La sangre menstrual impulsa nuevas pruebas para diagnosticar la endometriosis

Un enfoque basado en biomarcadores y células del fluido uterino promete agilizar la detección sin cirugía, con recolección en casa y resultados más tempranos para reducir años de demora y mejorar el acceso

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Mujer joven con remera roja sostiene un kit de pruebas médicas con viales de sangre en una habitación con plantas. Hologramas muestran datos de salud femenina y biomarcadores.
La sangre menstrual emerge como herramienta innovadora para el diagnóstico no invasivo de enfermedades ginecológicas, según National Geographic (Imagen Ilustrativa Infobae)

La sangre menstrual se consolida como una herramienta innovadora para el diagnóstico no invasivo de enfermedades ginecológicas, impulsando una transformación en la salud femenina, según destaca National Geographic. Los avances en el análisis de este fluido permiten identificar patologías como la endometriosis, lo que podría reducir significativamente los retrasos y molestias del diagnóstico tradicional.

El análisis de la sangre menstrual posibilita detectar enfermedades ginecológicas porque permite identificar células y biomarcadores que reflejan el estado interno del útero. Esta tecnología abre la puerta a pruebas no invasivas y domiciliarias, ampliando el acceso y la rapidez del diagnóstico de afecciones como la endometriosis, según expertos citados por National Geographic.

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La sangre menstrual contiene células, tejido uterino e indicadores químicos que aportan información sobre el ambiente uterino. Esto facilita la detección precoz de enfermedades como la endometriosis mediante métodos innovadores y menos invasivos. Así, las mujeres pueden acceder a diagnósticos sin intervención quirúrgica y recibir tratamientos adecuados en etapas tempranas.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El análisis de la sangre menstrual mejora la identificación de patologías como la endometriosis y facilita diagnósticos más rápidos y menos molestos (Imagen Ilustrativa Infobae)

National Geographic señala que uno de los grandes retos médicos actuales es la dificultad de diagnosticar la endometriosis de manera temprana. El diagnóstico tradicional exige una biopsia endometrial mediante cirugía bajo anestesia general, con una precisión de apenas 70% y largos plazos de espera que pueden llegar hasta 12 años, según la Organización Mundial de la Salud.

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Vale destacar que esta enfermedad afecta aproximadamente al 10% de las mujeres en edad reproductiva, lo que equivale a unas 190 millones de personas en el mundo.

Potencial diagnóstico de la sangre menstrual

El uso de la sangre menstrual representa un avance prometedor en el diagnóstico no invasivo de diversas enfermedades. La profesora Christine Metz, del Feinstein Institutes for Medical Research de Nueva York, dirige el estudio ROSE, que desde 2013 investiga la utilidad de este fluido en la detección temprana de la endometriosis.

En ese sentido, Metz afirma que el útero sigue siendo “una de las últimas fronteras por explorar en profundidad”, dando impulso a nuevas técnicas diagnósticas recogidas en National Geographic.

Este fluido se compone no solo de sangre, sino también de fragmentos de tejido uterino, células inmunitarias, mucosidad y proteínas. Ofrece, según Dipanjan Pan, profesor de nanomedicina en Pennsylvania State University, “una visión precisa de lo que ocurre dentro del útero a lo largo del ciclo menstrual”. Esto hace posible distinguir marcadores únicos que caracterizan la endometriosis sin necesidad de cirugía invasiva.

Cuatro científicos con batas blancas observan una pantalla curva que muestra gráficos de reducción de riesgo en adicciones y datos numéricos.
La sangre menstrual facilita diagnósticos no invasivos para enfermedades como la endometriosis, según un estudio del Feinstein Institutes (Imagen Ilustrativa Infobae)

En 2022, el equipo de Metz publicó un estudio que identificó diferencias claras en las células de mujeres con y sin endometriosis, utilizando técnicas de secuenciación de ARN de células individuales. Esta metodología permite obtener muestras desde el domicilio, favoreciendo la investigación en grupos diversos y eliminando la necesidad de cirugía, de acuerdo con la información recogida por National Geographic.

Avances en el diagnóstico de endometriosis

La endometriosis es uno de los mayores retos de la medicina femenina por sus síntomas diversos y su complejidad. El método convencional para diagnosticarla, basado en la biopsia endometrial bajo anestesia general, suele retrasarse por la falta de protocolos estándar y la dificultad de encontrar lesiones microscópicas.

