Por Francesca Battista y María Alejandra Petino Zappala

Albert Einstein, para los autores, el físico más importante de la historia
Albert Einstein, para los autores, el físico más importante de la historia

Todos sabemos algo sobre Albert Einstein. Podemos identificar su cabellera despeinada de inmediato, reconocemos su cara irreverente, hasta podemos citar de memoria la célebre ecuación que lo hizo famoso. El desafío de escribir algo novedoso sobre Einstein no acobardó a José Edelstein y Andrés Gomberoff, también físicos.

Así es como nació Einstein para perplejos, un libro que no es del todo ni una biografía, ni divulgación científica, ni ficción, pero involucra elementos de todos estos géneros. Los 23 textos que lo componen acompañan al lector en un viaje a través de la vida y las teorías del gran genio mostrando toda la humanidad de la primera y la belleza de las segundas. Anécdotas y detalles hasta ahora desconocidos se suman las especulaciones de los autores en una aventura que recorre no sólo la vida de un hombre excepcional, sino también la evolución del siglo XX.

Infobae Cultura entrevistó a los autores: José Edelstein, profesor de la Universidad de Santiago de Compostela, responde las preguntas con voz grave y tranquila. Vestido de negro, el pelo prolijamente peinado hacia atrás en una colita tirante, con un estilo más cercano al de un rockstar que al físico que es. En cambio Andrés Gomberoff, quien trabaja como investigador y divulgador en Santiago de Chile, se muestra más tímido y callado; su camisa azul y sus anteojos le dan un toque hipster.

“Einstein para perplejos” (Debate), de José Edelstein y Andrés Gomberoff
“Einstein para perplejos” (Debate), de José Edelstein y Andrés Gomberoff

-¿Por qué otro libro sobre Einstein?

Edelstein: Con esa pregunta arranca el prólogo. Ahí defendemos el por qué. Creemos que Einstein es no sólo el físico más grande del siglo veinte, sino tal vez de toda la historia. Es difícil encontrar a alguien con su envergadura científica, intelectual y humana. Por eso el libro intenta abordar aspectos distintos de su vida. Lo pueden leer personas que no necesariamente aman la física, y que lo disfrutarán como cualquier otro libro de literatura. Tal vez, con un poco de suerte, después de leerlo también les guste la física.

Gomberoff: Las ideas y la vida de Einstein nos siguen hablando porque en ellas habita un destilado de lo más sublime y lo más horroroso del ser humano. Por un lado sus fantásticas teorías. Por otro, una de las mayores tragedias de la historia, en el mismo lugar que poco antes había sido la cuna de esas ideas.

Ya publicado en Chile, España, Perú y EEUU, y prontamente en Uruguay, Colombia y México, Einstein para perplejos, del grupo editorial Penguin Random House, fue presentado a los lectores argentinos durante la 44a Feria Internacional del Libro en Buenos Aires.

El libro se compone de 23 textos. ¿De qué se trata? ¿Una biografía fragmentada o un experimento literario?

G: Los textos relatan distintos episodios que subrayan, más que la biografía, las distintas creaciones del protagonista. Sus repercusiones en la ciencia actual y sus antecedentes históricos. También los cuentos presentan las relaciones con otros personajes que rozan de un modo u otro la vida de Einstein, desde Descartes hasta los Beatles.

E: Aunque presentamos sus teorías físicas más relevantes, no nos limitamos a explicarlas sin ecuaciones, sino que las mezclamos con otras anécdotas, ideas o historias en un texto literario. Por ejemplo, las contribuciones de Einstein al desarrollo del láser se presentan en el texto La metamorfosis de la luz. Este cuento muestra el camino que llevó desde la comprensión de la luz natural a la creación de la artificial, desde la bombilla eléctrica al LED.

Un recorrido por la vida del físico, a través de historias personales
Un recorrido por la vida del físico, a través de historias personales

En este mismo cuento, ustedes afirman que Einstein conoció a Kafka, si bien no está registrado y ningún testigo lo afirma. ¿Cómo llegaron a esa conclusión?

E: Hicimos un trabajo de investigación importante. Está documentado que Einstein, durante su estadía en Praga, frecuentaba el salón de una mujer llamada Berta Fanta, donde se armaban reuniones de intelectuales. Se sabe que allí se reunía con Max Brod, el hombre que más tarde preservaría las obras de Kafka. Si bien nunca encontramos una referencia explícita a un encuentro entre Einstein y Kafka, nos tomamos la libertad de imaginar que ellos compartieron algunas de esas reuniones, sin hablarse. Nos imaginamos a Kafka como un muchacho callado y tímido sentado al lado de Max Brod. Sabemos que años después, cuando Einstein emigró a EEUU, conoció a Thomas Mann, quien le prestó un libro de Kafka. Einstein lo empezó a leer y se lo devolvió, no lo pudo tolerar. Su reflexión está documentada: le pareció horrible, agobiante, de hecho, lo que normalmente despierta un texto de Kafka. No comprendía por qué un escritor dedicaría sus páginas a producir semejante sensación. Nosotros jugamos con la posibilidad de que en ese momento él haya sabido que Kafka, quien había puesto en palabras las peores pesadillas, era ese hombre apocado y cohibido de las reuniones en Praga. Además se da la coincidencia de que, en 1915, mientras Franz Kafka creaba La metamorfosis, Einstein escribía la teoría de la relatividad general. En el libro presentamos, entramadas, todas estas historias paralelas, pequeñas joyitas que encontramos leyendo la correspondencia de Einstein o algunos libros desconocidos sobre él.

