
Un equipo de paleontólogos de los Estados Unidos y Europa encontraron un fósil en la isla de Skye, en Escocia, que puede redefinir lo que se sabe sobre el origen de serpientes y lagartos modernos.
El hallazgo fue publicado en la revista Nature y consiste en los restos fósiles de una especie que llamaron Breugnathair elgolensis, un reptil que vivió hace unos 167 millones de años. Para sorpresa de los científicos, presenta características mixtas de serpiente y lagarto.
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El equipo de investigación estuvo formado por especialistas del Museo Estadounidense de Historia Natural, el Museo Nacional de Escocia y el Colegio Universitario de Londres, quienes extrajeron los restos fósiles de una formación rocosa costera.
Para analizarlos, usaron microscopía, tomografías computarizadas y rayos X de alta potencia en el Sincrotrón Europeo de Radiación.

Esos métodos permitieron examinar en profundidad la morfología interna del animal sin dañar los delicados huesos. Se revelaron detalles inéditos sobre su estructura.
Breugnathair elgolensis no es exactamente una serpiente ni un lagarto moderno. Se trata de un reptil extinto que tenía características de ambos grupos. Poseía dientes curvos y mandíbulas similares a las de las serpientes, pero conservaba un cuerpo corto y patas desarrolladas, como los lagartos.
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Los científicos lo ubican en una familia extinta llamada parviraptoridos, un grupo de reptiles primitivos.
El fósil muestra que los rasgos de serpiente y lagarto podían coexistir en un mismo animal, lo que sugiere que las fronteras evolutivas entre ambos grupos fueron más difusas en el pasado de lo que se pensaba.

Los ejemplares de la especie Breugnathair elgolensis vivieron hace aproximadamente 167 millones de años. Su nombre significa “falsa serpiente de Elgol”, y está relacionado con la combinación inusual de rasgos que presenta.
El ejemplar tiene mandíbulas y dientes curvados similares a los de las serpientes actuales, pero mantiene un cuerpo corto y patas completamente desarrolladas, propios de un lagarto.
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Los expertos explican que este conjunto de características lo hace único entre los reptiles del pasado. Fue hallado en 2016 por Roger Benson del Museo Americano de Historia Natural y Stig Walsh del Museo Nacional de Escocia, durante una campaña de exploración. El estudio detalla que la preparación y el análisis del espécimen tardaron casi una década, debido a la fragilidad de los huesos y la dificultad para extraerlos de la roca.
El estudio en el Sincrotrón Europeo de Radiación “permitió observar detalles internos del cráneo y la dentadura sin dañar el material”, afirmó Benson.

El análisis evidenció que Breugnathair perteneció a la familia extinta de los parviraptoridos. Hasta ahora, este grupo solo se conocía por fragmentos fósiles dispersos.
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El hallazgo mostró que huesos con dientes similares a serpientes y otros con rasgos de gecko, antes atribuidos a especies diferentes, en realidad coexistían en un solo animal.
“El mosaico de rasgos primitivos y especializados que observamos en los parviraptóridos es una muestra de la complejidad de la evolución”, explicó Susan Evans, coautora del trabajo.
La descripción de Breugnathair elgolensis permite describir formalmente a los parviraptóridos como una nueva familia. Antes la clasificación era solo informal.

Durante la época del Jurásico, Skye era un ambiente cálido y húmedo, integrado por archipiélagos, lagos y una amplia vegetación.
En esa zona se han encontrado fósiles de reptiles diversos, peces, dinosaurios y mamíferos primitivos.
El fósil también aporta datos sobre la evolución de los hábitos depredadores en los reptiles. Benson planteó que el origen de las serpientes podría no ser como se suponía, o bien que ciertos hábitos depredadores evolucionaron de manera independiente.
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El hallazgo de Breugnathair elgolensis aporta nuevas perspectivas sobre la evolución de los reptiles escamosos y plantea más preguntas sobre el origen de las serpientes.
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