La Vía Láctea dio un “giro drástico” tras chocar con otra galaxia hace 10.000 millones de años

Simulaciones y observaciones recientes revelan que una colisión alteró la orientación y dejó huellas en la estructura del halo estelar y la materia oscura que rodean nuestro sistema

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Tres galaxias espirales visibles en el espacio profundo con un fondo de estrellas, una grande en el centro y dos más pequeñas a los lados.
La hipótesis sobre la Vía Láctea se basa en simulaciones de 25 galaxias similares y en observaciones de Gaia, la misión de la Agencia Espacial Europea (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Vía Láctea experimentó un giro drástico en su orientación, según nuevas evidencias obtenidas por astrónomos de la Universidad de Durham, en el Reino Unido.

Esta reciente investigación, que contribuye a explicar uno de los antiguos misterios que rodean a nuestra galaxia, sostiene que la Vía Láctea podría haber atravesado un cambio profundo en su orientación a lo largo de su historia cósmica.

Esto significa que el disco de la galaxia, donde se concentran la mayoría de sus estrellas, cambió de dirección en el espacio hace miles de millones de años.

Los resultados de este trabajo se presentaron esta semana en la Reunión Nacional de Astronomía de la Real Sociedad Astronómica, celebrada en Birmingham.

Imagen de una galaxia espiral con un núcleo brillante y brazos tenues de gas y polvo, rodeada por un campo oscuro salpicado de estrellas brillantes.
Las observaciones de Gaia mostraron que el halo estelar de la Vía Láctea rota muy lentamente, un dato clave para explicar su evolución (Imagen Ilustrativa Infobae)

A través de avanzadas simulaciones realizadas con supercomputadoras, el equipo de científicos de Durham analizó galaxias similares a la Vía Láctea. Descubrieron que aquellas con halos estelares de rotación lenta tienen una mayor probabilidad de haber experimentado un “giro de disco” significativo, es decir, que el disco galáctico cambió de orientación en más de 90 grados durante su evolución.

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La mayor parte de las estrellas de la Vía Láctea se encuentra en su característico disco espiral plano, una estructura que define la silueta de nuestra galaxia. Este disco está rodeado por un halo estelar mucho más grande, aunque menos denso, compuesto sobre todo por estrellas que originalmente se formaron en galaxias más pequeñas y que fueron incorporadas a la Vía Láctea mediante sucesivas fusiones galácticas.

Grupo de cinco científicos y astrónomos observando múltiples pantallas con imágenes de la Vía Láctea en una sala de control con un cielo estrellado proyectado.
El análisis de las simulaciones Auriga vinculó los halos estelares de rotación lenta con una fusión frontal importante y con una inversión del disco galáctico (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las observaciones realizadas por la misión Gaia, de la Agencia Espacial Europea, han dejado en claro que el halo estelar de la Vía Láctea gira de manera muy lenta, un fenómeno que los astrónomos aún no lograban comprender. Para investigar el origen de esta característica, los científicos analizaron la evolución de 25 galaxias parecidas a la nuestra dentro del conjunto de simulaciones cosmológicas Auriga, siguiendo su desarrollo durante miles de millones de años.

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Qué indicios apuntan a un cambio de orientación

El análisis detallado permitió identificar que las galaxias con halos estelares de rotación más lenta compartían dos elementos clave: por un lado, habían experimentado una colisión frontal importante con otra galaxia; por el otro, habían atravesado una inversión de disco en algún momento de su evolución.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El estudio señaló que la inversión del disco de la Vía Láctea puede aportar pistas sobre la trayectoria del Sol y sobre la relación entre el halo estelar y la materia oscura (Imagen Ilustrativa Infobae)

Kirill Batrakov, astrónomo y principal autor del estudio, explicó: “Ya sabemos que la Vía Láctea tuvo una colisión frontal masiva en el pasado con una galaxia conocida como Gaia-Salchicha-Encélado, a veces llamada simplemente la Salchicha de Gaia. Por lo tanto, creemos que el disco de la Vía Láctea probablemente se invirtió en el pasado”.

La colisión con Gaia-Salchicha-Encélado

La galaxia Gaia-Salchicha-Encélado era una enorme galaxia enana que chocó con la Vía Láctea primitiva y fue absorbida por ella hace entre 10.000 y 11.000 millones de años. Esta fusión galáctica se considera el mayor evento en la historia temprana de la Vía Láctea y remodeló por completo nuestra galaxia. Como consecuencia de este choque, miles de millones de estrellas quedaron orbitando en trayectorias muy alargadas, con forma de salchicha.

Reconocer que hubo una inversión de disco en el pasado abre una nueva perspectiva sobre la formación de la galaxia, al tiempo que puede ofrecer pistas indirectas sobre el movimiento de su halo invisible de materia oscura, uno de los grandes enigmas de la cosmología actual. La materia oscura es una forma desconocida de materia que no emite luz, pero cuya influencia gravitacional es fundamental para entender cómo se comportan las galaxias.

Al respecto, Batrakov plantea: “Un cambio en la trayectoria del disco solar también significa que la mayoría de las estrellas de la Vía Láctea se movían en el pasado por trayectorias muy diferentes a las actuales, posiblemente incluso nuestro propio Sol, lo que implica que nuestro lugar ‘estable’ en la galaxia podría no haber sido tan estable durante toda la existencia del Sistema Solar”.

Lo que revela sobre el Sol y la materia oscura

La Vía Láctea se presenta como nuestro laboratorio más valioso para estudiar la evolución de las galaxias y la naturaleza de la materia oscura. No todas las galaxias experimentan un giro de disco tan marcado; si la historia de la Vía Láctea incluye este cambio, aún no relacionado con características observables, esto ofrece a los astrónomos nuevas pistas sobre cómo se formaron otras galaxias similares.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La fusión galáctica con Gaia-Salchicha-Encélado dejó miles de millones de estrellas en órbitas alargadas y transformó la Vía Láctea primitiva (Imagen Ilustrativa Infobae)

El propio Batrakov resalta la importancia de estudiar nuestra galaxia desde adentro: “Como vivimos dentro de la Vía Láctea, podemos estudiarla con más detalle que cualquier otra galaxia, lo que la convierte en un banco de pruebas clave para comprender las galaxias en general”.

Según su mirada, el hecho de que su disco se haya invertido suma un nuevo capítulo a esa historia, “uno que debemos tener en cuenta al situar la Vía Láctea en un contexto más amplio de otras galaxias”.

“Lo que más me entusiasma es que esta compleja historia pueda reconstruirse a partir de observaciones actuales”, concluyó.

El estudio dirigido por Batrakov también descubrió que la rotación del halo estelar de la Vía Láctea está estrechamente ligada a la rotación de su halo de materia oscura. Esta conexión sugiere que ambas estructuras evolucionaron juntas a medida que nuestra galaxia crecía mediante la acumulación de galaxias satélite más pequeñas.

Los hallazgos proporcionan una posible explicación para una de las características más inusuales de la Vía Láctea y ofrecen nuevas pistas sobre cómo se formó y evolucionó a lo largo de miles de millones de años.

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