Carles Puigdemont (Reuters)
Carles Puigdemont (Reuters)

La justicia belga decidió este viernes dejar en libertad condicional al líder independentista catalán Carles Puigdemont, mientras examina la orden de extradición cursada por España. “El juez que ha estado tomando mi declaración acaba de dictar las condiciones de mi libertad sin fianza con la posibilidad de salir de Bélgica con su permiso”, aseguró a la prensa Puigdemont tras comparecer ante el juez.

La justicia española solicitó de nuevo su extradición, después de condenar a penas de hasta 13 años de prisión a ex miembros de su gobierno y otros líderes independentistas catalanes por el intento de secesión de Cataluña de España en 2017.

En base a esos hechos, el Tribunal Supremo pide su entrega “por los delitos de sedición y malversación de caudales públicos”, después de retirar dos anteriores que ya examinaban la justicia belga en 2017 y la alemana en 2018.

Uno de sus abogados, Simon Bekaert, explicó a la AFP que Puigdemont se presentó “voluntariamente esta mañana” para “poder oponerse a la orden” de detención, después que Bélgica recibiera la OEDE de España traducida.

Miles de personas protestan en las calles de Barcelona (LLUIS GENE / AFP)
Miles de personas protestan en las calles de Barcelona (LLUIS GENE / AFP)

“Cuando conocimos ya la orden de detención, me puse ayer por la mañana a disposición de las autoridades belgas. La policía me condujo a comparecer ante el juez”, explicó Puigdemont antes de regresar Waterloo, al sur de Bruselas.

Los tribunales belgas ya examinaron en noviembre de 2017 un primer mandato, que la justicia española retiró un mes después, al considerar que su interpretación sobre los hechos podía generar una “distorsión” con el caso instruido entonces en España.

En ese momento también acordó su libertad con condiciones. Puigdemont pasó no obstante unos diez días en prisión entre marzo y abril de 2018, cuando la policía alemana lo detuvo cerca de la frontera con Dinamarca después que España activara una nueva euroorden.

En julio de 2018, decidió en cambio retirarla luego de que un tribunal en Alemania, donde había sido detenido, descartara extraditarlo por el grave cargo de rebelión, penado con hasta 25 años de cárcel, y sólo por malversación.

A diferencia de entonces, la nueva euroorden no contempla el delito de rebelión, sino sedición y malversación de caudales públicos por los que fue condenado a 13 años de prisión su mano derecha en el gobierno, Oriol Junqueras.

Las protestas en Barcelona (AP Photo/Bernat Armangue)
Las protestas en Barcelona (AP Photo/Bernat Armangue)

Protestas y huelga independentista en Barcelona

Tras una nueva noche de barricadas y cargas policiales, los independentistas catalanes culminan este viernes en Barcelona una intensa semana de protestas contra la condena de nueve de sus líderes a duras penas de cárcel.

Los efectos de la huelga eran bien visibles en Barcelona, la ciudad más turística de España: poco tráfico rodado en el centro, servicios mínimos en transportes públicos y colegios, y lugares icónicos cerrados, como el Teatro del Liceo, por “causa mayor”, y el Mercado de la Boquería, junto a las Ramblas, donde apenas abrieron comercios.

En el aeropuerto, 55 vuelos fueron anulados, según el gobierno español, e igualmente los manifestantes cortaron en ambos sentidos la frontera terrestre entre España y Francia, al bloquear la autopista AP7. También estaba cerrada la fábrica de coches de SEAT en Martorell, donde trabajan más de 6.500 personas.

Las calles de Barcelona se llenaron de gente (REUTERS/Albert Gea)
Las calles de Barcelona se llenaron de gente (REUTERS/Albert Gea)

Y hasta el mundo del fútbol se ha visto salpicado por la tensión: el clásico Barça-Real Madrid, previsto en el Camp Nou el sábado 26 de octubre, fue aplazado, anunció la federación.

La jornada será intensa en Barcelona, ya que además de la huelga, pasado el mediodía convergerán cinco marchas procedentes de otras tantas ciudades catalanas, y a las cinco de la tarde (15:00 GMT) habrá una gran manifestación.

Las calles de Cataluña están en ebullición desde que el lunes el Tribunal Supremo español impuso penas de entre 9 y 13 años de cárcel a nueve líderes independentistas, implicados en el intento fallido de secesión de 2017. “Son presos políticos. Y estoy muy enfadada”, decía en La Boquería Susana Medialdea, una empleada de una tienda de aceitunas, de 53 años, que aboga por un referendo de autodeterminación vinculante.

Algo está pasando en esta región desde hace más de 7 años, no son cuatro chalados” los que quieren la secesión, explica. “Cuando el gobierno español dice que el movimiento independentista está derrotado, digo: pues que ponga las urnas y quedará demostrado, ¿cuál es su miedo?”.

(Con información de AFP)

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