Se registra nuevo derrame de petróleo en la quebrada La Lizama, Santander

El incidente, que recuerda a uno registrado en el mismo lugar hace tres años, ya está siendo controlado por una cuadrilla de limpieza. Las autoridades ambientales de la región fueron alertadas.

La comunidad del corregimiento La Fortuna, del municipio de Barrancabermeja, denunció, este jueves 25 de febrero, un nuevo derrame de petróleo en la quebrada La Lizama, que ya había experimentado una emergencia similar hace cerca de tres años.

Según la información publicada hasta ahora, la afectación tiene que ver con una fuga en la línea de producción del pozo Lisama 19, que se presentó en horas de la mañana. Según declaraciones recogidas por el periódico El Tiempo, “La contaminación ya completa los tres kilómetros de largo la mancha. Se repite la historia del impacto a los recursos naturales y van a comenzar a morir peces”.

La emergencia ya fue abordada por Ecopetrol, empresa encargada del pozo, que a través de un comunicado señaló que, “Se activó un plan de contingencia en la quebrada La Lizama debido a una fuga. Funcionarios de operaciones realizan un recorrido por la zona con la finalidad de evaluar las causas que ocasionaron el evento”.

Dicho plan incluye el despliegue de una cuadrilla de limpieza, que ya está adelantando labores en la zona con el apoyo de barreras de contención y recolección de crudo con camión de vacío.

Por los mismos motivos, la empresa ya ordenó que se detengan todas las actividades en los pozos aledaños a la quebrada. De igual manera, aseguró que el incidente ya fue reportado a las autoridades ambientales como la Secretaría del Medio Ambiente del Distrito de Barrancabermeja, la Corporación Autónoma Regional de Santander, CAS y la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, Anla.

La situación se presenta pocos meses después de que, precisamente la Anla, decidiera imponerle a Ecopetrol una multa de 3.863 millones de pesos por el derrame del equivalente a 550 crudo que se registró en inmediaciones del pozo La Lisama 158 sobre la misma quebrada en 2018, con lo que revocó parcialmente la sanción impuesta en primera instancia, que era por valor de 5.155 millones de pesos.

Se trata de un precedente que acarreó duros cuestionamientos en contra de la empresa petrolera colombiana, así como importantes consecuencias a nivel ambiental y social, pues la contaminación en el agua resultó en la afectación de al menos 15.000 reses, según el diario El Espectador; así como en la afectación de la actividad de los pescadores de la zona, que por meses no pudieron vender su producto a causa del color, olor y hasta sabor a petróleo de los peces.

El mismo periódico reportó que dichos trabajadores pasaron en un año de vender una libra de su producto por un precio de 4.000 pesos, a hacerlo por 700 pesos, dada la desconfianza de los compradores. Dichas consecuencias terminaron afectando, según la revista Semana a 500 personas que habitan tres comunidades aledañas al lugar de los hechos. Con todo, 70 familias tuvieron que reubicarse.

Adicionalmente, y de acuerdo con la organización de Cabildo Verde, que se encargó del manejo y recuperación de la fauna, se llegó a atender a por lo menos unos 6.600 animales, de los cuales 2.442 murieron. Después de todo, los cálculos de las autoridades ambientales señalan que la mancha de petróleo surgida de dicho accidente recorrió casi 30 kilómetros, afectando en el proceso la fauna y la flora de la región: 5.507 árboles también fueron víctimas

La tragedia de hoy no pasó de agache entre los ambientalistas colombianos. Según le dijo Óscar Sampayo, de la Corporación Regional Yariguíes, a Caracol Radio, “Reiteramos nuestras preocupaciones como ecologistas por el número de derrames de petróleo y contingencias en el Magdalena Medio. Tenemos un registro de 366 emergencias en los últimos tres años. Una preocupación mayor y le decimos a Ecopetrol que nos de una respuesta de lo que está pasando porque la contaminación al ambiente es evidente”.

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