Frida Kahlo con una figura Olmeca, foto de 1939. © Nickolas Muray Photo Archives
Frida Kahlo con una figura Olmeca, foto de 1939. © Nickolas Muray Photo Archives

Londres. Enviada especial. Aunque la mañana despertó en blanco y negro, ya es la tarde y el sol regala fiesta en el verano londinense. En los jardines del exquisito museo de arte y diseño Victoria y Alberto, personas de todas las edades beben y disfrutan entre risas la posibilidad de tener tantos centímetros de piel a la vista. A unos pocos metros, una muestra especial inaugurada hace menos de un mes ofrece el contraste a tanta celebración de la vida. Frida Kahlo: Making Her Self Up (Frida Kahlo: Construyéndose a sí misma) no es una exhibición más del arte de la notable artista mexicana o, al menos, no es solo eso. Se trata de la exposición de unos 200 objetos que le pertenecieron -entre los cuales hay desde prendas de vestir, hasta fotografías, algunos cuadros, joyas, cosméticos, medicamentos y piezas ortopédicas-, que, a la vez que despliegan una suerte de fascinante biografía de la pintora, son un hito para la "Fridamanía", en tiempos del #MeToo y la Revolución de las mujeres.

La prótesis y los maquillajes, entre estos últimos, el famoso lápiz con el que pintaba sus cejas
La prótesis y los maquillajes, entre estos últimos, el famoso lápiz con el que pintaba sus cejas

Si bien el personaje de Frida Kahlo comenzó de manera progresiva su ascenso como ícono pop en los 70, en los últimos meses el personaje de la mujer mestiza, cuestionadora de la sexualidad convencional y objeto fashion adquirió gran potencia, algo que puede corroborarse a partir de algunos hechos como la aparición de una muñeca Barbie inspirada en su figura -cuya venta fue prohibida en México por cuestiones de derechos-, de su presencia en la película ganadora del Oscar, Coco y de Caras de Frida, la exposición virtual de Google, hecha en conjunto con 33 museos del mundo.

La Barbie Frida
La Barbie Frida

La propia primera ministra británica Theresa May -quien por estos días busca superar una fenomenal crisis de gobierno provocada por su decisión de "suavizar" el proceso del Brexit, es decir, el proceso de salida del Reino Unido de la Unión Europea- lució meses atrás un espectacular brazalete con la figura de la artista.

La premier Theresa May y su brazalete de Frida
La premier Theresa May y su brazalete de Frida

Tenía 47 años cuando murió en su casa de Coyoacán y para entonces había sufrido todos los dolores del mundo, físicos, psicológicos y amorosos. Frida Kahlo (1907-1954) conoció temprano el color del sufrimiento y durante toda su vida buscó transformar ese trágico destino en arte. Creó, pintó, escribió. Amó y se dejó amar.

Frida y una blusa de satin azul
Frida y una blusa de satin azul

La cama no fue para ella un escenario vulgar sino el espacio desde el que vio nacer su potencia creadora. Ya se escribió hasta el hartazgo, pero redactarlo y volver a leerlo provoca tal agobio que solo así es posible pensar qué pasaba por la cabeza de Frida. Víctima de polio a los 6 años, tenía 18 y estudiaba Medicina cuando el autobús en el que viajaba fue atropellado por un tranvía, que lo aplastó contra un muro. Esa tarde el mundo perdió una médica, pero nació una artista.

Uno de los corsés de yeso de Frida: los signos del comunismo y la imagen de un feto.
Uno de los corsés de yeso de Frida: los signos del comunismo y la imagen de un feto.

Su columna se fracturó en tres, además de sufrir fracturas en dos costillas, la clavícula y tres más en la pelvis. Su pierna derecha -que ya era mucho más delgada que la izquierda a consecuencia de la polio- se fracturó en once partes, su pie derecho se dislocó, su hombro izquierdo se descoyuntó y un pasamanos se introdujo en su cadera izquierda y salió por su vagina, una brutal manera de perder la virginidad, como oscuramente solía bromear. A este horror siguieron durante toda su vida un total de 32 operaciones de diferente índole: trauma y dolor, sus compañeros de siempre. Luego de una gangrena, la pierna fue finalmente amputada en 1953, un año antes de su muerte, de la que en estos días se cumplen 64 años.

