
En las aguas costeras de Miami, la expansión urbana y el aumento de la iluminación durante la noche plantean un desafío para la vida marina.
Una investigación reciente, citada por un informe de Forbes, reveló que la exposición a la luz artificial nocturna reduce de manera significativa los niveles de melatonina en los tiburones nodriza juveniles, provocando una alteración hormonal que podría afectar el equilibrio ecológico de los ecosistemas marinos.
La contaminación lumínica costera, generada por el alumbrado público, edificios y desarrollos urbanos, transforma el paisaje nocturno de las ciudades e invade el hábitat de especies marinas.
Si bien el impacto de la luz artificial en aves, insectos y mamíferos ya es reconocido, solo recientemente comenzó a documentarse rigurosamente su efecto sobre los tiburones.
Un estudio pionero en tiburones
El equipo dirigido por Abigail M. Tinari, de la Escuela Rosenstiel de Ciencias Marinas, Atmosféricas y de la Tierra de la Universidad de Miami, realizó un trabajo de campo enfocado en dos especies con diferentes hábitos: el tiburón nodriza (Ginglymostoma cirratum), de comportamiento sedentario y alta fidelidad a su territorio, y el tiburón de puntas negras (Carcharhinus limbatus), mucho más móvil.

Los investigadores midieron los niveles de melatonina en sangre de ambas especies durante la noche en zonas con distintos grados de iluminación artificial.
Los resultados mostraron que los tiburones nodriza expuestos a altos niveles de luz artificial nocturna presentaron concentraciones de melatonina considerablemente más bajas que los ejemplares hallados en áreas poco iluminadas.
Esta menor concentración de melatonina en los nodriza podría alterar los ritmos circadianos y afectar procesos como la actividad, el descanso y la regulación hormonal. En los tiburones de puntas negras no se observó esa diferencia, lo que sugiere que su movilidad podría brindar cierta protección frente a la contaminación lumínica.

La melatonina, hormona esencial para la regulación de los ritmos circadianos, depende tanto de la luz percibida por los ojos como de los fotorreceptores de la glándula pineal.
Profundidad y exposición: factores determinantes
La investigación destacó que la profundidad también influye en la respuesta fisiológica de los tiburones nodriza. Los individuos que nadaban en aguas más profundas mostraron valores mayores de melatonina, probablemente porque la intensidad lumínica disminuye a medida que aumenta la profundidad.
El informe remarcó que otras variables como el sexo, el tamaño corporal, la temperatura del agua y el tiempo de manipulación durante el muestreo no explicaron las diferencias hormonales observadas.

“La propia luz artificial nocturna es la causante del efecto, al menos en los tiburones nodriza”, destacó la investigadora Tinari, que además advirtió sobre la posible influencia de la dieta, las hormonas del estrés o los cambios estacionales en la síntesis de melatonina.
Datos y referencias clave
De acuerdo con Forbes, este es el primer estudio en medir la melatonina en sangre en tiburones, lo que permite establecer valores de referencia relevantes para futuras investigaciones.
Los tiburones nodriza juveniles presentaron niveles de entre 24 y 425 pg/ml, mientras que los tiburones de puntas negras registraron valores de entre 27 y 628 pg/ml. Estas cifras se asemejan a las reportadas para peces teleósteos y abren la puerta a nuevos trabajos sobre las consecuencias de una exposición prolongada a la luz artificial en ámbitos como el crecimiento, el comportamiento, la reproducción y la supervivencia.
La investigación subrayó que los tiburones ocupan posiciones altas en las redes tróficas marinas y que cualquier cambio en su fisiología podría modificar la abundancia y distribución de las especies presa.

Los investigadores destacaron que las implicaciones más amplias son significativas: comprender cómo la luz antropogénica afecta a los depredadores de ápice, como los tiburones, es crucial a medida que continuamos expandiendo las ciudades a lo largo de las costas.
Urbanización y desafíos para la conservación marina
El estudio plantea la necesidad de implementar estrategias de gestión urbana, como la creación de zonas oscuras en ambientes marinos, para mitigar el impacto de la contaminación lumínica.
Si bien hasta el momento la preocupación por la luz artificial se había enfocado principalmente en su efecto estético o en especies como las tortugas marinas, los resultados vinculados a los tiburones nodriza evidencian que el impacto de la urbanización costera afecta numerosos niveles del ecosistema.
El equipo autor del estudio propone el monitoreo a largo plazo y la realización de nuevos experimentos para comprender los efectos en cascada de la contaminación lumínica en tiburones y hábitats marinos.
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