Con la presencia de Karpov, comenzó el único torneo internacional que no se suspendió por la pandemia

La FIDE mantuvo su postura y comenzó en Ekaterimburgo, Rusia, el Ciclo Candidatura de ajedrez. Solo el contagio de un jugador suspenderá la competencia

El ex campeón Anatoly Karpov hizo la movida inicial del torneo, pero cuando  extendió la mano para saludar al jugador ruso no tuvo respuesta por prevención.(FIDE)
El ex campeón Anatoly Karpov hizo la movida inicial del torneo, pero cuando extendió la mano para saludar al jugador ruso no tuvo respuesta por prevención.(FIDE)

Aferrado al viejo slogan “el show debe continuar”, la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE, según sus siglas francesas) ha decidido poner en marcha, a pesar del alto riesgo sanitario por la pandemia de COVID-19, el XI Torneo Candidatura, una competencia que se lleva a cabo entre ocho jugadores (dos chinos, tres rusos, un holandés, un francés y un norteamericano), en Ekaterimburgo, cuyo ganador accederá a la plaza de nuevo aspirante al título mundial en poder del noruego Magnus Carlsen.

Pese a las voces de protestas, el cierre de fronteras dictado por el gobierno ruso, la cancelación de todo tipo de competencias internacionales dispuesto por el ministerio de deportes de ese país, las deserciones de uno de los participantes y de varios comentaristas, nada detuvo al presidente de la FIDE, el economista Arkady Dvorkovich (hombre ligado al poder de Vladimir Putin) de la idea de seguir adelante con la realización de la ceremonia de inauguración en el Expo Congress Center de Ekaterimburgo, donde más de 1000 invitados desafiaron las medidas preventivas contra el coronavirus. Una vez más, el ajedrez parece encaminado hacia uno de los mayores disparates de su historia milenaria.

Ayer fueron levantadas de la página oficial de la FIDE las imágenes de la inauguración, de la que no participaron los ajedrecistas, pero que una abigarrada multitud, separados sus cuerpos apenas por milímetros de distancia, asistió para seguir el concierto del director Yuri Bashmet y su orquesta de Cámara “Solista de Moscú”. También actuaron la cantante de ópera Vasily Gerello y las principales estrellas del Teatro Bolshoi.

Toallas húmedas y alcohol en gel junto a los tableros, donde los participantes se estrechan las manos tras el encuentro, aunque la organización destacó que el saludo previo y final entre los ajedrecistas "es opcional". (FIDE)
Toallas húmedas y alcohol en gel junto a los tableros, donde los participantes se estrechan las manos tras el encuentro, aunque la organización destacó que el saludo previo y final entre los ajedrecistas "es opcional". (FIDE)

Los dislates continuaron con la puesta en marcha de las partidas. Previamente, dos de las más grandes figuras del ajedrez, la húngara Judit Polgar y el ex campeón mundial, Vladimir Kramnik hicieron llegar a los organizadores su renuncia a los puestos de comentaristas en la página oficial de la FIDE.

“Creo firmemente que el torneo debería ser postergado teniendo en cuenta la desastrosa situación humanitaria en el mundo actual”, aseguró desde Francia, Vladimir Kramnik, ex campeón mundial de la FIDE.

Antes, el azerbaiyano Teimour Radjabov decidió renunciar a su plaza entre los participantes a la prueba, ante la falta de respuestas por parte del organismo rector del ajedrez, por su preocupación al contagio de coronavirus. Su lugar fue ocupado el gran maestro francés, Maxime Vachier Lagrave.

El ruso Ian Nepomniachtchi se relaja mientras espera la jugada del prodigio Anish Giri, que en 2009 fue gran maestro a los 14 años. (FIDE)
El ruso Ian Nepomniachtchi se relaja mientras espera la jugada del prodigio Anish Giri, que en 2009 fue gran maestro a los 14 años. (FIDE)

Entre los paliativos dispuestos por la FIDE para morigerar los alcances del COVID-19, durante el desarrollo del certamen, quitó el obligatorio saludo de manos al comienzo y al final de cada partida entre los jugadores, permitiéndoles que sea opcional. De las cuatros parejas (se enfrentan 8 jugadores cada jornada) solo los rusos Grischuk y Alekseenko, y los chinos Lireng y Hao mantuvieron la tradición, en cambio, Caruana (EE.UU) con Lagrave (Francia) y Giri (Holanda) ante Nepomniachtchi (Rusia), lo eludieron. Resultó curiosa la postura del ex campeón mundial, el ruso Anatoly Karpov, invitado a subir al escenario de juego para ejecutar el movimiento inaugural en la mesa de Giri- Nepomniachtchi, que se quedó con su mano extendida cuando pretendió saludar y augurar suerte a su compatriota que se mantuvo incólume sin ejecutar ademán alguno.

A estas alturas es indisimulable el malestar de los ajedrecistas, todos coinciden aunque algunos prefieren el “off” de sus dichos, que el certamen debió ser cancelado con anterioridad. Recién, y tras el final de la 1ª rueda disputada, ayer, encargados de la prensa de la organización reconocieron que en caso que uno de los participantes resulte infectado de coronavirus, la competencia será automáticamente suspendida totalmente . Es decir, sin fecha de reanudación.

