("Forêts paisibles", cuarto acto, "Les Indes Galantes") 

El 25 de noviembre de 1725 un grupo de aborígenes del pueblo Mitchigamea, oriundo de la zona de los Grandes Lagos en América del Norte, fue llevado a la corte del rey Luis XV casi como si se tratase de un grupo de "monstruos de circo". Allí bailaron y mostraron sus costumbres y vestimentas, para entretener a la nobleza francesa con un exotismo que provocaba una respuesta ambigua en Europa, dividida por el rechazo y la fascinación.

Entre los asistentes estaba el influyente compositor barroco Jean-Philippe Rameau, y fruto de esta inspiración escribió el ballet y ópera Les Indes Galantes (Las indias galantes) estrenada en 1735, obra que tras un período de oscuridad fue recuperada en el siglo XX y convertida en un clásico del repertorio francés.

Rameau se ha transformado, también, en un símbolo del nacionalismo galo en la música, y en parte por esta razón su popular ópera-ballet será el centro de los festejos en septiembre por el 350° aniversario de la Ópera de París, mítica institución musical, y el 30° aniversario de la Ópera de la Bastilla, un moderno teatro construido en 1989 en el sitio más emblemático de la Revolución Francesa en París.

El teatro de Ópera de la Bastilla, inaugurado en 1989 (Wikimedia)
El teatro de Ópera de la Bastilla, inaugurado en 1989 (Wikimedia)

La obra será dirigida por el artista y cineasta francés Clément Cogitore y la conducción de la orquesta Cappella Mediterranea y el coro de cámara Namur estará a cargo del argentino Leonardo García Alarcón, uno de los talentos más importantes en el mundo actual de la música antigua.

"Es un honor grandísimo, porque el director Stéphane Lissner [de la Ópera de París] me ha pedido que dirija la obra que representa esta celebración y en la Bastilla, donde nunca se tocó repertorio barroco", contó el director de orquesta que ha sido nombrado Caballero de la Orden de las Artes y las Letras de Francia y recibido el Premio Konex en Argentina, en diálogo con Infobae Cultura durante una visita a la Argentina.

García Alarcón nació en La Plata en 1976 y está radicado desde mediados de la década de 1990 en Europa, actualmente en la ciudad de Ginebra, Suiza. Fue el primer argentino en dirigir en la Ópera de París en 2016 y tras estudiar piano y clave construyó su carrera como director de orquesta en torno al repertorio barroco, habiendo grabado obras de Jean-Baptiste Lully, Antonio Vivaldi y Claudio Monteverdi, entre otros.

Leonardo García Alarcón nació en La Plata, Argentina, en 1976
Leonardo García Alarcón nació en La Plata, Argentina, en 1976

El conductor de 43 años, inmerso desde hace tiempo en un proyecto de llevar el mecenazgo privado a su país, se muestra en estos días ansioso por la colaboración que ha encarado con Cogitore para representar Las Indias Galantes en París, con una puesta en escena que está cargada de simbolismo y que "seguro va a generar una polémica tremenda".

Esta ópera concebida originalmente como un gran espectáctulo de danza y decorados llamativos está compuesta de cuatro actos cuyas diferentes tramas no están conectadas entre sí. Se trata de relatos ambientados en Turquía, Perú, Persia y América del Norte, y los elementos unificadores son el amor, el exotismo y el salvajismo.

La apuesta de Cogitore y García Alarcón, junto al coreógrafo Bintou Dembélé, será muy distinta, ya que intentarán generar un debate sobre el extranjero y el salvajismo en el contexto de las crisis de inmigrantes en todo el mundo, usando al ballet como "pretexto para una idea".

("Forêts paisibles", junto a bailarines de Krump)

Parte de esta nueva idea ha quedado manifestada en un corto filmado por Cogitore en 2017 en el que ha unido a la pieza más famosa de la ópera, Forêts paisibles (también conocido como el Rondó de los salvajes), que representaba originalmente a los indios norteamericanos, con un grupo de bailarines de krump, un baile callejero contemporáneo surgido en la ciudad de Los Ángeles en la década de 1990 y que denuncia la brutalidad policial.

-¿Cuánto de la visión política de Cogitore y el uso del Krump estará presente en la puesta en escena?

-Hay lecturas muy políticas. Cogitore explica que en la época de Rameau, cuando traían a los salvajes de América a la corte de Luis XV y los mostraban, bailaban delante de Rameau, los miraban y los encerraban como si fueran monstruos de circo.

Hoy en día el otro no es más el extranjero, el otro está en frente de mi casa, y sobre todo en París, el extranjero está acá. Las ciudades son las que tienen al extranjero, el salvaje, como es interpretado por la extrema derecha. Con Las Indias Galantes podemos hacer una reflexión sobre si son salvajes o si realmente somos nosotros mismos. Si nos estamos mirando en el espejo. Él va a hacer una reflexión entre lo que fue Versalles y lo que significa la Bastilla, exactamente lo contrario.