Las vitrinas que exhiben los objetos de Frida parecen cunas, camas o carromatos
Las vitrinas que exhiben los objetos de Frida parecen cunas, camas o carromatos

Los objetos que pueden verse en Londres hasta el 4 de noviembre forman parte del lote de pertenencias de Frida que se descubrieron recién en 2004 y muchos de ellos salieron recién ahora por primera vez de México. Todo estaba oculto en la célebre Casa Azul, que en la actualidad es el Museo Frida Kahlo. Por pedido expreso del pintor Diego Rivera (1886-1957), el esposo de Frida, se habían mantenido bajo llave en un baño 22.000 documentos, 6.000 fotografías y 300 objetos personales de Kahlo. Rivera había pedido guardar todo durante 15 años pero Dolores Olmedo, amiga del pintor y albacea de su legado, eligió extender el secreto hasta su muerte, y como ella vivió hasta 2002, las pertenencias de Frida vieron la luz recién cinco décadas después de su muerte.

(Reuters)
(Reuters)

La muestra del Victoria y Alberto -un museo que alberga en forma permanente una colección de más de 2.3 millones de objetos que abarcan más de 3 mil años de creatividad humana- fue curada por la experta independiente Circe Henestrosa y por Claire Wilcox, jefa de curadores del Departamento de Muebles, Textiles y Moda en el V&A. Henestrosa, quien en 2012 ya había sido responsable de una exposición con los vestidos de Frida, buscó en varias notas explicar por qué cree que Frida sigue tan presente. "Tiene que ver con lo que representa hoy en día. Ya seas mujer, discapacitada, sufras alguna enfermedad o por una ruptura amorosa, conectas con ella en tantos niveles".

Diego Rivera y Frida Kahlo, un amor tormentoso
Diego Rivera y Frida Kahlo, un amor tormentoso

"Era una mujer mexicana, de piel oscura, que quedó discapacitada y que buscaba un lugar como mujer artista en un ambiente dominado por los hombres en México: el mundo del arte", afirmó la historiadora del arte a la BBC.

Frida Kahlo
Frida Kahlo

Al ingreso a la exhibición en la galería 38 del museo, hay fotos de la familia de Frida (su padre, de origen alemán, era un prestigioso fotógrafo) y mucho espacio dedicado a la Casa Azul, la residencia original de la pintora y el lugar en donde se refugió León Trotsky durante su estadía en México, y también a la relación -turbulenta, disparatada, apasionada- con el pintor Diego Rivera, una historia de amor "entre un elefante y una paloma", como decían en la familia de Frida."Yo sufrí dos accidentes graves en mi vida, uno en el que un autobús me tumbó al suelo. El otro accidente es DiegoDiego fue el peor", dijo una vez.

“Autorretrato en la frontera entre México y Estados Unidos” (1932) es uno de los cuadros de Frida en la muestra
“Autorretrato en la frontera entre México y Estados Unidos” (1932) es uno de los cuadros de Frida en la muestra

Hay un video en particular, que concentra la energía y la atención del visitante. Allí se los ve a ambos y se percibe el fulgor de esa historia tormentosa. Se besan, se miman, se estudian. Se muestran. Los visitantes pasean de una sala a otra y de tanto en tanto lanzan una mirada ligera a las imágenes. Una mujer rubia y joven de aspecto nórdico y ropa muy informal mira el video con profunda atención mientras amamanta a su bebé: en lugar de tenerlo recostado en brazos lo tiene a upa, abrazado.

Frida Kahlo. “La columna rota” (1944)
Frida Kahlo. “La columna rota” (1944)

Luego se ven algunas de las joyas prehispánicas y una selección de los ex-votos coleccionados por Frida y Rivera, un hobby que contagiaron ambos al francés André Breton, quien vio en Frida a una par surrealista. Ella rechazaba esa caracterización: "Nunca pinté sueños, siempre pinté mi propia realidad", decía.

