
Un hallazgo documentado por New Scientist revela una especie de hormiga en Japón donde todas las integrantes son reinas, sin machos ni obreras en la colonia. La información, basada en un estudio publicado en la revista científica Current Biology muestra una organización social inédita entre las hormigas.
Organización social inédita
Temnothorax kinomurai, localizada en la isla de Kyushu, es la protagonista de este descubrimiento. Todas las hormigas de la colonia tienen ovarios funcionales y pueden poner huevos; no existen obreras, que en otras especies cuidan las larvas y mantienen el nido. No hay jerarquía tradicional ni divisiones laborales: todas pueden reproducirse.
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La ausencia total de machos distingue a Temnothorax kinomurai. Este aspecto, confirmado por el estudio, plantea preguntas sobre la reproducción y la supervivencia de la especie.
Estrategia parasitaria para conquistar nidos
Uno de los comportamientos más llamativos de Temnothorax kinomurai es su estrategia parasitaria. Según ambos reportes, las reinas no fundan sus nidos desde cero, sino que invaden colonias de otras hormigas del género Temnothorax.

El proceso comienza cuando una reina de Temnothorax kinomurai encuentra un nido ajeno, ingresa y elimina a la reina residente. Luego, aprovecha a las obreras existentes, que siguen trabajando y cuidando crías aunque ya no pertenezcan a su especie original.
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Con el tiempo, a medida que las obreras originales mueren y solo nacen nuevas reinas, la colonia termina formada únicamente por miembros de esta especie, todas reproductoras. Así, la especie se perpetúa sin depender de castas obreras ni machos.
Esta táctica le permite expandirse usando recursos y fuerza laboral ajena, un caso único en el mundo de las hormigas.
Reproducción sin machos: partenogénesis
La reproducción desafía el modelo clásico. El estudio destaca que todas las integrantes de la colonia son hembras y se reproducen sin machos, mediante partenogénesis. Este mecanismo permite que produzcan descendencia a partir de óvulos no fecundados, generando clones genéticos.
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La partenogénesis garantiza que cada nueva hormiga sea también una reina, perpetuando la estructura de la colonia. Así, no se necesitan machos ni una casta obrera.
La clonación plantea dudas sobre la capacidad de la especie para adaptarse a cambios ambientales o resistir enfermedades. Sin embargo, los datos del estudio indican que, por ahora, colonias estables se mantienen bajo este modelo reproductivo.
Resultados de laboratorio
Tal y como se dijo, no solo se observó qué era lo que ocurría, sino que además el equipo dirigido por Jürgen Heinze, de la Universidad de Ratisbona, realizó experimentos en laboratorio para entender el comportamiento de Temnothorax kinomurai en profundidad. Es por eso que los investigadores recolectaron colonias en Kyushu y analizaron su estructura.
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El análisis, tal y como se creía, mostró que todas las hormigas tenían ovarios funcionales y eran genéticamente idénticas. Las pruebas de laboratorio confirmaron la reproducción exclusivamente por partenogénesis, sin machos ni huevos fecundados.

Pero eso no fue todo, ya que los experimentos incluyeron la introducción de reinas de Temnothorax kinomurai en colonias de otras especies de Temnothorax. Las invasoras eliminaron a la reina original y, en poco tiempo, la colonia pasó a estar formada solo por reinas de Temnothorax kinomurai.
Las obreras originales siguieron trabajando hasta morir, dejando la colonia solo con individuos reproductores. Estos resultados permitieron descartar la presencia de castas obreras o machos y documentar una estructura social inédita. De este modo, aquello que era una presunción, dentro de un ambiente controlado y bajo la mirada de los científicos se materializó.
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Implicancias evolutivas en la vida social de los insectos
El caso de Temnothorax kinomurai desafía las ideas tradicionales sobre la evolución de las sociedades de insectos. Los estudios resaltan la flexibilidad social de esta especie, capaz de sobrevivir sin castas obreras ni machos.
La existencia de colonias solo con reinas reproductoras sugiere que la división del trabajo, considerada clave en la vida social de insectos, no es indispensable en todos los contextos evolutivos. Esta adaptación podría responder a presiones ecológicas o a la disponibilidad de recursos.
El modelo de Temnothorax kinomurai amplía el espectro de estrategias sociales posibles en hormigas y otros insectos, mostrando que la vida en sociedad puede organizarse de maneras alternativas. La especie se convierte en un caso de estudio valioso para entender los límites y la plasticidad de la organización social en el reino animal.
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