Jean Philippe Rameau, uno de los más influyentes compositores del barroco francés
Jean Philippe Rameau, uno de los más influyentes compositores del barroco francés

La reflexión es de Lissner también, él quiere independizar a la ópera barroca del rey por primera vez, y llevarla a dónde les cortaron la cabeza. Este es el legado político de Lissner, que dejará el puesto en 2020.

Entonces para la coreografía se ha buscado en danzas americanas, negras, de hoy, que son de la misma región de de la que Luis XV había traído a los salvajes. Por eso se ha buscado en los mismos lugares, y nosotros fuimos a buscar instrumentos de la zona, de los hoy que se tocan en la calle, que van a estar en escena.

-Usted fue el primer argentino en dirigir en la Ópera de París y ahora dirigirá en la Bastilla durante una celebración que para los franceses tiene un componente nacionalista. ¿Ha sentido algún tipo de rechazo?

-A mi me gusta decirle a los europeos que me pueden llegar a mirar mal, como el argentino que viene a dirigir en Bastilla, que yo no hago ciencia: hago ciencia ficción. El rechazo es algo que puedo sentir en festivales tradicionalistas, no en los teatros. Festivales en los que sólo interesa que la música francesa sea hecho con los instrumentos de época. Son muy tradicionalistas, sobre todo en el movimiento de música antigua. Pero yo hago ciencia ficción: me interesa ir a los museos, desempolvar música antigua. Vamos a estrenar en Austria una ópera española con texto de Calderón de la Barca, El Prometeo, y compuse el tercer acto porque no estaba hecho. Cuando compongo el tercer acto para ellos eso no se puede tocar, y yo les digo: es ciencia ficción.

García Alarcón junto a la orquesta Cappella Mediterranea
García Alarcón junto a la orquesta Cappella Mediterranea

Para nosotros los americanos se trata de ficciones, estamos hechos de bestiarios medievales. Para mí Las Indias Galantes va a ser un bestiario de ficción y del realismo de la tragedia que está viviendo Francia y el mundo, con las cosas buenas y terribles de la globalización. Como la banalización del hambre y la muerte, lo que se vio hace dos años, un niño muerto en los brazos del padre, ya no importa.

-¿Qué rol cumple entonces la música barroca y cómo se la puede traer a nuestros tiempos?

-A esas cosas el barroco las puede revivir. Creo que el psicoanálisis ha hecho un mal tremendo, que significó poder observar las emociones humanas más extremas como una enfermedad a poder controlar o encerrar, y sobre todo que los demás no deban verla. El barroco es un laboratorio de las emociones humanas, desde el momento en el que Monteverdi dice "si no amamos y no odiamos, no podemos hacer música". Incluso cuando él inventa la cólera en música, en 1626, él está incluyendo emociones humanas que el Renacimiento no se permitía vivir.

En esta exposición de Las Indias Galantes vamos a hablar mucho de eso, de lo que significan las clases sociales y del peligro que significa en el arte poner géneros superiores e inferiores, eso lleva al nazismo directo.

Los artistas que representarán la ópera-ballet “Las Indias Galantes”
Los artistas que representarán la ópera-ballet “Las Indias Galantes”

Como músico barroco considero que todas las emociones humanas deben ser experimentadas. Eso es el barroco, ellos lo entendieron antes que todos. Las emociones puestas una en frente de la otra generan una retórica, una captatio benevolentiae, que al público le encanta.

Y creo que el barroco sigue vivo en América Latina, porque la independencia del romanticismo nunca llegó y vivimos un posbarroco. Y en Argentina es más tremendo porque vivimos un barroco psicoanalítico que no existe en ningún lado. Algo que tiene que ver con el drama, el miedo, el preservarse y la emoción, típico de aquí que no se ve en ningún lado. Creo que en Las Indias Galantes muchas de esas cosas se van a expresar.

-Planteado así, ¿como ve el tiempo de la música que siguió al barroco, el usualmente llamado clasicismo? ¿Es una especie de reacción?

-Al clasicismo lo considero como la vuelta a un orden porque se habían quemado todos los papeles. Fue muy raro, porque fueron los que se sacaron las pelucas quienes inventaron el clasicismo. El hombre de la edad de las luces era el que necesitaba orden. Esa dialéctica es fantástica, cuando el pensamiento no es lineal. Mozart era el más grande de los clásicos y era el mayor revolucionario del planeta.

Y sin embargo un Bach puede llegar a transformar la historia de la música sin cambiar nada. Las cosas no se pueden leer de una sola manera. Es lo que intentaremos hacer.