Los rusos Alexander Grischuk y Kirill Alekseenko se saludan antes de la partida, aunque no tenían la obligación de hacerlo por las medidas sanitarias por el coronavirus.
Los rusos Alexander Grischuk y Kirill Alekseenko se saludan antes de la partida, aunque no tenían la obligación de hacerlo por las medidas sanitarias por el coronavirus.

Acaso la razón de la tozuda decisión de la FIDE esté vinculada a que hace más de ocho meses el torneo Candidatura fue vendido a un grupo de auspiciantes y, las negociaciones incluyeron también a los Emiratos Árabes, país que recibirá al ganador de la prueba, en diciembre, en Dubai, para enfrentarse con Carlsen. Por eso la FIDE sostiene que no es legal el aplazamiento del torneo y que sólo el gobierno ruso podría tomar esa medida de manera unilateral. Ante la prensa, Dvorkovich confió: “Por tratarse de un torneo de elite de 8 jugadores, el número reducido de participantes nos permite controlar sus circunstancias personales, su estado de salud y brindarles atención personal”. En otras palabras: la política y el dinero se anteponen a lo deportivo y humanitario.

El lugar de juego y de hospedaje de los ajedrecistas y de sus grupos de trabajo (analistas, médicos, familiares) es el hotel Hyatt Regency. Allí los participantes deben pasar dos controles sanitarios diarios: test de hisopados (garganta y nariz) y test de temperatura y función pulmonar. Pero también allí es donde duermen y se alimentan. Frente al temor del contagio, ninguno de los jugadores se pasea por el hotel y prefirieron desayunar y cenar en sus habitaciones.

En la primera rueda de partidas, por decisión de la organización, debían enfrentarse los ajedrecistas de una misma nacionalidad, por eso sucedió el choque entre los rusos, Alexander Grischuk (N°4 del mundo), con blancas ante Kirill Aleksenko (N°39). El duelo finalizó igualado tras 40 movimientos de una Apertura Inglesa. También fueron rivales los chinos, Ding Liren (N°4) y Wan Hao (N°12). Ambos fueron protagonistas de varias peripecias para llegar al lugar de juego. Liren, cuya residencia es en Wenzhou (a 800Km de Wuham, el epicentro del coronavirus) cumplió la cuarentena en Moscú, debiendo anticipar su llegada para el 1 de marzo. Mientras que Hao vio alterada su preparación para la competencia, dado que se encontraba en Japón cuando se conocieron los primeros casos de la infección y se le impidió retornar a Pekín obligándolo a viajar directamente hacia Moscú, sin entrenadores ni el material de estudio que había dejado en su hogar en China. Contra todo los pronósticos, Hao con piezas negras logró una brillante victoria (45 jugadas de una Apertura Inglesa) ante su compatriota y uno de los máximos favoritos a ganar la prueba. Lo peor sucedió cuando consultado por el torneo se despachó. “Sólo sigo participando por la fuerte presiones que recibo de parte de la federación China. He sido maltratado con los test que me efectuaron al arribar a este país desde Japón. Lo dije antes y lo reitero: no volveré jamás a Rusia, y este torneo no debió jugarse porque más allá de las medidas preventivas, el riesgo de contagio es muy grande”.

El ajedrecista chino Ding Liren durante su partida con su connacional Wang Hao. Liren, vive en Wenzhou (a 800Km de Wuham, el epicentro del coronavirus) cumplió la cuarentena en Moscú.
El ajedrecista chino Ding Liren durante su partida con su connacional Wang Hao. Liren, vive en Wenzhou (a 800Km de Wuham, el epicentro del coronavirus) cumplió la cuarentena en Moscú.

El otro ganador de la jornada fue el ruso Nepomniachtchi (N°5 del mundo), que con piezas negras, y tras cinco horas de juego y 73 movimientos doblegó al holandés Anish Giri (N°11) con otra Apertura Inglesa. En tanto, el duelo entre el francés Maxime Vachier Lagrave (N°8 del ranking) y el ítalo-norteamericano, Fabiano Caruana (N°2) acordaron tablas después de 44 jugadas de una Apertura Española.

Tampoco Caruana, el otro gran favorito a ganar la competencia y actual subcampeón del mundo (perdió la final con Carlsen, en 2018), mostró estar al margen de lo que sucede. Y aseguró: “Todos estamos muy preocupados con lo que sucede alrededor. Mi viaje hasta aquí sufrió algunos trastornos y tampoco tengo muy en claro cómo será el regreso a mi país”.

Con la presencia de los ocho ajedrecistas sobre el escenario de juego montado en uno de los salones del hotel Hyatt Regency, sin espectadores en la sala para presenciar la partida, y con un trabajo restringido a la prensa (disponen sólo de los primeros 5 minutos de las partidas para acercarse hasta no menos de seis metros de las mesas para tomar las imágenes) continuará el Torneo Candidatura con la disputa de la segunda rueda de las catorce previstas, que se extenderá hasta el 3 de abril próximo y repartirá 500.000 euros en premios.


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