Luego de la asunción de Donald Trump, una ola de mujeres quiso participar en política. “La democracia no es un deporte para espectadores. ¡Regístrate para votar!”. (Wikicommons)
Luego de la asunción de Donald Trump, una ola de mujeres quiso participar en política. “La democracia no es un deporte para espectadores. ¡Regístrate para votar!”. (Wikicommons)

Hace 100 años la cantidad de mujeres elegidas como legisladoras de los Estados Unidos fue cero. El Congreso 66, que sesionó entre 1919 y 1921, tuvo cero senadoras y cero representantes. Sólo había varones en Capitol Hill. El Congreso 116, que sesionará entre 2019 y 2021, tendrá casi con certeza —quedan pocas bancas por definir— 126 mujeres: 24 en el Senado y 102 en la Cámara de Representantes. Las cifras quitan lustre a la denominación de 1992 como Año de la Mujer.

Aquel año todavía quedaba el recuerdo de 1984 como otro hito feminista: Geraldine Ferraro había sido la primera mujer candidata a la vicepresidencia, en la fórmula con Walter Mondale (fue reelegido el republicano Ronald Reagan). Pero la elección del Congreso 103, por el cual en 1993 ingresó al Capitolio la cantidad récord de 22 mujeres en un solo año, comenzó una tendencia en ascenso. Que hoy muchos consideran una ola.

Un año récord para las mujeres miembros del Congreso: el cuadro presenta la cantidad de mujeres que compitieron para ser representantes y senadoras (en naranja) y las que ganaron (en amarillo) entre 1974 y 2018 (FiveThirtyEight sobre datos de CAWP, Universidad de Rutgers)
Un año récord para las mujeres miembros del Congreso: el cuadro presenta la cantidad de mujeres que compitieron para ser representantes y senadoras (en naranja) y las que ganaron (en amarillo) entre 1974 y 2018 (FiveThirtyEight sobre datos de CAWP, Universidad de Rutgers)

No obstante, las cifras políticas con que termina 2018 revelan hasta qué punto las mujeres, que constituyen apenas un poco más de la mitad de la población de los Estados Unidos, son una minoría social: en 50 estados hay sólo 6 gobernadoras, de los 100 senadores sólo 22 son mujeres y en la Cámara de Representantes, donde hay tres asientos sin cubrir, hay 84 mujeres y 348 varones. La diferencia es que, tras los comicios de noviembre, 2019 podría marcar el inicio de un cambio de panorama.

Hay muchas razones para que 2018 haya sido el año en que más mujeres se presentaron como candidatas en las elecciones de distintos niveles en todo el país: 235 aspirantes a congresistas (el récord anterior, de 2016, era de 167), 22 aspirantes a senadoras (el récord anterior, de 2012, era de 18) y 12 aspirantes a gobernadoras. Los analistas estadounidenses ponen en primer lugar una reacción al triunfo de Donald Trump, que no sólo derrotó a la primera candidata a la Casa Blanca, Hillary Clinton, aunque ella obtuvo casi 3 millones más de votos directos, sino que es conocido por algunos comentarios misóginos (famosamente, "grab them by the pussy").

La Marcha de las Mujeres, después de la asunción presidencial, marcó un hito. (Scott Olson/Getty Images/AFP)
La Marcha de las Mujeres, después de la asunción presidencial, marcó un hito. (Scott Olson/Getty Images/AFP)

Desde 1985 Emily's List impulsa la participación femenina en la política. Pero nunca antes de 2017 habían recibido tantas llamadas —unas 40.000 comprobadas como serias— de mujeres que querían aprender cómo presentarse a los cargos electivos. Dos años antes habían sido unas 1.000.

Ese aumento también se ha atribuido al impacto del movimiento #MeToo, que comenzó con las denuncias de abuso sexual del famoso productor de Hollywood Harvey Weinstein y condujo a naturalizar la conversación sobre el acoso sexual y la diferencia salarial, entre otros problemas que sufren las mujeres como minoría en la esfera pública. Y del mismo modo que la Marcha de las Mujeres, al día siguiente de la asunción de Trump, funcionó como una expresión disgustada, es posible que el voto del 6 de noviembre lo haya sido con respecto a la confirmación en la Corte Suprema de un juez conservador acusado de abuso sexual, Brett Kavanaugh.

Al día de las elecciones, aunque las mujeres son un poco más de la mitad de la población sólo ocupaban 7 cargos de gabinete, 3 en la Suprema Corte, 107 escaños en el Congreso (23 en el Senado y 84 en la Cámara de Representantes), 6 gobernaciones, 13 vicegobernaciones y otros 55 posiciones de niveles estatales. (CAWP, Universidad de Rutgers)
Al día de las elecciones, aunque las mujeres son un poco más de la mitad de la población sólo ocupaban 7 cargos de gabinete, 3 en la Suprema Corte, 107 escaños en el Congreso (23 en el Senado y 84 en la Cámara de Representantes), 6 gobernaciones, 13 vicegobernaciones y otros 55 posiciones de niveles estatales. (CAWP, Universidad de Rutgers)

Según la fundadora de la Barbara Lee Family Foundation, que desde hace más de dos décadas se dedica a estimular la participación de las mujeres en la política nacional, "nunca hubo un año como 2018". No sólo por la cantidad de mujeres sino por la diversidad social, en numerosos aspectos, que presentaron.

