hablar con sus familias, ofrecer ayuda e intentar convencer a padres y alumnos de que no hay mejor lugar que la escuela para que los niños aprendan.

Estudiantes asisten a una escuela en Miami Lakes  (Foto: EFE)
Estudiantes asisten a una escuela en Miami Lakes (Foto: EFE)

Un grupo compuesto por maestros, consejeros, directores, miembros de la junta escolar y representantes del sindicato de maestros se unieron de forma voluntaria para durante horas recorrer las calles con un listado de nombres y direcciones de aquellos que no regresaron a clases. La labor es maratónica sobre todo si se tiene en cuenta que la predisposición de la mayoría de las familias no era estar abierta al diálogo.

“He hecho esto durante décadas, trabajando en distintas campañas políticas. Uno está de suerte si consigue que en un día cuatro o cinco personas respondan a la puerta. Muchos no están en sus casas, otros están asustados, otros simplemente no quieren. Mi expectativa es que de 30 hogares, poder hablar como mucho con 10 personas”, decía Anna Fusco, presidente del sindicato de maestros de Broward.

En los hogares en los que no había respuesta se dejaba un paquete con información acerca de cómo hacer para que el regreso a clases sea un proceso sencillo. En otras viviendas las personas se habían mudado y el estudiante ya no vivía allí. En algunos otros casos, la familia había optado por cambiar al estudiante a un colegio privado.

“Es muy triste porque el estudiante nunca va a aprender mejor que en un aula, cara a cara con su maestro y junto a sus compañeros de clase”, afirmaba Liliana Ruido, una maestra que donó su tiempo a esta causa.

Si bien no son muchos los niños que volverán a clases tras este esfuerzo, los educadores aseguran que convencer a uno solo ya es un triunfo. El distrito escolar quiere que las familias entiendan que no están solas y que ellos los ayudarán con el proceso.

Broward no es el único distrito escolar con este problema en Florida. En Miami Dade, el distrito escolar más grande del estado y el cuarto más grande del país, son 23 mil los estudiantes en la lista de aquellos que no regresaron a clases de forma permanente tras la pandemia.

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