
En países de Sudamérica, como la Argentina, se enfrenta esta semana un fenómeno de frío extremo por el ingreso de masas de aire de origen polar.
En este escenario, el descanso por la noche puede cambiar.
Científicos de Australia y Francia desarrollaron un estudio global sobre las variaciones del sueño durante las estaciones y según la ubicación geográfica.
Descubrieron que durante el invierno, las personas tienden a dormir entre 15 y 20 minutos más que en el verano, especialmente en lugares alejados del ecuador, que es la franja imaginaria en que se ubican las temperaturas más elevadas del planeta.
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Ese fenómeno del sueño está relacionado con factores como la menor exposición a la luz solar y mayores horas de oscuridad durante el invierno, lo que favorece un mayor tiempo de descanso.
En contraste, las personas en áreas más cercanas al ecuador experimentan menor variabilidad estacional en su duración del sueño. Además, el estudio evidenció que el horario de acostarse y levantarse también se retrasa durante el invierno en comparación con la temporada estival.
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El trabajo fue realizado por un equipo del Instituto Adelaida de Salud del Sueño y de la Universidad Flinders, en Australia, con colegas de la Universidad Grenoble Alpes, en Francia, entre otras instituciones. Los resultados del estudio fueron publicados en la revista Sleep.
Los hallazgos sobre las variaciones estacionales del sueño resaltan la sensibilidad de los seres humanos a los cambios en el entorno ambiental, como las horas de luz diurna.
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En diálogo con Infobae, la médica Stella Valiensi, ex presidenta de la Asociación Argentina del Sueño, explicó: “Si bien los seres humanos no hibernamos como algunas especies de animales, el nuevo estudio sugiere que tenemos más sueño REM durante el invierno”.
Al oscurecer más temprano y con el amanecer más tardío en invierno, “algunas personas sienten la necesidad de pasar más tiempo en la cama. Es decir, durante el invierno se puede afectar el ritmo circadiano y las personas pueden tender a acostarse antes por la noche o a levantarse más tarde por la mañana”, indicó la médica.
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Lo que es crucial, según la experta, es mantener la misma temperatura constante en el dormitorio, que debería rondar entre los 20 y los 24 grados por la noche.
“Además es importante irse a dormir todos los días a la misma hora. Durante el día, hay que aumentar el tiempo de exposición a la luz solar y mantener o aumentar la actividad física”, recalcó.
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La duración y la regularidad del sueño están asociadas con la prevención de enfermedades crónicas como la obesidad, la hipertensión y los trastornos cardiovasculares.

Dormir más durante el invierno podría tener un papel protector al permitir una recuperación física y mental adecuada en un período en el que el cuerpo podría necesitarlo más.
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Los resultados del estudio también sugieren que tanto las políticas públicas como las recomendaciones individuales para mejorar la higiene del sueño deben considerar las diferencias estacionales en sus estrategias.
Por ejemplo, fomentar la exposición a la luz solar durante el invierno puede ayudar a regular ritmos circadianos en regiones con noches prolongadas.
Cómo el frío afecta el ciclo del sueño

En 2023, investigadores de Alemania habían realizado otro estudio, que fue publicado en la revista Frontiers in Neuroscience. Demostraron que el frío del invierno afecta el sueño de formas muy concretas.
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Analizaron cómo cambian los ciclos del sueño a lo largo de las estaciones y encontraron que, en invierno, las personas tienen más cantidad de sueño REM. Es el momento en el que se tienen sueños y el cerebro se mantiene activo.
Durante la fase REM, el cuerpo recupera energías, se fortalecen las defensas y se ayuda a la memoria a funcionar mejor.
Para llegar a esos resultados, los científicos estudiaron a 188 personas durante un año entero usando una técnica llamada polisomnografía. Este método permite ver exactamente en qué etapa de sueño se encuentra una persona y por cuánto tiempo.
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Descubrieron que en invierno los participantes durmieron en promedio una hora más que en verano. Además, tuvieron 30 minutos extras de sueño REM durante los meses fríos, algo clave para recuperarse y tener energía al día siguiente.
Los expertos piensan que el cuerpo necesita más sueño REM en invierno porque hay menos luz y el ambiente cambia.
Menos luz solar puede modificar las hormonas que ayudan a regular cuándo sentir sueño. Además, cuando hace frío afuera, el organismo usa más energía para mantenerse caliente, por lo que necesita descansar mejor.
Cómo dormir bien durante el invierno

Lois James y colaboradores de la Universidad del Estado de Washington en los Estados Unidos, dieron estas 4 recomendaciones para mejorar el sueño durante el invierno:
- Priorizar entre 7 y 9 horas de sueño por noche. Dormir el tiempo adecuado permite que el cerebro procese la memoria.
- Optimizar el ambiente para dormir: El control de temperatura, luz y sonido resulta esencial.
- Evitar cafeína después del mediodía y reducir el consumo de alcohol y nicotina antes de dormir. El alcohol, aunque facilita conciliar el sueño, interfiere en la continuidad durante la noche.
- Limitar la exposición a dispositivos electrónicos antes de dormir. Recomiendan desconectar aparatos y activar el modo nocturno por lo menos 30 minutos antes de acostarse.
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