En primer lugar no hay sólo representantes de las profesiones tradicionales de la política —como abogadas, lobistas, comunicadoras— sino también maestras, militantes, trabajadoras como Alexandria Ocasio-Cortez, la mesera de una taquería de la ciudad de Nueva York que con 29 años se convirtió en la congresista más joven.

2018 podría marcar una tendencia para el futuro de la participación política femenina. (Wikicommons)
2018 podría marcar una tendencia para el futuro de la participación política femenina. (Wikicommons)

También se advierte una fuerte diversidad étnica: Sharice Davids y Deborah Haaland son las dos primeras indígenas que llegan al Congreso y Stacey Abrams evalúa la posibilidad de una apelación judicial por los problemas en los comicios que podrían haberla convertido en la primera gobernadora afroamericana del país, en un estado del pasado esclavista, Georgia.

Rashida Tlaib e Ilhan Omar sumirán como las dos primeras musulmanas, Omar también como la primera refugiada. Y aunque no obtuvo la gobernación de Vermont, Christine Hallquist fue la primera candidata transgénero a ese puesto.

1992, Año de la Mujer: de las cinco senadoras, Dianne Feinstein todavía está en su banca. (US Senate)
1992, Año de la Mujer: de las cinco senadoras, Dianne Feinstein todavía está en su banca. (US Senate)

Los análisis políticos también destacan que el género es —como la clase, la edad, la educación, la etnia o la residencia— un factor que determina el voto: cada vez más las mujeres se inclinan por el Partido Demócrata y los varones, por el Partido Republicano. Según análisis del Pew Research Center realizados en septiembre, el 58% de mujeres se disponía a votar demócrata mientras que el 48% de los varones prefería a los republicanos. Además, según la perspectiva política cambia la percepción de que las mujeres no están lo suficientemente representadas: sólo el 30% de los republicanos cree que ese problema existe, contra el 64% de los demócratas.

"Las bases demócratas están dando la espalda a los candidatos del establishment para dar paso a nuevas caras, a mujeres y a representantes de minorías", escribió Antoni Gutiérrez-Rubi en un análisis de las elecciones. En parte, interpretó, se debe a "la promoción que se ha venido haciendo en el país para que cada vez más mujeres solteras, minorías y jóvenes se registren para votar y acudan a las urnas", tres grupos que "representan el 80% del crecimiento del electorado en este siglo".

Las mujeres van a las urnas en proporción mayor que los hombres, en parte porque son más educadas y en parte porque muchas son cabeza de familia, y en general se han independizado. Y también, según el libro A Seat at the Table: Congresswomen's Perspectives on Why Their Presence Matters (Voz y voto: perspectivas de las congresistas sobre por qué importa su presencia), de las académicas Kelly Dittmar, Kira Sanbonmatsu y Susan Carroll, también porque hay mujeres en los cargos públicos.

La Marcha de las Mujeres, en Oregon. (David Geitgey Sierralupe/Wikicommons)
La Marcha de las Mujeres, en Oregon. (David Geitgey Sierralupe/Wikicommons)

"Las mujeres que entrevistamos creen fervientemente que su presencia importa. De manera coherente con hallazgos de estudios anteriores, estas congresistas aseguran que sus experiencias en tanto mujeres les brindan perspectivas diferentes de aquellas de sus colegas masculinos", escribieron. "Muchas congresistas también se ven como la voz de los que no tienen voz, ya que defienden a individuos y a grupos cuyos intereses no están lo suficientemente representados en el congreso", como los pobres, los niños, las personas sin seguro de salud, los ancianos sin familia.

"De manera importante, el significado de su presencia en el congreso no se limita a su influencia directa sobre las políticas públicas y los debates legislativos", agregó. "Toman en serio su responsabilidad de funcionar como modelo politico para otras mujeres y comparten el compromiso de aumentar la representación política de las mujeres".

Muchas hablaron también de "un estilo de trabajo distintivo, que prioriza los resultados y valora la colaboración y el consenso", según el libro. "La mayoría de las mujeres que entrevistamos consideran que las mujeres tienden más que los hombres a crear y capitalizar oportunidades para la colaboración bipartidaria".

Hayan ganado o hayan competido, estas 10 mujeres marcaron la historia política de los Estados Unidos en los comicios de 2018:

(Reuters)
(Reuters)

La mujer más joven de la historia del Congreso nació en el Bronx, de padres hispanos. Primero derrotó en las primarias al demócrata Joseph Crowley, elegido durante 10 periodos consecutivos, y luego al republicano Anthony Pappas, aunque sólo contó con un presupuesto de USD 340.000 dólares, "100% aportado por personas", dijo, "con un promedio de USD 17 por cada una".

