El Papa Francisco dirige una Misa para abrir un sínodo de tres semanas de obispos amazónicos en el Vaticano, el 6 de octubre de 2019. REUTERS/Remo Casilli
El Papa Francisco dirige una Misa para abrir un sínodo de tres semanas de obispos amazónicos en el Vaticano, el 6 de octubre de 2019. REUTERS/Remo Casilli

Decenas de obispos y cardenales que participan en el Sínodo del papa para la Amazonía firmaron hoy un pacto en el que se comprometen a impulsar una Iglesia “con rostro amazónico, pobre, servidora” y ecológica.

Este compromiso se da más de medio siglo después del "Pacto de las Catacumbas" firmado en noviembre de 1965 por varios obispos presentes en el histórico Concilio Vaticano II y con lo que se comprometieron a hacer de la pobreza una señal de su acción pastoral

Como entonces, en esta ocasión el pacto se ha firmado tras una misa en las catacumbas de Santa Domitila en Roma y lleva por título “Pacto de las Catacumbas por la Casa Común. Por una Iglesia con rostro amazónico, pobre, servidora, profética y samaritana”.

Y lo suscriben decenas de participantes en el Sínodo, la reunión convocada por Francisco para abordar los problemas de la Amazonía y su evangelización, entre los que se encuentran el cardenal brasileño Claudio Hummes, el peruano Pedro Barreto, y el obispo emérito de Xingu, Erwin Kräutler.

El nuevo pacto recoge quince compromisos dado “el sentimiento de urgencia que se impone ante las agresiones que hoy devastan el territorio amazónico, amenazado por la violencia de un sistema económico depredador y consumista”.

En primer lugar figura la defensa de sus respectivas áreas de influencia como jerarcas católicos “ante la amenaza extrema del calentamiento global y del agotamiento de los recursos naturales”. También se comprometen a promover en sus iglesias “la opción preferencial por los pobres, especialmente por los pueblos originarios, y junto con ellos garantizar el derecho a ser protagonistas en la sociedad y en la Iglesia”.

“Ayudarlos a preservar sus tierras, culturas, lenguas, identidades y espiritualidades”, señala el texto, en el que además se subraya la exigencia de hacer que los indígenas sean respetados “local y globalmente”.

El quinto punto emplaza a "abandonar, en consecuencia, en nuestras parroquias, diócesis y grupos todo tipo de mentalidad y postura colonialistas, acogiendo y valorando la diversidad cultural, étnica y lingüística" de esos pueblos.

Además se comprometen a "denunciar todas las formas de violencia" que los indígenas padezcan, anunciar el mensaje "de acogida" del Evangelio y ponerse del lado de quienes sean perseguidos por denunciar las injusticias o agresiones.

Los padres latinoamericanos también quieren "caminar ecuménicamente con otras comunidades cristianas, (...) religiones y personas de buena voluntad" para la defensa del medioambiente.

También pretenden empeñarse en “el urgente reconocimiento de los ministerios eclesiásticos ya existentes” en la zona, como agentes pastorales, catequistas indígenas o ministros de la Palabra, en un momento en el que la Iglesia debate si ordenar sacerdotes a hombres casados para afrontar la falta de curas en la Amazonía. Y también se quiere “reconocer los servicios y la real diaconía de gran cantidad de mujeres que hoy dirigen comunidades en la Amazonía” y “buscar consolidarlas con un ministerio adecuado de mujeres animadoras de comunidad”.

Por otro lado le comprometen a “asumir ante la avalancha del consumismo un estilo de vida alegremente sobrio, sencillo y solidario con los que poco o nada tienen, reducir la producción de basura y el uso de plásticos” y “usar el transporte público siempre que sea posible”.

Con información de EFE

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