Metz explicó en National Geographic que los retrasos en el diagnóstico incluyen, además de la resistencia a las cirugías invasivas, la dificultad de detectar lesiones en mujeres jóvenes y la tendencia a no dar suficiente importancia al dolor femenino. Como resultado, el tiempo para conseguir el diagnóstico puede oscilar entre 4 y 12 años.

El empleo de la sangre menstrual facilitaría la recolección domiciliaria y agilizaría la detección en fases tempranas. En el marco del estudio ROSE, algunas participantes lograron un diagnóstico el mismo año en que comenzaron los síntomas, lo que permite acceder antes a terapias adecuadas.

Metz imagina que, en el futuro, se distribuirán kits que permitan enviar muestras desde el hogar y evaluar nuevas terapias hormonales o controlar la progresión de la enfermedad.

Científico masculino con barba y bata blanca, usando gafas de seguridad, mirando por un microscopio óptico en un laboratorio con matraces y equipo.
La utilización de sangre menstrual como método diagnóstico permitiría la recolección casera y agilizaría la detección precoz de la endometriosis (Imagen Ilustrativa Infobae)

Detección de otras enfermedades y salud inmunológica

El potencial de la sangre menstrual va más allá de la endometriosis. Investigadores exploran su uso en el diagnóstico de la adenomiosis, la endometritis crónica, los miomas uterinos y ciertos tipos de infertilidad. Las células presentes en el fluido se analizan mediante técnicas avanzadas para identificar alteraciones específicas.

Metz asegura en National Geographic que la biopsia convencional para la endometritis enfrenta problemas, ya que una muestra pequeña puede no reflejar el foco infeccioso real. Datos preliminares apuntan a que la sangre menstrual puede ofrecer los marcadores necesarios para este diagnóstico.

Además, la utilidad de este fluido alcanza el monitoreo del sistema inmunológico y el control de procesos inflamatorios. Pan sostiene que, en contraste con la sangre periférica, el fluido menstrual “ofrece una instantánea localizada de la actividad inmune y la inflamación”, proporcionando información valiosa sobre la salud defensiva de las mujeres ante infecciones o alteraciones inmunológicas.

Recientemente, se ha constatado que la sangre menstrual permite detectar el virus del papiloma humano (HPV), con resultados comparables a los métodos profesionales. Asimismo, estudios han identificado contaminantes ambientales, como microplásticos y sustancias químicas asociadas a problemas reproductivos, mediante el análisis de muestras menstruales.

Desafíos y futuro de la investigación

El desarrollo tecnológico para el uso de la sangre menstrual en diagnósticos aún enfrenta desafíos. Bethany Samuelson Bannow, responsable de hematología clásica en la Cleveland Clinic Foundation, advierte que la frescura de la muestra resulta clave, pues la coagulación y degradación del fluido pueden modificar los resultados si la sangre permanece varias horas en una copa menstrual.

Microfotografía muestra una densa agrupación de células redondas y alargadas, teñidas de púrpura y azul oscuro, sobre un fondo rojizo y rosado claro, revelando detalles celulares.
La sangre menstrual se estudia como herramienta innovadora para diagnósticos médicos, aunque enfrenta retos tecnológicos importantes (Imagen Ilustrativa Infobae)

La variabilidad entre ciclos y personas —afectada por la edad, medicamentos y estado de salud— dificulta la identificación de biomarcadores universales. Pan destaca, según National Geographic, que la aparición de innovaciones como “compresas inteligentes” podría facilitar la obtención y análisis en tiempo real, abriendo el camino a pruebas rápidas tanto en el hogar como en centros de atención primaria.

Tanto Samuelson Bannow como Pan prevén que, en 5 a 10 años, habrá kits accesibles que permitan detectar endometriosis e infecciones de transmisión sexual. “Anticipo que surgirán múltiples soluciones directas al consumidor, ofreciendo a las mujeres la oportunidad de conocer su salud antes y tomar decisiones más informadas”, anticipa Pan, citado por National Geographic.

Metz insiste en que, pese a que varias tecnologías se encuentran aún en fase experimental, los avances recientes han permitido comprender mejor el valor de la sangre menstrual. La profesora subraya la necesidad de seguir investigando y de superar los estigmas sociales acerca de la menstruación.

La capacidad diagnóstica de la sangre menstrual está impulsando un cambio silencioso en la medicina ginecológica y el acceso a pruebas no invasivas. Gracias a este fluido, que durante siglos fue ignorado, se abre una nueva era para comprender y vigilar la salud uterina y general, con un potencial comprobado para transformar el panorama del diagnóstico femenino.

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