Fue asistente del senador Ted Kennedy y  participó de la campaña de Bernie Sanders en 2016. Es la cabeza visible de un grupo de políticas latinas apodado "Las Insurgentes", que enfrentaron el establishment demócrata y apoyan cambios profundos como el acceso a la salud y a la educación gratis.  También está a favor del control de armas de fuego, las facilidades para el acceso a la vivienda y un salario mínimo de USD 15 por hora.

(AP)
(AP)

Stacey Abrams

Esta ex legisladora estatal se negó a aceptar el triunfo del republicano Brian Kemp, quien además de candidato a gobernador de Georgia fue autoridad electoral. Los comicios, reñidos, no se definirán hasta el recuento total de votos. "Mucha gente se organiza para asegurarse de que yo termine en el lugar equivocado. Gente que no piensa que es hora de que una mujer negra sea gobernadora en un estado, mucho menos en un estado del sur profundo. Pero no es el momento errado para que una mujer negra llegue al poder", dijo la abogada y novelista.

Nacida en Mississippi (otro estado sureño, con una historia atravesada por la esclavitud y las leyes Jim Crow, que legalizaron la segregación), llegó a Atlanta cuando era niña. Tras hacer un master en la Universidad de Texas, se graduó en derecho en Yale. En 2006 fue elegida representante en la legislatura estatal y se convirtió en líder de la minoría cuatro años más tarde.

(Reuters/Caleb Kenna)
(Reuters/Caleb Kenna)

Christine Hallquist

Christine Hallquist, expresidenta de una compañía energética, dijo que en el estado de Vermont "no es un problema" hacer política desde la minoría LGBTQ. La primera candidata a gobernadora transexual es una defensora del medioambiente y las energías renovables, además de una demócrata que se opone a las políticas del presidente Trump sobre personas transgénero e inmigración.

(AP Foto/J. Scott Applewhite)
(AP Foto/J. Scott Applewhite)

Lupe Valdés

"Por favor, díganme cuándo no tuve una pelea cuesta arriba", dijo la candidata a gobernadora de Texas, septuagenaria y lesbiana, que perdió contra el republicano Greg Abbott, reelecto. Hija de inmigrantes mexicanos campesinos, trabajó mientras estudiaba y enfrentó discriminación en las fuerzas armadas, de las que es capitana de reserva nacional. Estudió administración y criminología; fue agente encubierta y desde 2004, sheriff del condado de Dallas hasta 2017.

(Wikicommons)
(Wikicommons)

Deb Haaland

Una de las dos primeras mujeres indígenas que llega al Congreso, demócrata líder del partido en Nuevo México, se impuso en un distrito que suele votar republicano. Es miembro de la tribu Laguna Pueblo.

Su plataforma incluyó un seguro de salud universal, subsidios al cuidado y la educación de los niños y la restitución, e incluso la ampliación, del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), que legaliza la residencia de los indocumentados que llegaron cuando eran menores traídos por sus familias.

Sharice Davids

La otra mujer indígena que llega al Congreso derrotó al republicano Kevin Yoder, que llevaba ya cuatro términos como representante del distrito electoral tercero de Kansas. Es miembro de la tribu Ho-Chunk, de Wisconsin, y la primera persona LGBTQ de ese estado que llega a Capitol Hill.

Rashida Tlaib

Esta palestino-estadounidense de 42 años se impuso sin oposición en un distrito de Michigan normalmente demócrata de Michigan, y así se convirtió en una de las dos primeras mujeres musulmanas en el Congreso.

Nació en Detroit, de padres inmigrantes palestinos, y fue congresista estatal entre 2009 y 2014. Es abogada y como tal trabajó en el Centro Legal Sugar para la Justicia Económica y Social. Su plataforma incluyó la reforma migratoria, el seguro de salud universal, educación universitaria sin endeudamiento y un salario mínimo de USD 15 por hora.

(Reuters)
(Reuters)

Ilhan Omar

Además de ser la otra mujer musulmana que llega al Capitolio, esta somalí naturalizada estadounidense es la primera refugiada en la legislatura federal.

Esta inmigrante de 36 años llegó de Somalia a Minneapolis durante la adolescencia. Ganó en un distrito en general demócrata de Minnesota, estado del que fue legisladora desde 2016.

(Reuters/Caitlin O’Hara)
(Reuters/Caitlin O’Hara)

Kyrsten Sinema

Primero parecía que iba a perder, pero tras un demorado recuento de votos, la demócrata derrotó a Martha McSally por la representación de Arizona en el Senado, donde redujo la ventaja de los republicanos.

Además de ser la primera mujer del estado que llega a ese lugar, es la primera senadora abiertamente bisexual. Es una demócrata moderada, que como representante votó en muchas ocasiones a favor de las iniciativas de la Casa Blanca de Trump.

Ayanna Pressley

La primera mujer afroamericana que Massachusetts envía a la Cámara de Representantes lo fue también en el Ayuntamiento de la ciudad de Boston. Ganó, sin contrincante, luego de derrotar al demócrata Michael Capuano, congresista reelecto en 10 ocasiones por el distrito 7 del estado.

Con un estilo muy suave y persuasivo, esta sobreviviente de un ataque sexual es una defensora de la educación y la legislación contra la violencia sexual y el control de armas. También está a favor de la inmigración y de un sistema de salud universal.

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