Andrés Gomberoff
Andrés Gomberoff

Entonces, los cuentos son la unión de algunos hechos reales y algunos agregados de la imaginación de ustedes.

E: Nos permitimos especular sobre los hechos cuando teníamos indicios fuertes de que habían ocurrido, como en el caso del encuentro entre Kafka y Einstein, pero siempre intentamos verificar la veracidad de las historias que hemos escrito. De hecho, el libro fue editado en Argentina por Daniel Guebel, un extraordinario escritor que acaba de recibir el premio de la Academia Argentina de Letras, quien nos presionó para incluir las referencias. Al principio no nos gustó la idea, pero ahora creemos que fue excelente. Cada vez que decimos algo que está documentado, está en las referencias.

¿Cuán cerca llegaron de Einstein? ¿Pudieron entrevistar a alguien que lo haya conocido o visitar lugares en los que estuvo?

E: Hemos hablado con algunas personas que lo conocieron. De hecho, el libro tiene el valor agregado de algunas historias que sólo están acá, dispersas en el texto, y que lo hacen especial. Por ejemplo, entrevistamos a Cécile DeWitt-Morette, una física y matemática que lo conoció en Princeton. Ella tenía 94 años, y murió poco después, en mayo de 2017. Fue una muerte anunciada y convocó a todos sus nietos para despedirse. Cuando me enteré de esto, traduje al inglés el texto que habíamos escrito sobre su historia y su nieto se lo leyó la noche antes de morir. Ella estaba muy confundida, no entendía cómo su nieto sabía todo esto. Al día siguiente, cuando se despertó, en su último día de vida, lo primero que pidió fue que le leyeran el texto de nuevo.

Los autores no esconden la emoción. Esta historia los interpela de muchas formas.

José Edelstein
José Edelstein

El libro está dedicado a Margot Nothenberg, ¿quién es?

G: Es mi abuela, que escapó de Alemania en 1939. Sus terribles historias, que escuchaba atentamente desde pequeño, son parte esencial de todo lo que soy. El hecho que hayan ocurrido en las mismas calles por las que Einstein caminaba distraído, pensando en átomos y órbitas planetarias, es una paradoja que no podemos desatender. Está en el centro de la condición humana.

E: Andrés y yo no sólo trabajamos en áreas de física teórica que Einstein inauguró, sino que también ambos somos judíos. Nos sentimos identificados.

Edelstein y Gomberoff dejan en claro que este contexto histórico y cultural fue parte del molde en el que las ideas del gran físico tomaron forma. La persecución y la eterna amenaza de la guerra son ingredientes clave en el desarrollo científico sin precedentes que se daría en esos años.

Ya trabajaron juntos en Antimateria, Magia y Poesía, publicado en 2014. ¿Siempre escriben juntos a distancia?

E: Sí. Los dos estamos en Santiago. Él de Chile y yo de Compostela, la del sur y la del norte.

G: Si te fijas en la literatura científica, verás que los autores suelen ser de lugares lejanos, tanto geográfica como culturalmente. Estamos acostumbrados a trabajar así, aprovechando que vivimos en una época en que la distancia dejó de ser un obstáculo. Por otro lado, somos viejos amigos y nos conocemos mucho, por lo que cada uno descansa en las fortalezas del otro.

E: Yo sé que él es muy cuidadoso con la rigurosidad de las teorías físicas presentadas, mientras que yo soy un escritor frustrado y me preocupa mucho el acabado del texto.

(Getty Images)
(Getty Images)

¿Por qué estudiaron física?

G: Desde que tengo uso de razón quise ser científico. La física en realidad fue un accidente escolar; podría haber sido cualquier otra disciplina. El amor por la naturaleza, la curiosidad, las ganas de entender: eso es lo que me empujó hacia la ciencia.

E: Yo quise ser escritor, pero estudié ingeniería electrónica. En cuarto año me di cuenta de que no quería seguir en esa carrera. Pensé en la física porque me gustaba mucho, y también porque tenía la posibilidad de ir al Instituto Balseiro de Argentina. Había aprobado el examen para entrar y me encontré con una beca. Las letras en ese momento eran una aventura en la que tenía que empezar de cero, muy incierta. Así que acepté la beca. Estoy contento con mi elección. Ahora he podido escribir desde un lugar que me gusta.

¿Cuáles son sus proyectos para el futuro?

G: Por ahora la mayoría de mis proyectos son científicos o docentes. Con José tenemos bosquejos de varios proyectos. Esperemos que alguno cuaje pronto.

E: Mi idea más concreta es una novela sobre un personaje de la ciencia. Por otro lado tengo una libretita de ideas no relacionada con la ciencia, de literatura pura. Tambien me gustaría la idea de un libro de ensayos de política. Una reflexión sobre la democracia. Veo que algo anda mal en el sistema, hay una descomposición absoluta de las instituciones democráticas creadas hace un siglo, en otro contexto. Son como un mueble desvencijado que está a la vista de todos.

¿Se sienten más científicos o escritores?

G: No soy escritor. Soy científico. Pienso en la música como una influencia mucho más importante que la literatura en mi forma de enfrentar los textos que escribo.

E: En mi caso, la condición de científico está acreditada. Decir que soy escritor me da algo de vergüenza. ¿Vieron cuando uno viaja y te preguntan tu profesión en el formulario? Estoy tentado de poner "escritor" para ver cómo se siente. Todavía no me animé.

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