Así es el coral que coordina sus movimientos sin cerebro, un misterio evolutivo que sorprende a la ciencia

Un estudio sobre el coral Xenia umbellata del Mar Rojo revela cómo sus tentáculos logran movimientos rítmicos y sincronizados, empleando los mismos mecanismos moleculares que regulan el pulso en los humanos

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Investigadores hallan que los tentáculos
Investigadores hallan que los tentáculos del coral pulsan mediante una red neural descentralizada, desafiando teorías sobre la coordinación motriz animal (Wikipedia Commons/NOAA)

En las aguas del Mar Rojo, un organismo discreto desafía los conceptos clásicos sobre la coordinación motriz en los animales. Se trata de Xenia umbellata, un coral blando cuyos tentáculos ejecutan una coreografía rítmica y sincronizada, a pesar de no tener cerebro ni centro de control. Un estudio reciente, publicado en PNAS por equipos de la Universidad de Tel-Aviv y la Universidad de Haifa, logró descifrar parte de este misterio y aporta una nueva perspectiva sobre el origen del movimiento en el reino animal.

Una coreografía que intriga desde hace siglos

El fenómeno de la sincronización de los tentáculos del Xenia umbellata ha cautivado a naturalistas desde el siglo XVIII. Cada pólipo de este coral exhibe ocho tentáculos que se abren y cierran en un ritmo constante, generando pulsos que permiten el intercambio de agua, oxígeno y nutrientes, así como la eliminación de residuos. Esta regularidad, repetida miles de veces al día, resulta sorprendente si se considera la ausencia total de un sistema nervioso centralizado o de un órgano directivo.

La observación de este comportamiento ha sido motivo de debates y especulaciones durante generaciones. Los científicos buscaban comprender cómo un animal que carece de cerebro puede alcanzar tal nivel de coordinación motriz. El Xenia umbellata se convirtió en un modelo para estudiar los orígenes de la motilidad animal y las posibles alternativas a los sistemas nerviosos centralizados, típicos de los vertebrados y otros animales complejos.

Experimentos muestran que los tentáculos
Experimentos muestran que los tentáculos del Xenia umbellata mantienen movimientos autónomos aún separados físicamente, recuperando la sincronía tras regenerarse (Imagen Ilustrativa Infobae)

La clave: una red neural descentralizada

El equipo dirigido por Elinor Nadir, junto a Yehuda Benayahu y Tamar Lotan, combinó observación directa, experimentos moleculares y ensayos farmacológicos para desentrañar el mecanismo detrás de la sincronía. Lotan explicó: “Cada tentáculo actúa de manera independiente, pero logran moverse en armonía perfecta, como una orquesta sin director”, según la Universidad de Tel-Aviv.

Uno de los experimentos más reveladores consistió en separar físicamente los tentáculos. Incluso divididos en fragmentos, los tentáculos continuaron pulsando de forma autónoma. Durante el proceso de regeneración, los fragmentos recuperaron progresivamente la sincronía, lo que evidenció la existencia de una red neural descentralizada que regula el ritmo colectivo sin un centro de mando.

Este fenómeno sugiere que la comunicación local entre células y la actividad de redes distribuidas pueden generar patrones de movimiento altamente coordinados, desafiando la idea de que la complejidad motriz requiere de una estructura centralizada.

La coordinación motriz en corales
La coordinación motriz en corales blandos sugiere que los mecanismos de movimiento rítmico animal existían antes de la aparición de cerebros complejos (Imagen Ilustrativa Infobae)

El análisis genético mostró la presencia de genes y receptores de acetilcolina, junto con canales iónicos que también participan en la transmisión nerviosa de animales complejos. Ensayos con fármacos confirmaron que la acetilcolina y los canales anoctamina modifican el ritmo pulsátil. Tras fragmentarse, los tentáculos pasaron de movimientos autónomos a una sincronía colectiva conforme avanzó la regeneración, demostrando la capacidad de reorganización y comunicación interna de este coral.

Implicancias evolutivas y científicas

El estudio revela que los mismos componentes moleculares que regulan el marcapasos cardíaco humano están presentes en este coral. Benayahu afirmó que los mecanismos celulares y genéticos responsables del movimiento rítmico existían cientos de millones de años antes de la aparición de cerebros complejos. La coordinación motriz, lejos de ser exclusiva de animales con sistemas nerviosos centralizados, puede surgir en redes celulares simples, lo que obliga a repensar el origen y la evolución de la motricidad en los animales.

Esta revelación tiene consecuencias relevantes para varias disciplinas. En biología evolutiva, sugiere que la capacidad de sincronizar movimientos es un rasgo ancestral, conservado desde los primeros animales multicelulares. Para la neurociencia y la medicina, comprender cómo se organiza una coordinación precisa sin un centro rector podría inspirar estrategias para el desarrollo de sistemas autónomos, así como arrojar luz sobre el funcionamiento y las fallas de los marcapasos biológicos en humanos.

La conservación de los arrecifes
La conservación de los arrecifes de coral es clave para preservar información sobre la evolución de los mecanismos celulares animales (Europa Press)

Un archivo vivo de la evolución

Los investigadores insisten en la importancia de preservar los arrecifes de coral, no solo por su relevancia ecológica y biodiversidad, sino porque constituyen auténticos archivos vivientes de la historia evolutiva animal. Los corales blandos, como el Xenia umbellata, ofrecen una ventana única para explorar procesos biológicos fundamentales que han permanecido estables a lo largo de cientos de millones de años.

La degradación de estos ecosistemas, impulsada por el cambio climático, la contaminación y el desarrollo costero, pone en riesgo la posibilidad de seguir descubriendo claves sobre el surgimiento de la vida compleja en la Tierra. Con cada arrecife perdido, se pierde también la oportunidad de acceder a información crucial sobre la evolución de los mecanismos celulares y la diversidad funcional de los animales.

Una herencia molecular que perdura

La coincidencia de mecanismos entre corales y humanos demuestra que los fundamentos del movimiento rítmico animal se han mantenido inalterados a lo largo de la evolución. El caso de este coral blando evidencia que, incluso sin cerebro, una red de células puede generar orden y coordinación, y que la naturaleza tiende a conservar soluciones eficientes a través del tiempo.

El pulso silencioso de este coral revela la creatividad biológica de los primeros animales y la profunda continuidad de los procesos vitales que sostienen la vida hasta hoy. En estos organismos reside parte de la respuesta a cómo surgió la capacidad de moverse y coordinar funciones esenciales, una pregunta central para comprender el recorrido evolutivo de la vida animal en la Tierra.