Los momentos justos de Karius: en el primer gol de Benzema y en el segundo grito de Bale
Los momentos justos de Karius: en el primer gol de Benzema y en el segundo grito de Bale

"No sé qué pasó", dijo Loris Karius, desconsolado. "Lo siento mucho por mis compañeros. Intentaron animarme en el vestuario, pero lo siento mucho, repitió". Con el alma derrumbada y la mirada apagada, declaró lo que había pasado minutos antes. Había pasado el 3 a 1 del Real Madrid al Liverpool y la final de la Champions League. Había pasado el primer gol de Karim Benzema y el segundo tanto de Bale, dos momentos que decidieron el desenlace del partido y que lo tuvieron como principal protagonista.

Karius cometió dos fallos impropios a la circunstancia: el partido que determinó cuál fue el mejor equipo de Europa lo resolvieron dos errores infantiles, absurdos. Y el arquero así lo asume. Fue responsable directo del resultado con sus dos clamorosas equivocaciones, recortes fílmicos que ilustrarán por siempre la noche en que el Real Madrid se alzó por décimo tercera vez como campeón europeo.

Karius reclama y Benzema festeja. Era el 1 a 0 del Real Madrid al Liverpool (AFP)
Karius reclama y Benzema festeja. Era el 1 a 0 del Real Madrid al Liverpool (AFP)

Su imagen y su estirada infértil también protagonizan la foto del golazo de chilena de Bale, pero ahí su rendimiento queda eximido. Su intervención al minuto 50 con nueve segundos lo condenó. Se había quedado con un pase largo de Toni Kross a Benzema, quien prefirió quedarse cerca del arquero para molestar su salida posterior. Leyó, intrépido, el pase de manos del arquero y con la cara externa del botín derecho metió el 1 a 0 en una jugada insólita, pocas veces vista en el fútbol.

El empate transitorio de Mané y la chilena imposible de Bale habían disimulado su falla en el primer gol. Pero el 3 a 1 le devolvió a la condición de intérprete medular de la final de Champions. Al minuto 82 con 43 segundos el remate del galés vence las manos del arquero alemán para sentenciar el final espiritual del partido: la imagen de un arquero abatido, sin consuelo, tirado en el piso y aplastado por la culpa de haber fabricado dos goles en contra, los siete minutos que quedaban por jugar, la diferencia de dos goles y la entereza anímica -y sus pergaminos futbolísticos, claro- del Real Madrid no auguraban un desenlace diferente.

En las redes sociales surgió el debate de cuál de sus dos errores fue el más fatal, el más inverosímil. La primera falla, que probablemente haya incidido en su segunda equivocación, gana la tendencia. Aunque Karius diga que no sabe qué le pasó, muchos hinchas probablemente le recuerden que quiso dar un pase de manos exponiendo su arco ante un Benzema amenazante.

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