La tercera parte de la muestra es sin dudas la más conmovedora y es también la que ha recibido más críticas por parte de quienes entienden que el arte de Frida no está aquí -como Jonathan Jones, de The Guardian– y que, en cambio, lo que se ofrece al público es una puerta para espiar parte de la privacidad de una persona que no necesariamente imaginó que su intimidad sería expuesta en vitrinas. Sin embargo, si a la mayoría de los seres humanos nos resulta imposible sustraernos al encanto de revolver viejos cajones de nuestros seres queridos cuando ya no están y descubrir ahí tesoros inimaginables, ¿cómo no fascinarse al ver expuestos los esmaltes, los anteojos, las peinetas, la crema para el cutis de Frida, los perfumes como el Chanel Número 5 así como los remedios que calmaban sus dolores, sus corsés pintados con la hoz y el martillo, o incluso la pierna ortopédica color rojo sangre, con cordones, decorada con cascabeles y seda verde con motivos chinos?

Además de sus pertenencias, hay enormes fotografías desde las cuales sus provocadores ojos oscuros miran a los paseantes. El célebre lápiz Revlon con el que unía sus pobladas cejas, el colorete, una muñequita de trapo supuestamente cosida por Frida, un costurero con sus hilos de colores y botones; un largavistas para ópera, con mango de marfil. Demerol para los dolores de espalda, vitaminas, ungüentos, botellas de alcohol, una historia clínica, diferentes corsés, algunos de yeso e intervenidos con pinturas, en algunos casos con marcas políticas que son el gesto de una artista comprometida con sus ideas comunistas pero también se ven en esas intervenciones gritos de impotencia y dolor, como el dibujo de un feto a la altura del vientre, símbolo de la maternidad que no pudo ser.

Cartas, cuadernos, inscripciones. Cajas de cigarrillos Chesterfield y Lucky Strike. Fascinación por la vida privada de Frida en tiempos de explosión del yo, cuando lo privado ya es público para todo el mundo, cuando la reserva de la intimidad es nostalgia y cuando, además, hacer arte con objetos personales es también una forma legitimada de creación, posiblemente mucho más en el caso de una mujer como Frida Kahlo, que acuñó su propio personaje y modeló su figura como artista. Un detalle inquietante, un plus: todos estos objetos están expuestos en vitrinas que tienen la forma de camas o cunas o carromatos, según se mire.

Aspectos de la exposición en Londres (Foto: Reuters)
Aspectos de la exposición en Londres (Foto: Reuters)

La última parte de la muestra es la dedicada a la moda, un espacio en el que Frida supo manejarse  con talento y creatividad inusuales, algo que también volcó en sus famosos autorretratos, en los que las ropas tienen la mayoría de las veces un fuerte impacto. Lo que comenzó como un modo de cubrir con clase y sofisticación las imperfecciones del cuerpo tullido y traumático generó un estilo propio, original y brillante.

A la manera de escaparates de tiendas clásicas, se ven distribuidos en varias vidrieras decenas de maniquíes con blusas de diferentes formas, huipiles -blusas y túnicas sin mangas originales de Yucatán- faldas y chales de géneros rústicos y finos, tramados latinoamericanos y sedas y encajes franceses, blanco, rosa, verde, azul, violeta, bordó, negro. Aros, collares y pulseras: muchas de estas piezas fueron ensambladas por la propia Frida, gran coleccionista de estas joyas. Jade, oro, plata, marfil.

Las curadoras aseguran que luego de ver y estudiar los objetos personales de Frida Kahlo, ya va siendo hora de correr su figura del lugar de constante "sufridora" para pasar a entender que la mexicana fue una mujer capaz de divertirse, de seducir y de disfrutar. "Las personas siempre quieren quedarse con un poquito de una personalidad como la de Frida", le dijo Henestrosa a la publicación Stylist. Sin embargo, dijo, esta vez ya no será cuestión de apropiarse sino de estar cerca de ella, dijo.

Ver, entender y sentir con ella, de eso se trata.

 

*Frida Kahlo: Making Herself Up puede verse en el Museo Victoria y Alberto de Londres hasta el 4 de noviembre.

 

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