Cómo fue el regreso a clases en Estados Unidos

Brotes de contagios en 36 estados donde se reanudaron clases universitarias presenciales, problemas con los sindicatos y colapsos de los sistemas para las clases virtuales muestran un escenario más caótico del esperado

Desde Miami, Florida, Estados Unidos
Alumnos de la secundaria West Jefferson esperan para medirse la temperatura antes de entrar al colegio. Foto: Chris Granger/The Advocate via AP
Alumnos de la secundaria West Jefferson esperan para medirse la temperatura antes de entrar al colegio. Foto: Chris Granger/The Advocate via AP

Con el fin del verano comenzó nuevo ciclo escolar en los Estados Unidos, aunque atípico al continuar atravesando el país la pandemia de coronavirus. Es que incluso sin haber clases presenciales en la mayor parte de los estados -y algunos de ellos sin haber reanudado los cursos- ya se han comenzado a reportar distintos brotes que tienen a los establecimientos educativos como epicentros.

Universidades en 36 estados han reportado casos positivos en las últimas dos semanas. En un período de 15 días se contabilizaron 8.700 estudiantes que testearon positivo. En total, alrededor de 20.000 estudiantes contrajeron la enfermedad a lo largo del verano.

Algunos casos en particular llaman la atención. Uno de ellos es el de la Universidad de Alabama, donde 1.200 estudiantes dieron positivo en la prueba del coronavirus en tan sólo una semana de clases semi-presenciales. Cuatro sororidades –clubes privados de estudiantes mujeres- reportaron brotes en la Universidad de Kansas; y la Universidad Temple, en Filadelfia, suspendió por dos semanas las clases presenciales después de que 106 alumnos contrajeran la enfermedad.

No está claro si los contagios tuvieron lugar en el contexto académico o si son consecuencia de las fiestas y la vida social que trae aparejada la conglomeración de estudiantes en los campuses. Ante esta posibilidad, distintas universidades impusieron estrictas medidas sanitarias con consecuencias académicas.

Un alumno de la universidad de Carolina del Norte lleva sus pertenencias luego de que la universidad determinara que los estudiantes debían mudarse fuera del campus ante el aumentod e casos de Covid-19. Foto: REUTERS/Jonathan Drake
Un alumno de la universidad de Carolina del Norte lleva sus pertenencias luego de que la universidad determinara que los estudiantes debían mudarse fuera del campus ante el aumentod e casos de Covid-19. Foto: REUTERS/Jonathan Drake

La Universidad Providence, en Rhode Island, suspendió a 17 estudiantes en una semana por no cumplir las nuevas reglas.”Estoy profundamente decepcionado por el comportamiento egoísta de estos estudiantes que deliberadamente eligieron ignorar el código de conducta de COVID-19 que implementamos”, dijo a la prensa Kenneth Siccard, el Presidente de la universidad. La Universidad de Syracuse, en Nueva York, tomó medidas similares al suspender a 23 estudiantes de primer año por organizar encuentros masivos dentro del campus de la facultad.

La Universidad de Carolina del Norte, en tanto, anunció el cierre de los espacios de uso público en sus residencias universitarias a menos de una semana de que los estudiantes volvieran al campus. De acuerdo con la página web de la universidad, desde que comenzara la pandemia cerca de 800 estudiantes de esa institución dieron positivos a la prueba del COVID 19.

Pero el problema sanitario relacionado con la vuelta a clases no se circunscribe a los estudiantes universitarios. También alcanza a los alumnos de escuela primaria y secundaria. Si bien aún no se ha cuantificado formalmente una rebrote del virus relacionado a la vuelta a clases de los más jóvenes, esto no quiere decir que el regreso a clases esté transcurriendo sin problemas.

La ciudad de Nueva York anunció semanas atrás con bombos y platillos que sería el mayor distrito escolar en el país en retomar las clases presenciales. Las autoridades fundamentaron la decisión en el hecho de que habían conseguido un porcentaje de contagios menor al 5 por ciento de la población. No obstante, este martes el alcalde Bill de Blasio informó a los padres que la vuelta a clases se demorará 11 días más de lo previamente estipulado. Ahora el ciclo lectivo comenzará el 21 de septiembre.

Family members assist students complying with a requirement by the University of North Carolina to move out of campus housing due to the coronavirus disease (COVID-19) outbreak in Chapel Hill, North Carolina, U.S. August 30, 2020. REUTERS/Jonathan Drake
Family members assist students complying with a requirement by the University of North Carolina to move out of campus housing due to the coronavirus disease (COVID-19) outbreak in Chapel Hill, North Carolina, U.S. August 30, 2020. REUTERS/Jonathan Drake

El problema en Nueva York, no obstante, no está relacionado con un rebrote del virus sino con un acuerdo con el sindicato de maestros. Varios de sus miembros se negaron a volver a las escuelas a menos que la ciudad les garantizara medidas de precaución adicionales. Las autoridades aceptaron hacerlo, pero implementarlas tardará al menos una semana.

En otras ciudades, el conflicto tiene que ver con la vuelta a clases virtuales. Miami está nuevamente en el centro de las noticias nacionales porque el sistema colapsó los dos días en los que fue usado y miles de estudiantes no lograron ingresar al portal por el que está previsto que tomen clases, al menos hasta octubre.

El lunes, el propio superintendente de escuelas del condado Miami-Dade, Alberto Carvalho, reconoció estar “sumamente decepcionado” la respuesta del sistema. Tarde por la noche, el distrito escolar envió un escueto comunicado anunciando que los problemas de conectividad habían sido “identificados y resueltos”. Pero el martes amaneció con los mismo inconvenientes, generando la furia de padres en todo el condado.

“Esto es insostenible. Si hasta octubre estamos así, va a ser un semestre perdido”, afirmaba a Infobae Paula Beltrán, madre de una niña que empezó su primer año de escuela primaria esta semana.

“El problema no es sólo la falta de conectividad, que supongo van a poder arreglarla. Pero no hubo una comunicación adecuada. El viernes tuvimos una reunión con las maestras en las que nos contaron cuál es su comida favorita, pero nunca nos explicaron cómo es el cronograma de clases. Yo me entero recién hoy que mi hija tiene una hora de clases, seguida de una hora con videos y tareas para que realice sola. Trabajando es imposible que pueda ayudarla con ese tipo de organización. Tuvieron seis meses para pensar mejor las cosas”, se quejó por su parte Mónica Rodríguez, cuya hija cursa el preescolar.

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