Gibraltar (Shutterstock)
Gibraltar (Shutterstock)

España defendió este martes en la ONU la necesidad de un diálogo sobre la soberanía de Gibraltar y aseguró que sigue dispuesta a negociar con el Reino Unido un nuevo esquema de cooperación regional en beneficio de los 34.500 habitantes de esta región que, a pesar de estar en la península Ibérica, es un “territorio británico de ultramar” desde 1713.

“Nunca aceptaremos esta ocupación, que es ilegal según el Derecho Internacional”, dijo el embajador español ante Naciones Unidas, Agustín Santos, en una reunión de la Cuarta Comisión de la Asamblea General, encargada de los asuntos de descolonización. Sin embargo, destacó que España “no ha cejado en ningún momento en su empeño negociador”, tal y como pide desde hace décadas la ONU, que ha aprobado repetidas resoluciones urgiendo a Madrid y a Londres a discutir la soberanía.

Además, recordó que la salida del Reino Unido de la Unión Europea tendrá consecuencias para Gibraltar. Citando al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, subrayó que España trabajará por “el desarrollo de un área de prosperidad que abarque todo el espacio de Gibraltar y el Campo de Gibraltar, y contribuya a lograr convergencia social y económica para toda la zona”.

El embajador español ante Naciones Unidas, Agustín Santos
El embajador español ante Naciones Unidas, Agustín Santos

No obstante, las autoridades del Peñón —nombradas por Londres— rechazaron de plano cualquier discusión sobre la soberanía. El viceministro principal de Gibraltar, Joseph García, citó este martes al dictador Francisco Franco para defender el derecho de autodeterminación de los gibraltareños ante la Cuarta Comisión. Durante su intervención en Nueva York, el funcionario mencionó la decisión del “gobierno fascista del general Franco” en 1969 de cerrar la frontera de España con Gibraltar para destacar que esta circunstancia hizo “más fuertes” a los gibraltareños, cimentó “aún más” su identidad como pueblo y reforzó su resolución “de no renunciar nunca” a su soberanía y su derecho a la autodeterminación.

García reclamó nuevamente la retirada del Peñón de la lista de Territorios No Autónomos, de la que forma parte desde 1946. “Parece como si no existiéramos”, agregó.

Como en años anteriores, la delegación española volvió a denunciar ante la Cuarta Comisión los “efectos perniciosos de tener una colonia enclavada” en su territorio. Entre otras cosas, Santos recordó que el régimen fiscal gibraltareño “ha generado graves distorsiones en la economía de la zona en detrimento de las arcas españolas y europeas y de la prosperidad de la región”.

El viceministro principal de Gibraltar, Joseph García
El viceministro principal de Gibraltar, Joseph García

“España no tiene problema alguno con que la población local de Gibraltar prospere en lo que a sus condiciones de vida se refiere (...) Lo que España no puede aceptar en ningún caso es que las autoridades del Peñón utilicen ese desequilibro económico y ese régimen impositivo sui generis, que da origen a tráficos ilícitos, para perjudicar al Campo de Gibraltar”, sostuvo Santos.

El embajador español expuso ante la ONU la historia del Peñón y subrayó que la zona es “la última colonia en Europa”. Por otro lado, defendió que las negociaciones para una efectiva descolonización “sólo pueden tener lugar con pleno respeto a la legalidad internacional y en el marco de la doctrina asentada por las Naciones Unidas”, y lamentó que Londres haya ignorado en numerosas ocasiones la doctrina de la organización.

Gibraltar, del Tratado de Utrecht al Brexit

El Peñón era considerado un punto estratégico para el control del Mediterráneo y la salida al Atlántico. Fue disputado por árabes y europeos hasta que una enorme flota británico holandesa se hizo con su control a principios del siglo XVIII.

Nueve años más tarde se firmó el Tratado de Utrecht que le cedió la soberanía total de “the Rock” al Reino Unido. Desde entonces, es motivo de controversia y de difíciles relaciones entre españoles y británicos.

Sin embargo, el Brexit le dio una gran oportunidad a Madrid para intentar renegociar de alguna manera el tratado de 1713. O, por lo menos, quedar en una posición en la que pueda en algún momento recuperar la soberanía de este territorio.

La bandera de la Unión Europea, la bandera de Gibraltar y la bandera del Reino Unido se ven ondeando, en la frontera de Gibraltar con España, el 25 de noviembre de 2018 (REUTERS/Jon Nazca/File Photo)
La bandera de la Unión Europea, la bandera de Gibraltar y la bandera del Reino Unido se ven ondeando, en la frontera de Gibraltar con España, el 25 de noviembre de 2018 (REUTERS/Jon Nazca/File Photo)

En abril de este año, bajo presión de España, la Unión Europea definió explícitamente a Gibraltar como una “colonia de la Corona británica”, un cambio de posición motivado por la marcha de Reino Unido del bloque. La táctica usada es peculiar: la controvertida referencia apareció en un pie de página de una propuesta sobre el futuro régimen de visados para los británicos tras el Brexit.

“Este es un cambio importante en la posición de la UE”, comentó entonces la investigadora senior del centro de reflexión británico Centre for European Reform (CER) Camino Mortera, para quien esto es una consecuencia del Brexit. Los 27 socios de Reino Unido en la UE “obviamente se tienen que poner del lado de los miembros del club y no del lado del saliente, algo que se está viendo no solamente con Gibraltar, sino sobre todo con Irlanda”, agregó la analista.

Su inclusión no estuvo exenta de polémica. El Consejo de la UE, a petición de España, introdujo la nota, a la que se oponía el ponente de la Eurocámara, el británico Claude Moraes, quien bloqueó durante semanas su tramitación. Pero ante la presión de los países y de la propia Eurocámara, que querían tenerlo todo ultimado en caso de un Brexit sin acuerdo el 12 de abril, Moraes fue apartado el lunes y el nuevo ponente, el búlgaro Sergei Stanishev, permitió su trámite.

Miembros del Real Regimiento de Gibraltar marchan después de disparar una salva de 21 cañones para conmemorar el 67º aniversario de la llegada al trono de la Reina Isabel de Inglaterra, frente al Peñón en el territorio británico de ultramar históricamente reclamado por España, el 6 de febrero de 2019 (REUTERS/Jon Nazca/File Photo)
Miembros del Real Regimiento de Gibraltar marchan después de disparar una salva de 21 cañones para conmemorar el 67º aniversario de la llegada al trono de la Reina Isabel de Inglaterra, frente al Peñón en el territorio británico de ultramar históricamente reclamado por España, el 6 de febrero de 2019 (REUTERS/Jon Nazca/File Photo)

En el referéndum del 23 de junio de 2016, el 95,91% de los habitantes del Peñón rechazaron el Brexit y votaron por la permanencia en la UE. Por eso, su mayor temor ahora es que haya una salida sin acuerdo, caótica, como insinúa el gobierno de Boris Johnson, y que podría concretarse el 31 de octubre.

Joseph García también se refirió este martes a la situación que plantea el Brexit y afirmó que “con buena voluntad y respeto mutuo es posible encontrar soluciones positivas”. “Esto va en el interés de las dos partes”, subrayó García, que insistió en la importancia económica que el Peñón tiene para toda la región.

“Tenemos que asegurar, en el contexto del Brexit, que los ciudadanos y las empresas puedan continuar con su vida cotidiana. Debemos aprender de las lecciones del pasado”, apuntó.

Con información de EFE y Europa Press

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