El otro 4 de julio: la dura realidad a la que se enfrentan los niños estadounidenses en México

Alrededor de 600,000 mil niños nacidos en Estados Unidos viven en México; la mayoría enfrenta burlas y discriminación

Guardar
La SEP no tiene registrados
La SEP no tiene registrados a todos los migrantes repatriados. (Foto: Especial)

Este 4 de julio se celebra el Día de la Independencia de los Estados Unidos, la máxima celebración patriótica en ese país. Para más de medio millón de niños no habrá honores a la bandera, parrillada y mucho menos fuegos artificiales.

Ellos pasarán la conmemoración en un país extraño, en el que no se habla su idioma y al que reconocen solo porque sus padres nacieron ahí: México.

El drama de la migración también afecta a ciudadanos estadounidenses. Y es que de acuerdo con la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) casi 600,000 mil niños nacidos en Estados Unidos viven en México, junto a sus padres deportados.

Pero su estancia en México no es fácil: debido a que la documentación con la que cuentan (de identidad y de estudios) no es válida aquí, tardan meses en poder ingresar a la escuela, a los servicios de salud y beneficios; muchas veces no hablan bien el idioma español por lo que se enfrentan a burlas y discriminación y, sobre todo, no se identifican con la cultura. Simplemente no es su país.

De acuerdo a un estudio realizado por investigadores del Colegio de México, la Universidad de California Davis y la Universidad de Alberta y publicado en The Conversation, la gran crisis económica motivó a finales de la década de 2000, un retorno de gran cantidad de mexicanos a su país y con ellos trajeron a sus hijos, nacidos en Estados Unidos. En paralelo, las deportaciones de mexicanos también alcanzaron grandes cantidades.

El estudio revela que los niños estadounidenses que viven en México, no tienen una familia completa: un tercio de ellos viven en familias solo con su madre y un 10% solo con el padre. Una cantidad significativa vive con sus abuelos.

Además, el 53% no tiene ciudadanía mexicana, por lo que encaran problemas de integración social y de desarrollo económico, complicando aún más las condiciones económicas de sus familias que con frecuencias son difíciles y precarias.

Uno de los ambientes más complicados para estos niños binacionales, es la escuela, el cual se vuelve un entorno al que les resulta difícil adaptarse, debido a las enormes diferencias culturales.

El trato con los maestros, por ejemplo, es más estricto en México. Los estudiantes deben llevar uniforme. Y hay reglas de comportamiento no escritas a las que se deben adaptar, dentro y fuera del salón.

Además, hay materias que desconocen totalmente (como Historia de México), al tiempo que se enfrentan a que las mismas asignaturas se enseñan de forma distinta entre un país y otro, volviendo más difícil su comprensión.

Adaptarse al sistema educativo mexicano les representa un verdadero reto, porque todo es diferente: el idioma, las aulas, los escritorios, los profesores y hasta la forma de calificar; lo cual, les genera mucha angustia, sufrimiento y en la mayoría de los casos, "bullying"

Durante el sexenio del ex presidente Enrique Peña Nieto se inició un programa para revalidar los estudios en el extranjero de los mexicano-estadounidenses retornados.

A pesar de ello, no hay datos actualizados sobre el número de niños migrantes ni las escuelas a las que acuden. En 2017, a nivel federal sólo se registraron 14,035 niños que solicitaron su revalidación de estudios cursados en Estados Unidos. Ese mismo año, en el estado de Baja California se solicitaron más de 50,000 trámites de revalidación.

Esto quiere decir que no se sabe con exactitud en dónde están los niños migrantes, hijos de mexicanos retornados de Estados Unidos, ni si los programas públicos los están ayudando a insertarse en las escuelas mexicanas.

De acuerdo con datos del Centro de Investigación y Docencias Económicas (CIDE), la mayoría de los alumnos educados en Estados Unidos que ahora residen en México se concentran en los estados fronterizos del norte, entre ellos Chihuahua y Baja California.

La otra migración

(Foto: Internet)

En mayo de este año, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) estimó que la población nacida en Estados Unidos que se encuentra en México ha llegado a 799,000 personas, un aumento de aproximadamente cuatro veces desde 1990. Pero la Embajada de Estados Unidos en México estima que la cifra real es de 1.5 millones, muchos de ellos, viven en territorio mexicano de manera indocumentada.

De 2014 a 2016, el gobierno mexicano autorizó a 72 mil 140 estadounidenses a permanecer de manera temporal o permanente en el país. En promedio, cada año se otorgaron 24 mil tarjetas de residencia.

La gran mayoría de los estadounidenses que se encuentran en México viven en ciudades fronterizas o turísticas, como Tijuana, Los Cabos, Mexicali, Puerto Vallarta, Ciudad de México, Cancún o Playa del Carmen. Pero tal vez los casos más representativos se encuentran en San Miguel de Allende (Guanajuato) y en Ajijic (Jalisco).

Una buena parte de los estadounidenses jubilados vive en Ajijic, lugar en el que ya se ha vuelto común escuchar el inglés, tanto como el español, lo que lo ha convertido en "una ciudad gringa en México".

Ajijic se encuentra a orillas del Lago de Chapala, a sólo 45 minutos de la ciudad de Guadalajara y a poco más de 5 horas de la Ciudad de México. Cuenta con un clima templado la mayor parte del año; de hecho, National Goegrafic consideró que Ajijic cuenta con el segundo mejor clima del mundo, lo que la convierte en una ciudad muy atractiva para los estadounidenses.

Aunque no hay cifras oficiales, los lugareños estiman que en Ajijic viven permanentemente alrededor de 20,000 extranjeros, la mayoría procedentes de Estados Unidos; el resto son de Canadá, aunque también hay algunos europeos y asiáticos.

La mayoría son pensionados que decidieron pasar el resto de su vida en esta zona, pero también hay una comunidad en edad productiva, principalmente artistas.

Por su poder adquisitivo, se ha incrementado el valor de las tierras en la zona, convirtiéndola en un área comercial y residencial en expansión.

Otro lugar preferido para los retirados estadounidenses, es San Miguel de Allende. Esta bella ciudad colonial ubicada en el estado de Guanajuato, es Patrimonio Cultural de la Humanidad desde 2008 y en 2016 fue considerada por la revista "Travel & Leisure" como la tercera mejor ciudad del mundo para vivir, lo que la ha vuelto sumamente atractiva para los extranjeros, principalmente, para los jubilados estadounidenses.

Al igual que en Ajijic, en San Miguel de Allende se ha detonado el crecimiento inmobiliario y de negocios. En la ciudad colonial, se puede encontrar desde locales de comida típica mexicana, hasta restaurantes de comida internacional.

Por otra parte, la última encuesta Expat Explorer, realizada en 2018 por el banco HSBC, reveló que México se encuentra entre los primeros 20 países elegidos por los extranjeros para retirarse o mejorar su calidad de vida.

De acuerdo con Larry Rubin, representante del partido Republicano en México, el territorio mexicano  "tiene el bloque más grande de estadounidenses fuera de Estados Unidos".