Expectativa por la conferencia de prensa de Donald Trump en la que prometió hablar sobre China

El presidente de los Estados Unidos citó a periodistas a la Casa Blanca. Allí se espera que continúe con sus acusaciones contra el régimen de Beijing

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump junto al l presidente de China, Xi Jinping, en Beijing, China, en noviembre de 2017 (Reuters)
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump junto al l presidente de China, Xi Jinping, en Beijing, China, en noviembre de 2017 (Reuters)

Crece la expectativa por la conferencia de prensa anunciada ayer jueves por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en la cual prometió hablar sobre el régimen conducido por Xi Jinping. En las últimas horas, China ha conmovido al mundo democrático luego de que aprobara la inclusión de Hong Kong dentro de su ley de seguridad nacional, lo que compromete seriamente la autonomía del centro financiero asiático.

El encuentro con los periodistas está previsto para esta tarde a las 4 pm (hora de Este norteamericano) en la Casa Blanca. Trump no ofreció detalles sobre el alcance de sus declaraciones. Sin embargo, en los últimos días su administración mostró gran preocupación por el avance que Beijing había hecho sobre las libertades honkonesas.

Desde la Casa Blanca se negaron a comentar sobre el contenido del anuncio presidencial de este viernes, y los asesores cercanos al jefe de estado sólo dijeron que no querían adelantarse al presidente discutiéndolo por adelantado. Incluso el propio Trump se mostró críptico con las noticias esperadas, tuiteó una palabra: “¡CHINA!” el viernes en la mañana, alimentando la expectativa sobre los anuncios.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, declaró el miércoles que Hong Kong ya no disfruta de la autonomía prometida por Beijing, despojando al centro financiero de su estatus especial bajo la ley estadounidense. Horas antes de que Beijing celebre una votación clave sobre una nueva y controvertida ley de seguridad en Hong Kong, Pompeo envió un aviso al Congreso de que China no estaba cumpliendo con sus obligaciones antes de recuperar el control del territorio de Gran Bretaña en 1997.

“Hoy certifiqué ante el Congreso que Hong Kong no continúa garantizando el tratamiento bajo las leyes de los Estados Unidos de la misma manera que las leyes estadounidenses se aplicaron a Hong Kong antes de julio de 1997”, dijo Pompeo en un comunicado. “Ninguna persona razonable puede afirmar hoy que Hong Kong mantiene un alto grado de autonomía de China, dados los hechos sobre el terreno”, agregó.

Según una ley aprobada el año pasado por el Congreso destinada a apoyar el movimiento prodemocrático de Hong Kong, la administración tiene que certificar que el territorio aún es autónomo para disfrutar de su estatus separado con los Estados Unidos con fines comerciales. Pompeo inicialmente había retrasado el informe, diciendo que Estados Unidos estaba esperando ver la sesión del parlamento de China, el Congreso Nacional del Pueblo.

Se espera que la legislatura el jueves avance en una ley que prohibiría la “sedición” y otros delitos percibidos. Los activistas de Hong Kong dicen que la ley efectivamente elimina las libertades básicas que se disfrutan en el centro financiero. “Si bien Estados Unidos alguna vez esperó que Hong Kong libre y próspero proporcionara un modelo para la China autoritaria, ahora está claro que China está modelando a Hong Kong por sí misma”, dijo Pompeo.

“Estados Unidos apoya al pueblo de Hong Kong mientras luchan contra la creciente negación del PCCh de la autonomía que se les prometió”, dijo, refiriéndose al Partido Comunista Chino.

Las protestas

La policía en Hong Kong disparó balas de gas pimienta e hizo centenares de arrestos en los últimos días cuando miles de personas salieron a las calles para expresar su enojo por la legislación de seguridad nacional propuesta por China, que ha despertado la alarma internacional sobre las libertades en la ciudad. En el corazón del distrito financiero, la policía antidisturbios disparó balas de gas pimienta para dispersar a una multitud, y en otras partes de la ciudad la policía reunió a grupos de docenas de presuntos manifestantes, haciéndolos sentarse en las aceras antes de buscar sus pertenencias.

El objetivo de los manifestantes, este miércoles, era impedir el debate de la llamada “ley del himno nacional”, una propuesta que, de aprobarse en el Consejo Legislativo hongkonés, se traduciría en hasta 3 años de cárcel y multas de hasta 50.000 dólares de Hong Kong (6.450 dólares o 5.880 euros) para quien no respete la “Marcha de los Voluntarios”.

Los ánimos en Hong Kong se han vuelto a caldear en los últimos días debido al anuncio por Beijing de que prepara una ley de seguridad nacional para la ciudad semiautónoma, que probablemente sea aprobada mañana.

La Ley Básica (la carta magna hongkonesa) estipula que serán las autoridades de la ciudad quienes promulguen esa ley, pero no lo han conseguido desde 1997 debido a la oposición popular y el Gobierno central parece haber perdido la paciencia, por lo que se acogerá a una cláusula que le permite anexar nuevas normas a la ‘mini-Constitución’ local.

Esta ley de seguridad nacional prohibiría “cualquier acto de traición, secesión, sedición, subversión contra el Gobierno Popular Central, el robo de secretos de Estado, prohibición de organización de actividades en Hong Kong por organizaciones políticas extranjeras y prohibición del establecimiento de lazos con organizaciones políticas extranjeras por organizaciones políticas de Hong Kong”.

La oposición prodemocrática hongkonesa teme que su aprobación se traduzca en un recorte de derechos en represalia por los meses de protestas antigubernamentales en la ciudad, que en ocasiones derivaron en enfrentamientos entre la Policía y algunos manifestantes violentos.

Hong Kong, que estuvo bajo control colonial británico, fue devuelta a China en 1997 dentro del marco “un país, dos sistemas”, que prometía libertades inexistentes en el territorio continental chino. El sentimiento contra China ha crecido ante la impresión de que Beijing está erosionando esos derechos.

En 2014 se produjeron protestas masivas, conocidas como la Revolución de los Paraguas, tras la decisión del gobierno chino de permitir la elección directa del gobernante de la ciudad pero sólo una vez se hubieran filtrado los candidatos. Al final se retiró el plan de elecciones directas.

El año pasado se propuso una norma que habría permitido enviar a residentes en Hong Kong a la China continental para juzgarlos allí. La iniciativa desencadenó meses de protestas, en ocasiones con choques entre manifestantes y policía. La legislación fue retirada.

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