(REUTERS)
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El 12 de noviembre de 2016 Sudáfrica y Senegal se vieron las caras para disputar su compromiso correspondiente a las eliminatorias del Mundial que organizará Rusia en 2018. Por la segunda fecha del Grupo 4, el conjunto reconocido popularmente como los Bafana Bafana se había quedado con la victoria por 2 a 1.

Sin embargo, el polémico arbitraje del ghanés Joseph Odartei Lamptey obligó a la FIFA a tomar una medida histórica al exigir que el partido se juegue de nuevo. La entidad declaró culpable al juez de infringir el artículo 6, apartado 1, del Código Disciplinario (influir en los resultados contraviniendo la ética) y su inhabilitación le impedirá participar de por vida en toda actividad relacionada con el fútbol (administrativa, deportiva o de cualquier otra índole) en los ámbitos nacional e internacional.

Casi un año después los equipos volvieron a verse las caras, dado que el polémico penal que había sancionado Joseph Odartei Lamptey fue un fallo que incidió en el resultado.

En el Peter Mokaba Stadium de Polokwane, Senegal revirtió la historia con una victoria por 2 a 0 que depositó al equipo de Cissé en la próxima Copa del Mundo.

Nigeria y Egipto son las otras selecciones clasificadas de África, aunque todavía restan dos plazas por definirse. Las mismas están en disputa en el Grupo 1, entre Túnez y República Democrática del Congo, y la Zona 3, donde Marruecos y Costa de Marfil definirán su lugar.

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