
El Pacífico ecuatorial acumuló una enorme cantidad de calor en la superficie y en las capas superiores del océano. Esa energía, amplificada por el calentamiento global antropogénico, está a punto de liberarse a la atmósfera a través del mecanismo de El Niño, la fase cálida de la oscilación ENSO (El Niño–Oscilación del Sur).
En los próximos meses, y sobre todo entre finales de 2026 y 2027, el sistema climático podría atravesar una de las transferencias de energía más significativas, con consecuencias que se propagarían en cadena por el hemisferio y por el planeta.
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Según un análisis publicado en el sitio Meteored, el pico de liberación de calor suele producirse unos meses después del máximo de las anomalías térmicas oceánicas, entre finales de 2026 y mediados de 2027. Ese calor adicional se sumaría a la tendencia del calentamiento antropogénico y al contenido de calor oceánico global en niveles récord. En ese escenario, los modelos y las previsiones citados por el medio apuntan a que 2027 podría superar el récord de 2024, y que 2028 aún podría registrar efectos residuales de ese episodio.
Cómo se “carga” de calor el Pacífico y qué cambia cuando aparece El Niño

En condiciones normales —fase neutra o La Niña— los vientos alisios soplan de este a oeste a lo largo del ecuador y empujan las aguas superficiales cálidas hacia Indonesia y Australia. Ese patrón establece una diferencia de temperatura entre el oeste, donde el nivel del mar es más alto, y el este, donde se mantiene el afloramiento de aguas frías y ricas en nutrientes (upwelling) frente a las costas de Chile y Perú.
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La convección profunda y las lluvias abundantes suelen concentrarse en el cálido Pacífico occidental, entre Indonesia, el norte de Australia y Papúa Nueva Guinea. Pero durante El Niño los alisios se debilitan o se invierten: las aguas cálidas se extienden hacia el este, la termoclina se hace más profunda en el Pacífico oriental y el afloramiento se reduce de forma marcada.
En ese contexto, según detalló el técnico meteorólogo Daniele Ingemi para Meteored Italia, la superficie oceánica se calienta entre +1 °C y +3 °C o más, con la posibilidad de valores extremos en un super El Niño, y la franja de aguas cálidas se prolonga a lo largo de miles de kilómetros.
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De la superficie del mar a la atmósfera: la liberación de energía y el calentamiento troposférico

El calor acumulado no queda atrapado en el océano. A medida que aumenta la temperatura superficial del mar (SST), aumenta también la evaporación. Parte de esa energía se libera a la atmósfera mediante corrientes ascendentes que favorecen la formación de grandes cumulonimbos.
Durante los movimientos convectivos, las masas de aire cálidas y húmedas ascienden rápidamente por la troposfera y liberan grandes cantidades de calor latente a través de la condensación y de las precipitaciones. Ese proceso transfiere energía térmica del océano a la atmósfera superior y provoca una anomalía de calentamiento troposférico que se extiende por el Pacífico centro-oriental, según Meteored.
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El umbral de 1,5 °C y la ventana 2026-2030: qué proyecta la OMM para los próximos años

En paralelo, científicos del clima advierten que se está gestando una serie de fenómenos meteorológicos extremos, ya que un fuerte El Niño coincide con el calentamiento global, según Euro News.
De acuerdo con nuevas proyecciones climáticas de Naciones Unidas citadas por ese medio, en los próximos cinco años es altamente probable que la Tierra supere una y otra vez el umbral climático internacional considerado seguro y que vuelva a batir el récord de año más cálido, establecido en 2024.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) pronostica además un Ártico recalentado que se calentará casi 1,66 °C de aquí a 2030 y una peligrosa sequía con posibles incendios forestales en la Amazonia. Las proyecciones de la agencia climática de la ONU y de la Oficina Meteorológica del Reino Unido indican un 75% de probabilidades de que la temperatura media mundial entre 2026 y 2030 supere 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales.
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El informe de la OMM advierte, además, de un 91% de probabilidades de que al menos uno de los próximos cinco años supere 1,5 °C, y de un 86% de que alguno de esos años supere el récord de 2024. La OMM prevé también que cada año de aquí a 2030 se sitúe entre 1,3 °C y 1,9 °C por encima de los niveles de finales del siglo XIX.
¿2027 y 2028 podrían ser los años más cálidos? El “impulso” de El Niño sobre una base ya caliente

Meteored sostiene que El Niño se intensificará hacia el invierno boreal de 2026-2027, con una alta probabilidad de alcanzar un nivel fuerte o muy fuerte. El medio sitúa el pico de liberación de calor entre finales de 2026 y mediados de 2027, a partir del comportamiento típico del sistema.
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Ese aporte se sumaría a la tendencia del calentamiento antropogénico, que el texto describe como acelerada en los últimos años, y al contenido de calor oceánico global en niveles récord. En ese marco, los especialistas coinciden en que hay muchas probabilidades de que en 2027 se supere el récord de 2024 y de que en 2028 aún se noten efectos residuales del episodio.
Además, plantean que con un fenómeno de El Niño intenso sobre una base de partida ya cálida, el pico de la temperatura media global podría alcanzar valores en torno a +1,7 °C con respecto al período preindustrial 1880-1920, lo que confirmaría la aceleración del calentamiento.
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Impactos esperables: calor extremo, incendios y cambios regionales en lluvias y sequías

Euro News vincula la combinación de El Niño y el calentamiento global con la posibilidad de extremos meteorológicos. Cita, por ejemplo, advertencias sobre ciudades “muy poco preparadas” ante una “gama” de eventos que podrían superar registros previos.
En ese sentido, la científica del clima Friederike Otto, del Imperial College de Londres, afirma que un año entero o más por encima de 1,5 °C vendrá acompañado de “toda una gama de fenómenos meteorológicos extremos que superan todo lo que hemos vivido hasta ahora”. E hizo una advertencia: “Mucha gente perderá la vida, nos esperan fuertes sobresaltos en los precios de los alimentos y fuegos forestales más intensos”.
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En una nota previa de Infobae, la OMM ya había confirmado que El Niño evolucionará rápidamente hasta convertirse en un episodio fuerte “en los próximos meses”, lo que incrementaría la probabilidad de fenómenos extremos y desastres naturales. El organismo de la ONU advirtió sobre el aumento del riesgo de olas de calor, sequías, lluvias torrenciales y otros eventos.
Según ese texto, las previsiones para el trimestre julio-septiembre indican menos precipitaciones de lo habitual en partes de Centroamérica, el Caribe y el noroeste de Sudamérica, mientras que el suroeste de Estados Unidos podría experimentar un período más húmedo. Para Europa, la OMM anticipó lluvias por encima de lo normal en el sur y por debajo de la media en el norte del continente.
Qué dice (y qué no dice) la OMM sobre el vínculo entre cambio climático y El Niño

La OMM precisó que no existen pruebas de que el cambio climático incremente la frecuencia o intensidad de los episodios de El Niño. Sin embargo, el organismo considera que el calentamiento global puede amplificar los efectos relacionados, dado que un océano y una atmósfera más cálidos aumentan la energía y la humedad disponibles para fenómenos extremos.
El mismo texto recuerda que el episodio anterior, desarrollado entre 2023 y 2024, contribuyó a que esos años establecieran récords de temperatura global y se asoció a graves sequías, además de un aumento de incendios forestales e inundaciones en distintas partes del mundo, según la fuente. También indica que, aunque El Niño suele alcanzar su máxima intensidad entre noviembre y febrero, el aumento de las temperaturas globales se registra habitualmente después de ese período.
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