Tres adolescentes desaparecidas en Bogotá: se habrían fugado del colegio con un exalumno

Las familias aseguraron que no han recibido ayuda de ninguna autoridad, ni de la policía de la ciudad ni de las directivas del colegio

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Niñas desaparecidas
Niñas desaparecidas

Desde el pasado viernes 5 de agosto, tres familias bogotanas viven la angustia de no saber el paradero de sus hijas: tres niñas de 12, 13 y 17 años. De acuerdo con el relato sobre la desaparición de las adolescentes, las tres menores se escaparon de su colegio Arborizadora Baja, en la calle 59 Sur No. 44A-02. Las tres son residentes de la localidad de Ciudad Bolívar. Según los familiares, las estudiantes se habrían fugado con un joven que, además de ser exalumno de esa institución, es acusado de vender drogas. Aquella persona, cuentan los allegados de ellas, las incitaría consumir sustancias psicoactivas.

“A él lo expulsaron por vender vicio y consumir y luego se la pasaba a las afueras haciendo lo mismo y asustando a las jóvenes”, comentó Ignacio al noticiero de CityTv. “Estamos desesperados. Solo queremos que regresen”, añaden los familiares que, argumentan, estarían preocupados por el futuro de las niñas que, en el peor de los casos, dicen ellos, podría estar en manos de bandas criminales dedicadas a una red de trata de personas o que corran otro tipo de peligros. Las menores son identificadas como María Fernanda Barrera Peña (17 años), Valerie Shilo Garzón Chitiva (12 años) y Angeli Viviana Barbosa Lozano (13 años).

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Las niñas, de acuerdo con los registros de las cámaras de seguridad del sector, saltaron de la parte trasera del colegio, con lo que evitaron llamar la atención de las directivas del colegio. Allí las esperaba el joven acusado de llevárselas. Para dar información del paradero de las niñas, las familias dispusieron los números de contacto: 310 206 0315 o 305 853 0882.

Un caso similar ocurrió en marzo de este año, cuando una niña desaparición en ese mismo sector de la capital colombiana. Alicia Centeno, adolescente de 14 años, fue la víctima en aquella ocasión. La menor, sin embargo, fue encontrada con vida. Su familia temía por la vida de ella. Centeno tiene una enfermedad cognitiva que, de acuerdo con sus familiares, hace que se comporte como una persona de menor edad.

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Menores desaparecidas
Menores desaparecidas

“El miércoles 16, a las 2:30 p. m., ella estaba con mi mamá en el negocio. Mi papá fue a descansar un momentico; y la niña le dijo: ‘Mami, voy a ir a la tienda’. Salió y no sabemos más de ella (...) Vemos que la llama un tipo y se la lleva. Pero no volvimos a saber nada de ella (...) Ella tiene una discapacidad cognitiva, es como si fuera una niña de 12 años”, contó la hermana de la joven que estuvo perdida durante cuatro días.

El pasado mes de julio, la familia de otra menor de 15 años, llamada Sofia Katalina Morón, reportó que la adolescente había fallecido el día 10 de ese mes. Fue vista por última vez en Chapinero. “Aún no sabemos nada sobre que ha pasado con ella. En su cuarto encontramos una carta donde decía que: ya no quería vivir, que no quería ser una carga para nadie. Por eso nuestro afán de encontrarla”, relató José Morón, el padre de la joven.

“Papa. En algún lugar leí que no merecemos vivir si tu vida se basa en sufrimiento. ¿Qué si mi vida era solo eso? Pues la vida solo es un sufrimiento continuo, tanto que tenemos que buscar un propósito para no pensar en ello. Ya no seré más una carga, ni tampoco una decepción para ti. Ya no me haré más la víctima. Ya no estaré más en esta vida. Llegué aquí con el único propósito de que mi abuela pudiera ver que tenía un nieto o nieta antes de morir y así fue como le traje felicidad. Ella ya no está; por lo tanto, mi propósito en este mundo se acabó o por lo menos cerca de ustedes. Sé que no sobreviviré un día en la calle y que personas mueren a diario, seré una de ellas. No te enojes por esto, por favor. Adiós, te amo”, decía la nota que dejó antes de desaparecer.

La menor, finalmente, apareció dos días después. “Me avisaron alrededor de las 2:30, 3:00 de la mañana. Me mandaron una foto para confirmar si era ella y me dijeron que me fuera para la URI de Puente Aranda (...) A mí no me han dejado hablar con ella todavía. Sí la vi para que yo confirmara que era ella. La vi caminando hacia el consultorio donde le iban a hacer la primera entrevista. Agradezco a todos los colegas, sobre todo al Gaula de la Policía, la Sijin, la Policía Metropolitana, en general. No tengo sino agradecimientos”, comentó el papá de la adolescente en una entrevista con la revista Semana.

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