
Durante millones de años, los amonites poblaron los océanos mientras los dinosaurios reinaban en los continentes.
Estos moluscos de concha en espiral convivieron con los grandes reptiles hasta la extinción masiva del final del Cretácico.
El hallazgo de fósiles en Stevns Klint, Dinamarca, revela que los amonites no desaparecieron de inmediato tras el impacto del asteroide: algunas especies lograron sobrevivir al menos 68.000 años después del impacto del asteroide que marcó el límite entre el Cretácico y el Paleógeno.
Este descubrimiento, que fue publicado en la revista Scientific Reports, desafía la idea de que los amonites desaparecieron junto con los dinosaurios.

Los restos encontrados en una unidad geológica de roca, llamada Cerithium Limestone Member, muestran que esos animales resistieron condiciones extremas y mantuvieron pequeñas poblaciones en el nuevo mundo, aunque solo por un tiempo limitado.
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El estudio fue realizado por Marcin Machalski, Danuta Olszewska-Nejbert, Neil Landman, John Jagt, Matthew Garb y Jesper Milàn. Pertenecen al Instituto de Paleobiología de la Academia Polaca de Ciencias, la Facultad de Geología de la Universidad de Varsovia, el Museo Estadounidense de Historia Natural, el Museo de Historia Natural de Maastricht, Brooklyn College CUNY y los Museos de Zelanda del Este.
El enigma de los últimos amonites

La pregunta central fue si los amonites hallados representan supervivientes reales o fósiles desplazados desde capas anteriores. La redeposición puede alterar la interpretación del registro fósil y dar una imagen errónea sobre la duración real de la especie.
El objetivo principal de los investigadores fue demostrar si los amonites vivieron y murieron en el Paleógeno o si llegaron allí por procesos geológicos posteriores. Consideraron que su investigación iba a ser útil para entender cómo se recuperó la vida marina tras la extinción y cuánta resistencia mostraron los amonites ante los cambios globales.
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Los investigadores también buscaron definir cuánto tiempo sobrevivieron estos moluscos después de la catástrofe y si su presencia se limitó a Dinamarca o se extendió a otras regiones. Este detalle es clave para comprender hasta dónde llegó la resiliencia de estos animales.
Amonites tras la extinción

El equipo realizó trabajo de campo en Sigerslev y Rødvig, dos puntos de Stevns Klint. Recolectaron diez ejemplares de amonites y analizaron la ubicación de cada fósil en la roca. Utilizaron microscopios ópticos y electrónicos, y estudiaron las microfacies para determinar el contexto sedimentario.
Los resultados muestran que la mayoría de los fósiles no presenta señales de redeposición, como abrasión o mezcla con restos más antiguos.
“Nuestras observaciones del grueso de la Cerithium Limestone contradicen la redeposición de amonites preservados en esta unidad, por lo tanto, apuntan a la naturaleza autóctona de estos fósiles y, por implicación, confirman la hipótesis de supervivencia”, afirmaron.
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Entre los fósiles destacan géneros como Hoploscaphites, Baculites y Fresvillia. Se encontró un fósil de Baculites en la parte superior de la Cerithium Limestone Member que tenía en su interior restos de un organismo característico del Daniano, la etapa que sigue a la extinción de los dinosaurios.
Esto confirma que ese Baculites vivió después del evento de extinción y no proviene de capas más antiguas. Solo se detectó un caso de Baculites, en la parte más baja de esa unidad, que mostró señales de haber sido transportado desde sedimentos previos.
Los científicos estiman que los amonites sobrevivieron al menos sesenta y ocho mil años tras el impacto, aunque la duración máxima podría acercarse a doscientos mil años.
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No existen restos de amonites en capas más jóvenes, lo que indica que este grupo no logró recuperarse ni expandirse. La investigación concluye que se trata de un caso de “supervivencia sin recuperación”.
Un destino sellado tras la catástrofe

La extinción definitiva de los amonites no se debe solo a la acidificación de los océanos. Los cambios en el nivel del mar y la pérdida de hábitats también influyeron. La baja diversidad y el aislamiento geográfico volvieron a estos moluscos especialmente vulnerables.
Sin embargo, los investigadores reconocieron que la desaparición global de los amonites sigue siendo un tema abierto, pero en Dinamarca sobrevivieron un tiempo antes de extinguirse.
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La historia de los amonites en Stevns Klint muestra cómo una especie puede resistir una catástrofe global y no lograr adaptarse al nuevo entorno. El hallazgo invita a repensar la capacidad de la vida para superar los grandes cambios del planeta.
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