
Un microbio en el intestino puede marcar la diferencia entre un hígado sano y uno con exceso de grasa. Un grupo de científicos de los Estados Unidos demostró que bacterias intestinales específicas procesan el sorbitol y protegen el hígado de acumular grasa.
Este hallazgo permite comprender cómo la dieta y la microbiota se relacionan con enfermedades hepáticas comunes.
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El trabajo fue publicado en Science Signaling, la revista de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia.

La ausencia de bacterias que degradan sorbitol favorece que este azúcar viaje desde el intestino hasta el hígado, donde se acumula grasa.
Los científicos, que pertenecen a la Universidad Washington en St. Louis, sostienen que, si la dieta que se consume aporta mucho sorbitol, el riesgo hepático aumenta en personas con la microbiota alterada.
El sorbitol está presente en productos industriales bajos en azúcar (productos light). De acuerdo con los resultados del estudio, su consumo elevado puede estar asociado con acumulación de grasa en el hígado, especialmente si la microbiota intestinal no lo degrada.
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Intestino, dieta y la enfermedad hepática

La enfermedad hepática esteatósica metabólica afecta a personas con sobrepeso, problemas de glucosa y lípidos o diabetes. En estos casos, la microbiota intestinal suele estar alterada.
Se sabía que al cambiar los microbios del intestino, podía cambiar el riesgo de daño en el hígado. Lo que faltaba era mostrar cómo y qué sustancias están involucradas en ese proceso.
La hipótesis planteó que ciertas bacterias transforman compuestos como el sorbitol, evitando que lleguen al hígado. El reto era saber si esta diferencia protege o favorece la aparición de grasa hepática.

Para su investigación, los científicos usaron peces cebra como modelo animal. Los peces permiten observar procesos similares a los humanos en tejidos y metabolismo.
Quisieron aclarar si la falta de bacterias que procesan sorbitol causa daño hepático, y averiguar si ese azúcar desempeña un papel central en la acumulación de grasa en el hígado.
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Experimentos y resultados en laboratorio

El grupo eliminó la microbiota de peces cebra adultos mediante antibióticos. Sin bacterias, los peces acumularon grasa en el hígado con solo una semana de dieta regular.
Los análisis mostraron que la glucosa alimentaria se transforma naturalmente en sorbitol en el intestino. Al faltar bacterias que lo degraden, este azúcar pasa al hígado y promueve el almacenamiento de grasa.
Suministrar sorbitol extra provocó acumulación de lípidos en el hígado aún en peces con microbiota, lo que muestra el impacto de consumir productos ricos en ese compuesto.

Para revertir el daño, recolonizaron el intestino de los peces con bacterias Aeromonas, capaces de degradar sorbitol. La presencia de esas bacterias disminuyó la cantidad de grasa en el hígado.
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Usaron bacterias que no degradan sorbitol y confirmaron que no se observa esta protección. También identificaron bacterias humanas del grupo Clostridias con la capacidad de procesar el sorbitol.

El grupo probó un fármaco que bloquea la producción de sorbitol en el intestino. El tratamiento impidió la acumulación de grasa hepática, aun en ausencia de bacterias.
Los investigadores observaron que varios productos industriales bajos en azúcar contienen grandes cantidades de sorbitol. Algunos pueden llegar a incluir hasta 95 gramos por cada 100 gramos de alimento.
Recomendaciones, límites y mensajes del estudio

A partir de los resultados, los investigadores sugieren que reforzar la microbiota con bacterias que eliminen sorbitol ayudaría a prevenir enfermedades hepáticas relacionadas con la dieta y los azúcares.
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Pero reconocen que las pruebas se realizaron en peces cebra, por lo que faltan estudios en mamíferos y humanos para establecer medidas concretas para la población.
El equipo científico remarcó la importancia de comprender cómo el sorbitol y su procesamiento bacteriano inciden en la salud del hígado.
Recomendaron cautela con el consumo elevado de este compuesto, especialmente en personas con obesidad o diabetes.
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