
El dolor crónico se define como aquel que permanece por más de tres a seis meses y afecta a cerca del 20 % de la población mundial, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). La falta de una clasificación adecuada en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) dificultaron tanto la recopilación precisa de datos epidemiológicos como el acceso efectivo a tratamientos y el desarrollo de nuevas terapias.
Para abordar este vacío, la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) y la OMS trabajaron en una nueva categorización para la próxima CIE-11, que incorpora el principio de multiparentalidad. Este avance permite que cada diagnóstico de dolor crónico pueda asociarse a varias categorías clínicas, lo que facilitará un abordaje más preciso y multidimensional en todo el mundo.
Más de dos tercios de las personas que padecen dolor crónico recurren a la comida, especialmente a productos ricos en calorías como el chocolate, para sobrellevar el malestar, según un estudio de la Universidad de Tecnología de Sídney.

Esta investigación, publicada en la revista Journal of Clinical Psychology in Medical Settings, indica que la alimentación por consuelo se transformó en una estrategia frecuente entre quienes enfrentan dolor persistente, motivados por la búsqueda de placer, distracción y alivio emocional. Los especialistas advierten que este comportamiento puede provocar un ciclo dañino donde el alivio temporal desemboca en un empeoramiento del dolor a largo plazo.
Estrategias de afrontamiento y motivaciones
El equipo dirigido por el profesor Toby Newton-John, junto a la doctora Amy Burton y Claudia Roche, encuestó a 141 adultos con dolor crónico. El 51,8% de los participantes destacó el placer como la mayor motivación para comer durante los episodios dolorosos, seguido de la distracción (49,6%) y la reducción de emociones negativas (39%).
Newton-John explicó que la sociedad suele asociar el manejo del dolor a medicamentos, fisioterapia o compresas calientes, mientras que la alimentación rara vez se reconoce como herramienta, aunque dos tercios de los encuestados confesaron recurrir a ella al menos una vez cada dos semanas con el aumento del dolor.

La doctora Burton, docente de psicología clínica en la Universidad de Tecnología de Sídney, enfatizó que el hallazgo más relevante fue la importancia del placer como estímulo principal. Para muchas personas, consumir alimentos reconfortantes no solo aporta distracción o amortigua emociones negativas, sino que se convierte en un momento agradable y una fuente de expectativa positiva. “Podría haber una base biológica para este fenómeno”, explicó Burton, dado que investigaciones anteriores revelan que los alimentos altos en calorías presentan un leve efecto analgésico.
Incluso en animales, como ratas que experimentan dolor, se observa una preferencia por el azúcar, por lo que estos alimentos podrían ofrecer propiedades analgésicas reales, sin limitarse al componente psicológico.
Efectos a largo plazo y ciclo de dolor
La comodidad proporcionada por la comida tiene, sin embargo, consecuencias importantes. Cerca del 40% de los participantes reunía los criterios de obesidad y el profesor Newton-John alertó que el alivio basado en la alimentación puede reforzar un círculo vicioso.
Los alimentos calóricos disminuyen de manera inmediata los síntomas y la percepción del dolor, pero fomentan con el tiempo el aumento de peso y la inflamación, lo que genera mayor presión sobre las articulaciones y agrava el dolor. Esta dinámica encierra a los pacientes en una espiral difícil de romper, donde ambos problemas se intensifican mutuamente.

Ante este escenario, la Universidad de Tecnología de Sídney destaca la necesidad de revisar los programas de manejo del dolor. Actualmente, estos se orientan hacia la medicación y la fisioterapia, relegando la atención a la alimentación. Newton-John observó que, aunque se enseñan técnicas como la relajación, los estiramientos o la regulación del ritmo de actividades, el papel de la comida rara vez se aborda dentro del tratamiento.
El equipo de investigación considera esencial facilitar a las personas la identificación de la comida como una estrategia de afrontamiento y proponer alternativas saludables, integrando el asesoramiento dietético en los programas de apoyo.
La Universidad de Tecnología de Sídney instó a adoptar medidas de empatía y consciencia, subrayando que el control del dolor diario constituye un desafío considerable, y que la medicación tiene sus límites. Comprender la complejidad de este ciclo resulta imprescindible para los profesionales de la salud y los pacientes, con el objetivo de encontrar estrategias que resulten tanto eficaces como compasivas al abordar el dolor crónico.
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