Saúl “Canelo” Álvarez celebra su victoria abrazado a la bandera de México (AFP)
Saúl “Canelo” Álvarez celebra su victoria abrazado a la bandera de México (AFP)

(Enviado especial) – En plenas fiestas por "El Grito de Independencia" (así se lo denomina en México), el alarido de los aztecas esta vez lo provocó el triunfo de Saúl "Canelo" Álvarez.  El T-Mobile Arena de Las Vegas realmente se estremeció cuando se anunció que el boxeador de Guadalajara había hecho trizas el invicto de Gennady Glolovkin y era el nuevo campeón unificado de peso mediano.

La celebración tuvo mucho de desahogo porque la mayoría de las 21.965 personas que anoche estuvieron en el estadio temieron un fallo a favor del kazajo.  "Cómo la viste, ¿fue para Canelo?", preguntaban a los periodistas algunos fanáticos que se mostraban felices, pero necesitaban que los especialistas les reafirmaran que el triunfo del boxeador de Guadalajara había sido claro. Sin embargo, en general recibían respuestas evasivas…

Antes de ese final polémico y cargado de dramatismo (fue impactante el silencio que se hizo cuando se realizó la lectura del fallo) hubo un show increíble, acorde a una enorme pelea espectacular.

Presenciar un evento de este calibre en la "ciudad del pecado" es realmente un privilegio que se disfruta mucho antes de que comience el combate. El estadio es impactante (por bonito y moderno) y si uno lo recorre puede ver que cada uno de los 5 pisos que lo componen es un mundo distinto: en el 5to. está buena parte de la prensa; el 3 se divide en un sector de fiesta y otro de suites; en el 2 se multiplican los puestos de comida que ofrecen desde sushi (hay combos por USD15) hasta tacos mexicanos por 8 dólares.

El piso 1 es otro planeta… allí, a escasos metros del ring se ubica un sector de la prensa; también hay invitados de los boxeadores y organizadores, pero sobre todo están las celebrities, el condimento que jamás puede faltar en un evento de este nivel.

En primera fila relucen los famosos y el speaker del estadio se encarga de hacérselo saber a todo el estadio: Luis Miguel, Lebron James,  Will Smith, Denzel Washington, Mike Tyson y Tommy Hearns (entre otros) son mencionados uno por uno y reciben la ovación de rigor.

Lebron James fue una de las celebridades que presenció el combate de Canelo y Golovkin (AFP)
Lebron James fue una de las celebridades que presenció el combate de Canelo y Golovkin (AFP)

La velada tiene una banda de sonido contundente que ameniza los tiempos muertos: se escucha rap, suenan Maluma, Becky G y rancheras mexicanas que anoche fueron cantadas con enorme entusiasmo por los mismos mexicanos que, unas horas antes, habían desbordado uno de los salones del fastuoso el Caesar Palace al ritmo de las trompetas de los mariachis.

A la gran fiesta del boxeo solo le faltaba un combate a la altura de las expectativas y los que tuvimos el privilegio de estar allí fuimos doblemente afortunados. Es que Canelo y Golovkin protagonizaron una pelea épica que tuvo su pico de emoción en el tramo final, con una serie de intercambios de golpes furiosos y una decisión que dividió al estadio: los seguidores del mexicano explotaron eufóricos, el resto huyó despavorido e indignado (al igual que GGG) por la decisión de los jueces.

Desencantado por el fallo de los jueces, Golovkin no quiso hablar apenas finalizó la pelea. Sin embargo, más tarde se presentó ante los medios con anteojos negros y que no llegaban a ocultar notables huellas de la pelea en su rostro
Desencantado por el fallo de los jueces, Golovkin no quiso hablar apenas finalizó la pelea. Sin embargo, más tarde se presentó ante los medios con anteojos negros y que no llegaban a ocultar notables huellas de la pelea en su rostro

Parece que todo termina pero al show le quedan dos episodios más: la conferencia de prensa posterior a la pelea se realiza sobre el ring (a esa altura está casi desmantelado) y Oscar De la Hoya, uno de los organizadores de la velada, pide la palabra desactivar la polémica: "Canelo ganó, no hay ninguna duda". No piensa lo mismo Golovkin, que casi dos horas después del combate, ya más tranquilo reaparece con unos anteojos negros que ocultan las huellas del combate (recibió 8 puntos de sutura por un corte) y accede a hablar con los medios para manifestar que respeta la decisión de los jueces, pero está convencido de que se impuso con claridad y pide una tercera pelea, aunque "bajo las condiciones correctas".

La última escena la protagoniza el triunfador de la noche: Álvarez aparece vestido con un impactante saco dorado y tomado de la mano con su mujer. Se lo ve feliz y confirma que entendió a la perfección lo que pedía la noche: entró al cuadrilátero con la canción "México lindo y querido" con la que tocó la fibra íntima de sus fanáticos y remató la faena a tono. "Es una de las noches más felices de mi vida. ¡Viva México!", vociferó para algarabía de quienes lo escuchaban. Sí, En las fiestas de la independencia azteca, él dio "El Grito" que esperaba (y celebra) todo México…

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