-¿En qué acto se pone el acento, considerando que dos de las tramas ocurren en América?

-Yo creo que el acento está distribuido en cada acto en una dramaturgia que va siguiendo, y generalmente no se hizo así. Lo que se va a ver es la evolución acto a acto de los personajes, no como algo separado. Comienza con pequeños círculos blancos que suben como plantas, que se van desarrollando. En la segunda entrada se ve que eso es un cráneo. Ese cráneo en el siguiente acto son nenes enfermos de cáncer. En la próxima entrada se ve la hipocresía de la gente que cruza de calle al ver a un nene enfermo. Se usa un ballet como pretexto para una idea que estamos seguros va a generar una polémica tremenda.

García Alarcón propone un sistema de mecenazgo cultural para su país
García Alarcón propone un sistema de mecenazgo cultural para su país

Francia sigue siendo un reino, el mayor reino europeo, porque el presidente sigue siendo un rey. Es un país muy verticalista y eso también queremos bombardear con estas Indias Galantes. Va a ser terrible, porque vamos a tener un público que nos va a arruinar y tirar con tomates y el otro… va a ser hermoso.

-Usted propone la implementación de un sistema de mecenazgo en América Latina y especialmente en Argentina. ¿En qué consiste y cómo espera llevarlo adelante?

-He comenzado a pensar en Latinoamérica y en Argentina con la idea de poder traer un tipo de mecenazgo desde Europa que produce miedo, y que ya están usando en América del Norte y África. Pero los mecenas tienen miedo de Latinoamérica por la utilización política.

Intento crear un sistema que se llama Arcoiris y que busca unir un lado con el otro. Yo sé que aquí nada se puede pensar a largo plazo, pero quiero llegar a mis 70 pensando que pude desarrollar algo. Cuando vine al Colón en 2017 estuve un minuto y medio hasta darme vuelta en el momento del aplauso, porque me puse a llorar delante de la orquesta. Es un aplauso diferente, la gente lo recibe diferente. Por eso necesito volver.

Pero para eso hay que generar en legisladores, en el ministerio de Educación, una conciencia para que haya leyes en el futuro que permitan a mecenas extranjeros poder ayudar a organismos no gubernamentales para educar en música, en cultura, sin que ese dinero pase por la política y el estado.

García Alarcón vive en Europa, donde pudo concretar su carrera
García Alarcón vive en Europa, donde pudo concretar su carrera

Creo que hay muchos mecenas que creen en este capitalismo social y creen poder desarrollar en mi país algo así. Lo que querría es traerlos y que eso permita decirle a los ricos argentinos "los europeos lo hacen, ustedes también pueden", porque habría una legislación que les permitiría comprar instrumentos para niños, seguir su formación, pagar sus estudios, como se hace actualmente en África.

Muchos me dicen que los argentinos son tan orgullosos que si se los compara con África, no van a querer. Pero yo digo: se puede hacer. Simplemente hay que pensarlo de otra manera.

Veo que la gente sigue teniendo necesidad de arte, cosa que en Europa no: es un derecho adquirido. Aquí la gente tiene necesidad de arte, y me parece fantástico. Lo necesitan para sobrevivir.

Pero aquí el diálogo socrático no está considerado positivo. Lo que éste proporcionaba era el tener una posición y luego alguien que desmontaba esa posición, para seguir creciendo. Eso aquí no se puede, no se puede tener un diálogo. La pasión argentina es genial pero el problema es que ya no es un motor.

-¿Se puede pensar en el uso del sistema Abreu y popularizado por Gustavo Dudamel, como en Venezuela?

No, porque Argentina es diferente todo sentido. Argentina tiene una élite cultural que no ha existido en América Latina y tiene un fuerte contacto con Europa. Tal vez este sistema debe venir de Europa y no de Estados Unidos, porque los estadounidenses son combatidos. Por eso el programa se llama Arcoiris, tiende un puente con Europa y permite también que los talentos de aquí también puedan ir hacia allá.

Tal vez tenga que empezar con una ciudad, como proyecto piloto. Quiero que los niños que viven sin posibilidad de acceder a la cultura tengan ese contacto. En Suiza la educación musical es obligatoria, está en la Constitución, y quiero llegar a eso aquí. Pero esto tiene que venir de la visión de un político que entienda que es un proyecto a muy largo plazo.

 

"Les Indes Galantes" de Jean-Philippe Rameau (1684-1764) se presentará el 26 de septiembre en la Ópera de la Bastilla en París, Francia, y estará en cartel hasta el 15 de octubre. Duración: 3 horas y 40 minutos con intervalo. Idioma: francés, con subtítulos disponibles en francés e inglés.

MÁS SOBRE ESTE TEMA: