
Nuestra estrella está desde el año pasado atravesando un intenso período de actividad, lo que provoca usualmente en la Tierra las famosas tormentas solares que pueden traer desde auroras espectaculares hasta problemas en las telecomunicaciones y daños a los aparatos electrónicos.
El 14 de mayo, el Observatorio de Dinámica Solar de la NASA detectó una de las erupciones solares más intensas del ciclo actual. Clasificada como X2.7 en la escala que mide este tipo de fenómenos, la llamarada captó de inmediato la atención de los expertos en meteorología espacial y puso en marcha protocolos de monitoreo en todo el mundo.
PUBLICIDAD
La eyección de masa coronal que acompañó el evento, cuya extensión superó los 967.000 kilómetros, generó fallos temporales en sistemas de radio de alta frecuencia y alteraciones en varios satélites. La forma de esta estructura, que se desplegó como unas alas extendidas, fue denominada “Ala de Pájaro” por la comunidad científica.

Tamitha Skov, física espacial vinculada a la NASA, adelantó que se esperan más eventos turbulentos durante los próximos días, y explicó el alcance del fenómeno: “Sí, estamos recibiendo un impacto rasante de la enorme tormenta solar ‘Ala de Pájaro’, que pasa principalmente al norte de nosotros. Esperábamos alguna perturbación, pero es una tormenta tan grande que está dejando una estela muy fuerte. Es posible que se registren nuevamente niveles G2 en las siguientes semanas”, señaló.
PUBLICIDAD
Según Skov, ese tipo de configuración indica una eyección amplia y con alto potencial de interacción con la magnetosfera terrestre. Esta interacción es el punto de partida de una tormenta geomagnética, fenómeno que puede tener consecuencias directas en la infraestructura tecnológica del planeta.

Qué es una tormenta solar y cómo se manifiesta
“Una tormenta solar o también denominada tormenta geomagnética, se produce cuando grandes cantidades de energía electromagnética o partículas cargadas (protones y electrones) viajan desde el Sol e interactúan con el campo magnético terrestre (incluso con las capas superiores de nuestra atmósfera)”, explicó a Infobae el astrónomo Diego Bagú.
PUBLICIDAD
“Son grandes cantidades de energía, es decir, todo tipo de energía electromagnética, como ser ondas de radio, rayos X, rayos gamma, como así también partículas cargadas eléctricamente. Las tormentas se producen básicamente por dos fenómenos originados en el Sol: una gran emisión de radiación electromagnética (las llamadas “erupciones solares”) y una gran emisión de partículas, es decir, materia (protones y electrones)”, amplió el experto.
Según indicó Bagú, cuando ambos fenómenos (gran cantidad de radiación electromagnética y de partículas con carga eléctrica) interaccionan con el campo magnético terrestre, también interactúan con los satélites y, obviamente, por una cuestión eléctrica, afectan su funcionamiento electrónico. Por otro lado, el campo magnético terrestre “conduce” o “arrastra” todas esas partículas hacia las zonas boreales y australes cercanas a los polos magnéticos terrestres, haciendo que interactúen con las capas superiores de nuestra atmósfera, produciendo diversas descargas eléctricas que resultan en las famosas auroras.
PUBLICIDAD

Para el astrónomo Claudio Martínez, “las tormentas solares son momentos en donde hay expulsiones de materia del Sol hacia el espacio. Este año estamos en el máximo de actividad solar del ciclo 25, así que por eso hay más probabilidad de que haya tormentas solares fuertes”.
“La tormenta solar puede llegar a quemar la electrónica de satélites y otros aparatos porque son partículas de alta energía. Hoy, el campo magnético del Sol está muy excitado. Se empieza a retorcer tanto que puede llegar a perder materia hacia el exterior con eyecciones de masa coronal (CME en inglés) y esas son las que van viajando hacia el exterior del Sistema Solar. Y si se cruzan con la Tierra, producen auroras o estos problemas electrónicos”, remarcó a Infobae Martínez.
PUBLICIDAD
Cuando las partículas cargadas del Sol alcanzan la Tierra, modifican el campo magnético y provocan una serie de alteraciones. Los efectos incluyen desde interferencias en las señales de radio hasta errores en los sistemas de navegación por GPS, según los expertos. En los casos más extremos, pueden producirse fallos en transformadores eléctricos, lo que afecta el suministro de energía en regiones de alta latitud.

La atmósfera superior también experimenta cambios que impactan sobre las rutas de propagación de las ondas electromagnéticas, situación que compromete especialmente los vuelos comerciales en zonas polares. Cabe recordar que las comunicaciones de alta frecuencia resultan esenciales para la navegación y la seguridad aérea.
PUBLICIDAD
La semana pasada, la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos emitió recomendaciones específicas para las aerolíneas, al sugerir el desvío temporal de rutas que atraviesan áreas de mayor exposición. En episodios previos, varias compañías modificaron trayectos ante la posibilidad de interrupciones en los sistemas de comunicación. Las autoridades científicas mantienen una vigilancia constante sobre el comportamiento del Sol, que actualmente atraviesa el punto más activo de su ciclo de 11 años, conocido como máximo solar.
Esta fase se caracteriza por una mayor cantidad de manchas solares, una intensificación de las erupciones y un aumento en la probabilidad de que estas se orienten hacia la Tierra.
PUBLICIDAD

El máximo solar implica un cambio en la polaridad del campo magnético del Sol y marca la transición de un período de baja actividad a uno con eventos frecuentes e intensos. Durante esta etapa, las regiones activas del hemisferio solar apuntan con más frecuencia hacia el planeta. La comunidad científica ya identificó en la cara opuesta del Sol al menos cinco áreas con manchas solares, entre ellas una de magnetismo unipolar que comenzó a girar hacia la Tierra. Este movimiento amplifica las posibilidades de que nuevas erupciones de plasma impacten en el entorno terrestre.
“El plasma solar es ese conjunto de partículas emanadas por el Sol. Un plasma está constituido por átomos a los cuales les faltan sus electrones. Debido a las temperaturas existentes en nuestra estrella, los átomos están ionizados, es decir, faltantes de sus electrones. Esos átomos ionizados (protones) junto con los electrones ‘sueltos’, forman el plasma solar que nuestra estrella desparrama hacia todo el Sistema Solar, conformando lo que llamamos viento solar”, añadió Bagú.
PUBLICIDAD
La Agencia Espacial Europea (ESA) y la NASA confirmaron que, aunque la mayor parte del material expulsado por la reciente tormenta se alejó del planeta, una porción importante se aproximó lo suficiente como para generar perturbaciones significativas.

Las observaciones se realizan mediante una red de satélites que monitorea en tiempo real la intensidad y dirección de los eventos solares. A través de estos instrumentos, las agencias científicas emiten alertas anticipadas con un margen que puede oscilar entre horas y días.
Este sistema de previsión permite a los operadores de redes eléctricas, satélites y telecomunicaciones aplicar medidas de mitigación. Algunas de ellas incluyen la desconexión preventiva de equipos sensibles, la reprogramación de maniobras en órbita o la modificación de planes de vuelo.
Katie Stack Morgan, científica interina del proyecto Perseverance en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, destacó la necesidad de incorporar el clima espacial como variable estratégica.

“Llevamos más de cuatro años explorando Marte, y cada tubo de muestra lleno que llevamos a bordo tiene una historia única y fascinante que contar”, dijo al referirse al impacto de eventos solares en misiones espaciales. Este tipo de fenómenos no solo afecta a la infraestructura terrestre, sino también a sondas, telescopios y astronautas que operan fuera de la protección de la atmósfera.
El efecto acumulativo de varias tormentas podría incrementar el riesgo de cortes eléctricos, fallas en comunicaciones o desorientación en los sistemas de posicionamiento global. La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica advirtió que, en latitudes elevadas, donde el campo magnético terrestre actúa con menor intensidad, se podrían experimentar interrupciones temporales en el suministro eléctrico. La alteración de la ionosfera también puede afectar los tiempos de respuesta de radares, servicios de emergencia y operaciones logísticas internacionales.
En este contexto, las auroras boreales y australes, aunque visualmente espectaculares, indican un aumento en la actividad geomagnética y se han reportado en zonas no habituales como el norte de Europa y el sur de América del Sur.
Históricamente, uno de los episodios más estudiados por los científicos fue el evento Carrington de 1859. En aquel momento, las redes de telégrafo colapsaron en varias regiones del mundo. Si algo similar ocurriera hoy, las pérdidas económicas y operativas serían enormes.

La Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos estimó que un fenómeno de esa magnitud podría generar daños por cientos de miles de millones de dólares, al afectar servicios esenciales como el agua potable, la refrigeración, las telecomunicaciones y el sistema bancario. Aunque la tormenta actual no alcanzó ese nivel, sirvió como recordatorio del impacto potencial del clima espacial.
La última alerta incluyó además una conexión estable entre la Tierra y un agujero coronal de polaridad positiva ubicado en el hemisferio sur del Sol.
Según el portal especializado Halo CM, este vínculo se estableció el 17 de mayo, tras el cruce de un límite sectorial, lo que elevó la probabilidad de nuevos episodios. Las eyecciones de masa coronal como la del “Ala de Pájaro” tienen capacidad para extenderse por millones de kilómetros, desplazarse en abanico y alcanzar no solo la Tierra, sino también otras zonas del sistema solar. Cuanto más frontal es la erupción, mayor es el impacto sobre el planeta.
En la práctica, las recomendaciones para la población general incluyen evitar el uso intensivo de dispositivos electrónicos en momentos de alta exposición, no depender exclusivamente del GPS y seguir las actualizaciones de las agencias científicas. Si bien muchas de las consecuencias pasan desapercibidas para la mayoría, los sectores vinculados al transporte, las telecomunicaciones, la energía y la defensa se mantienen en estado de alerta.
Las tormentas solares, aunque naturales, forman parte de un entorno espacial que se volvió central en la vida moderna.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Los medicamentos de venta libre y bajo receta deberán incluir un código QR para acceder al prospecto vigente, según dispuso la ANMAT
La Disposición 2891/2026, ya publicada en el Boletín Oficial, ordenó una implementación progresiva: los titulares de registro tendrán seis meses para generar los códigos, mientras los envases ya producidos podrán seguir en el mercado solo con su información impresa

Hallan evidencia del impacto de un asteroide en la Luna hace más de 3.000 millones de años
Un estudio detectó en una roca lunar señales de un choque violento con repercusiones que sorprendieron a los expertos

Súper El Niño: satélites de la NASA detectaron que el calentamiento de los océanos amenaza a la vida marina en todo el mundo
Mientras la OMM pidió reforzar los sistemas de alerta temprana ante el avance de El Niño en 2026, datos satelitales de la agencia espacial revelaron un patrón que puede amplificar el impacto ecológico del calentamiento oceánico: menos agua rica en nutrientes, menor disponibilidad de minerales esenciales y mayor presión sobre el fitoplancton, que sostiene a peces y otros organismos

Por qué el ADN del perezoso de dos dedos cambió lo que se sabía sobre el metabolismo mamífero
La investigación internacional identifica mecanismos evolutivos que abren nuevas vías en la búsqueda de terapias médicas y el análisis de la eficiencia biológica humana

¿Tu perro es zurdo o diestro? Un test inspirado en humanos tiene la clave
Un grupo de investigadores de Italia desarrolló una herramienta para medir, con más precisión que nunca, el perfil de lateralidad motora de los perros. Por qué tiene implicancias directas en su bienestar y entrenamiento




