Martha Rosler presenta “Puede que esta vez sea diferente”, como parte de Bienalsur (Télam)
Martha Rosler presenta “Puede que esta vez sea diferente”, como parte de Bienalsur (Télam)

Referente feminista y comprometida con el arte como práctica social, la artista neoyorquina Martha Rosler visitó Argentina con motivo de su exposición Puede que esta vez sea diferente, una biblioteca de mil volúmenes que recoge lecturas en clave de género, y se exhibe hasta principios de noviembre en el Antiguo Hotel de Inmigrantes, sede del Museo Nacional de la Universidad de Tres de Febrero (Muntref), como parte de Bienalsur.

Con curaduría de Lucrecia Palacios, el primer proyecto de Rosler en este país, que se podrá ver en avenida Antártida Argentina 1355, presenta algo tan sencillo como potente: una biblioteca sobre arte y feminismo que la artista desarrolló en colaboración con el centro de estudios de género de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, acompañada por un conjunto de fotomontajes de los '60 y '70.

Creadora de una producción que incluye video, fotografía, texto, instalaciones y perfomances, caracterizada por un potente discurso crítico al poder en todas sus formas, ya sea de carácter económico, de clase, género, religión o etnia, Rosler se define "artista feminista", en una entrevista en un hotel porteño, con su cámara fotográfica en mano como amuleto.

La exhibición estará hasta principios de noviembre en el Antiguo Hotel de Inmigrantes, sede del Museo Nacional de la Universidad de Tres de Febrero (Muntref)
La exhibición estará hasta principios de noviembre en el Antiguo Hotel de Inmigrantes, sede del Museo Nacional de la Universidad de Tres de Febrero (Muntref)

Esta mujer de hablar pausado, reflexivo, es autora de una famosa serie de fotomontajes hechos con revistas en la que combina imágenes de casas de estadounidenses ricos con la de vietnamitas mutilados en la Guerra de Vietnam. Es además la autora del cortometraje Semiótica de la cocina, de 1975, donde una mujer -la antítesis de la ama de casa de la televisión- enseña al espectador utensilios de la cocina, remplazando su "significado" con un léxico alfabético de bronca.

"Puede que esta vez sea diferente" remite a la idea de transformación pero a la vez incorpora el elemento histórico porque supone experiencias anteriores ¿Qué significa?

– Una no corre antes de caminar, no llega a una galaxia antes de ir a la luna, no pasa de tener una dictadura a una sociedad perfecta. Todos los cambios que se van incrementando en la sociedad son importantes: hay un montón de pasos previos que son fundamentales para trabajar en lo próximo. Por ejemplo, en el ámbito del feminismo y las mujeres es cierto que la demanda es una transformación total de la sociedad, un acceso igualitario a los bienes, a la personería, a los servicios, pero simplemente aprobar una ley de aborto es un gran paso.

Se dice que estamos viviendo "una revolución" con el feminismo como sujeto político de esta transformación ¿Coincide?

-La palabra revolución es muy compleja. Se habla de revolución cuando cambia el diseño de un auto pero también cuando cambia la apariencia de un hombre o una mujer, entonces es difícil saber qué es una revolución política y social. Obviamente que tiene que haber un cambio en la sociedad. Yo espero que las fuerzas que impulsan las mujeres en masa sirvan para cambiar la sociedad pero para que esa transformación beneficie a la mayoría de las personas, más allá del género. Me importa que sepamos que también hay que pensar en los problemas de clase y religión como otra revolución: el feminismo no sólo se ha concebido en las necesidades de las mujeres sino que ha considerado qué es tener una buena vida y eso es un movimiento revolucionario.

Martha Rosler
Martha Rosler

Ya desde los '60 y '70 su obra se declaró feminista ¿cree que tuvo efecto esa interpelación? ¿Se avanzó?

-Sin duda, pero el arte no cambia al mundo, las personas lo hacen. Los cambios sociales se generan por las masas de personas que salen a las calles y se hacen escuchar con consignas y demandas claras que muestran que no van a parar hasta que se cumpla lo que están demandando. Está claro que la sociedad ha sido cambiada por este tipo de demandas, como el de las mujeres de tener control sobre sus propios cuerpos, pero los objetivos cambian, una va poniendo hitos, retrocede y avanza.

-¿Por ejemplo?

– De repente hay leyes que se aprueban para satisfacer las demandas pero para contener y limitar desde otros lados, entonces hay que volver a salir a las calles y pedir a los gobiernos que nos presten atención. Los problemas sociales son la base de la política. Si pensamos en las mujeres del Siglo XIX, la gran mayoría está en una situación mejor, lo que no significa que sea suficiente buena esa posición…

En los '70 realizaba una crítica muy fuerte a la domesticación de las mujeres y a la tensión entre lo público y lo privado. En su práctica artística ¿transformó ese eje de interés?

Las demandas del feminismo siempre han tenido que ver con la transformación estructural de la sociedad, esto implica reducir el patriarcado y cambiar el sistema de leyes y expectativas. Obviamente genera que quienes tengan visiones más tradicionales o patrióticas entiendan al feminismo como una amenaza.

“Clase cultural. Arte y gentrificación” (Caja Negra Editora), de Martha Rosler
“Clase cultural. Arte y gentrificación” (Caja Negra Editora), de Martha Rosler

En su único libro de ensayos publicado en Argentina Clase cultural, la artista estadounidense analiza el rol de las artes visuales como activo estratégico para la creación de valor inmobiliario y sostiene que a diferencia de los creativos urbanos, los artistas deberían tender a la mejora social, a la ocupación de la imaginación o a los sueños utópicos.

"No se puede escapar de la utopía ni renunciar al sueño de ella. La utopía es ese objetivo al que nunca se llega. Es la paradoja de que avanzas y nunca llegas, una relación asintótica. Entonces, no tengo expectativas utópicas pero sí pienso que la igualdad básica de los seres humanos es el objetivo que todos debemos tener", sostuvo la crítica.

"Y esto significa que el alcance social de los bienes de las personas ricas, las corporaciones y las empresas son un problema en la sociedad contemporánea. Necesitamos un tipo de justicia social y económica. Esa es mi utopía", señaló.

En Clase cultural. Arte y gentrificación, publicado por Caja Negra Editora, Rosler ensaya un análisis en el que sostiene que los planificadores urbanos construyen a través de ciclovías, cervecerías artesanales, la promoción de barrios "emergentes" o la proliferación de festivales patrocinados por bancos y fundaciones, un "marketing del estilo de vida" y diseñan una ideología de la creatividad al servicio de la gentrificación capitalista.

Fuente: Télam

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