Alimentación y vivienda, los dos problemas principales a los que se enfrentan los venezolanos en Colombia

Un estudio realizado por varias agencias adscritas a las Naciones Unidas revelaron la precariedad de vida de los migrantes en el país

Una red de corrupción vendieron nacionalidades a quienes no tenían ascendencia colombiana.
Una red de corrupción vendieron nacionalidades a quienes no tenían ascendencia colombiana.

Los migrantes que salen de Venezuela lo hacen con la intención de encontrar una mejor calidad de vida, pero en Colombia la mayoría de ellos no logra su objetivo. En el país hay más de 1 millón 700 mil venezolanos y la mayoría de ellos tiene problemas para conseguir alimentos, acceder a salud y una vivienda digna, según reveló el Grupo Interagencial sobre Flujos Migratorios Mixtos (GIFMM), que está adscrito a las Naciones Unidas (ONU), diversas ONG y a la Cruz Roja.

“Las tres principales necesidades percibidas por los hogares siguen siendo alimentación , vivienda, por ejemplo, ayuda para pagar el arriendo, y acceso a empleo o fuentes de ingreso. Como cuarta prioridad se señala la asistencia médica”, según se lee en el informe del GIFMM titulado “Evaluación Conjunta de Necesidades ante COVID-19”, que fue publicado esta semana.

Los resultados del estudio fueron detectados a través de un censo que realizaron, en diciembre del año pasado, varias agencias de la ONU, la Cruz Roja y Save The Children. En total se encuestaron 3.100 hogares migrantes que se han asentado en 21 de los 32 departamentos de Colombia.

En cuanto a la seguridad alimentaria, el 85 por ciento de los migrantes asegura tener dificultades para conseguir alimentos. Al menos el 64 por ciento de los hogares consumen solo dos comidas al día o menos, discriminado de la siguiente manera:

— 58 por ciento difícilmente consume dos comidas al día

— 5 por ciento consume una comida al día

— Uno por ciento ingiere menos de una comida al día

El 80 por ciento de los hogares venezolanos están en situación de arriendo o subarriendo, y al menos el 68 por ciento de ellos tiene o ha tenido dificultades para conseguir un espacio donde vivir. La situación es tan grave que el 49 por ciento de ellos manifestaron que no saben dónde habitarán durante 2021 y el 38 por ciento de los hogares se encuentra en situación de hacinamiento (más de tres personas por cuarto o habitación).

Así mismo, se evidenció que el 86 por ciento de la población encuestada que trabaja recibe menos de un salario mínimo, y el 56 por ciento no está afiliada al sistema de salud. Los niños migrantes entre los 0 y 6 años son los más vulnerables, y al menos el 16 por ciento de ellos nunca han sido vacunados.

La jefa de misión de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en Colombia, Ana Durán, aseguró que la evaluación permite identificar los avances logrados por el Gobierno colombiano y también deja ver los “desafíos que persisten para atender de manera adecuada y oportuna a las personas refugiadas y migrantes con vocación de permanencia en Colombia”.

Para superar estos retos es importante la inversión del Gobierno nacional y de organismos internacionales que atiendan la crisis migratoria. De hecho, antes de que se publicara este informe, el 17 de diciembre de 2020, el GIFMM señaló que Colombia necesitará 641 millones de dólares para atender a los migrantes, refugiados y retornados este año.

Los recursos, que saldrían de cooperación internacional y empresas privadas, serán adjudicados a la ejecución del Plan Regional de Respuesta para Refugiados y Migrantes (RMRP, por su sigla en inglés), una estrategia que busca responder a las necesidades humanitarias, de protección e integración de esta población.

El presupuesto requerido por el GIFMM busca complementar los esfuerzos del Gobierno para asegurar la salud, alojamiento, seguridad alimentaria, agua y saneamiento, protección, educación e integración de los venezolanos en el país. A través del plan, se espera atender en 2021 a 1,8 millones de personas, de las cuales 942.000 son venezolanos con vocación de permanencia, 173.000 colombianos y binacionales retornados, 102.000 personas en tránsito y 187.000 en movimientos pendulares, así como 395.000 de las comunidades de acogida.

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