La famosa mano de Luis Suárez contra Ghana, en Sudáfrica 2010
La famosa mano de Luis Suárez contra Ghana, en Sudáfrica 2010

"Tocar el balón con la mano implica la acción deliberada de un jugador de tocar el balón con las manos o el brazo".

Así se detalla la directriz que reciben los árbitros: una de las acciones más polémicas y difíciles de determinar en la cancha son las manos y esto ha provocado grandes controversias durante los últimos torneos.

Varias son las confusiones que llevan a la polémica a partir de los cambios conceptuales y agregados a la hora de definir la intencionalidad que llegaron en 2016. La misión era confirmarles a los árbitros la definición de "acción deliberada".

Lo primero que se creía a partir de los cambios era que todas las manos eran sancionables. Y no es así. Segundo, que la intencionalidad había desaparecido de la directriz; otro error diseminado en el mundillo del fútbol.

La “mano de Dios”, una jugada emblemática y ejemplo de mano deliberada
La “mano de Dios”, una jugada emblemática y ejemplo de mano deliberada

Tratemos de contextualizar cuáles son las manos sancionables. El árbitro deberá considerar siempre que existe intencionalidad (acción deliberada) en el movimiento de la mano hacia el balón, y no que el balón fue hacia la mano.

Esto parece simple, pero la realidad es que llevaba a los árbitros a cometer errores o a tener opiniones dispares. La velocidad del juego, al no contar con los árbitros con un "intenciómetro", los hacía no ser asertivos.

La búqueda pasó por darles otras herramientas que los ayuden a juzgar con un grado de mayor seguridad. Y se contemplaron otras variables.

Acción

Palabra que indica que una persona está haciendo algo de manera deliberada y voluntaria, lo que normalmente implica movimientos que afectan o influyen en algo (el balón), y en aquellos casos en los que los brazos están separados del cuerpo (ampliando el volumen), en posición antinatural. En conclusión, el futbolista está corriendo el riesgo de que se lo sancione técnicamente con un tiro libre o penal.

El árbitro, en su proceso de toma de decisiones en milésimas de segundo, es el único que procesa esa información, si la mano es deliberada, casual o involuntaria. ¿Difícil, no?

 MANOS DELIBERADAS

Solo hay dos tipos de manos que debemos juzgar. La intencional, que siempre debemos castigar, y la no intencional, que se divide en casual o instintiva.

Entenderemos por instintiva la que se origina por un movimiento natural de protección o resguardo, que no deberíamos sancionar.

MANOS NO DELIBERADAS

El árbitro juzgará si fue mano deliberada, voluntaria, si ocupa espacio, si corre un riesgo. Ahora debemos entender por qué los errores arbitrales son parte del juego, como también que el mejor árbitro es el que procesa y es asertivo a la hora de juzgar.

Ahora llegamos a las manos que denominamos de tonalidades grises, que no figuran en ningún reglamento, que son aquellas en las que el 50% diría que son sancionables, y el otro 50%, no. En ese contexto,  el árbitro baja el martillo y nosotros nos pasamos la semana en la discusión.

Un consejo: démosle la derecha al árbitro, a pesar que no estemos en la misma sintonía.

Ahora bien: ¿todas las manos son sancionables disciplinariamente?
No. Solamente corresponde penar con tarjeta amarilla por conducta antideportiva al que comete la infracción de tocar el balón con la mano para interferir o detener un ataque prometedor, o lo hace en un intento de marcar un gol (independientemente de que lo consiga o no), o en un intento de evitar un gol y no logra su cometido.

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