
Desde hace más de cinco décadas se habla de la “comida chatarra” para englobar desde golosinas, snacks salados y dulces hasta las sopas instantáneas, bebidas azucaradas y energéticas y hamburguesas, entre otros productos.
Ahora el consumo de ese tipo de alimentos, llamados ultraprocesados, está bajo la lupa de los científicos porque hay pruebas sólidas sobre sus efectos perjudiciales en la salud humana.
Pueden aumentar el riesgo de sufrir diferentes enfermedades, desde infartos hasta depresión, y hasta acortar el tiempo de vida.

Una de las últimas evidencias preocupantes surgió de un estudio publicado en la revista American Journal of Preventive Medicine por investigadores de Brasil, México, Colombia, Chile, Australia y Canadá.
Estimaron que entre el 4% y el 14% de las muertes en adultos de 30 a 69 años se podrían atribuir al consumo excesivo de los ultraprocesados, con variaciones según el país.
El equipo estuvo liderado por Eduardo Nilson, de la Fundación Oswaldo Cruz, en Brasil y analizó datos dietéticos y de mortalidad de Colombia, Brasil, Chile, México, Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Australia.
En tanto, otra investigación destacó que los alimentos procesados, especialmente los ultraprocesados, son un vector importante de exposición a los químicos sintéticos.

Plaguicidas, aditivos, plásticos y químicos de contacto con alimentos pueden estar presentes en materiales de empaque y procesamiento.
Los microplásticos y los nanoplásticos surgen del uso de utensilios, envases y materiales plásticos de contacto con alimentos, señalaron en el artículo de revisión publicado en la revista Nature Medicine.
“Los ultraprocesados aún reciben muy poca atención respecto a sus contaminantes químicos sintéticos y los impactos asociados en la salud”, afirmó el equipo liderado por Jane Muncke, doctora en toxicología ambiental por la universidad pública ETH y directora científica del Foro de Envases Alimentarios en Suiza, que fue entrevistada por Infobae.
¿Qué son los alimentos ultraprocesados?

Como ahora se conoce más sobre el impacto en la salud, es crucial entender qué se considera hoy un alimento ultraprocesado.
“Contienen ingredientes o se elaboran con métodos de procesamiento que no están tradicionalmente disponibles en las cocinas de los hogares de las personas”, contestó la doctora Muncke.
Son alimentos industrializados que suelen incluir saborizantes artificiales, productos químicos sintéticos que actúan como aditivos alimentarios, y niveles más altos de azúcar, sal y grasa en comparación con los alimentos naturales.
Se elaboran con ingredientes altamente refinados. “Durante ese proceso se eliminan muchos componentes naturales beneficiosos para la salud”, resaltó.
¿Qué productos se consideran ultraprocesados?

Los ingredientes de los ultraprocesados habitualmente incluyen azúcares, aceites, grasas o sal. También tienen ingredientes extraídos de alimentos, como la caseína, la lactosa, el suero de la leche, y aditivos como conservantes, colorantes, saborizantes, explicó a Infobae Victoria Tiscornia, magíster en nutrición e investigadora de la organización no gubernamental FIC Argentina.
Dentro de la categoría se encuentran estos productos: snacks salados y dulces, galletitas, golosinas, helados, productos de panadería industrial, cereales azucarados, barras de cereal, salsas y sopas instantáneas, platos listos para comer, carnes procesadas, quesos y yogures saborizados, bebidas azucaradas y energéticas, detalló la experta argentina.
¿Cómo se clasifican los alimentos?

Existe la clasificación NOVA, que fue desarrollada por el doctor Carlos Monteiro, uno de los autores del estudio mencionado de la revista American Journal of Preventive Medicine. Ya fue adoptada en varios países y agrupa los alimentos según la naturaleza, el grado y el propósito del procesamiento industrial que sufren.
Hay cuatro grupos según el sistema NOVA. Un grupo está integrado por los alimentos no procesados o mínimamente procesados, como tomate, leche o pollo.
El segundo grupo son los ingredientes culinarios procesados, es decir, sustancias derivadas de los alimentos del grupo 1 o de la naturaleza por procesos de prensado, refinado, molido, molienda y secado (como por ejemplo manteca o aceite).

En el grupo tres se incluyen a los alimentos procesados, y el cuatro a los alimentos ultraprocesados. “A partir de esa clasificación se puede diferenciar a un alimento procesado de uno ultraprocesado. Los alimentos procesados son alimentos naturales (grupo 1) con agregado de ingredientes culinarios (grupo 2)”, dijo.
Detalló estos ejemplos de procesados: panes, quesos, yogur natural con azúcar, enlatados de frutas y verduras, frutos secos con azúcar o sal.
“Los ultraprocesados, en cambio, tienen poco o ningún alimento intacto del grupo 1″, afirmó.
¿Cómo afectan los ultraprocesados a la salud?

“La evidencia científica muestra cuatro vínculos confiables entre el aumento en el consumo de alimentos ultraprocesados y resultados adversos para la salud”, contestó desde Suiza la doctora Muncke:
- Aumentan el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares.
- Suben el riesgo de tener obesidad.
- Producen mortalidad prematura.
- Favorecen el desarrollo de trastornos mentales, como depresión.

También se sabe que “los alimentos ultraprocesados contienen niveles más altos de productos químicos plásticos peligrosos y microplásticos”, expresó.
Por ejemplo -enfatizó- “el bisfenol A y el DEHP (di(2-etilhexil) causan problemas de salud similares a los observados con los alimentos ultraprocesados. Por lo que podría haber un vínculo entre los químicos sintéticos en esos alimentos y la salud que necesita ser investigado más a fondo”.
Tiscornia también mencionó que el consumo de ultraprocesados en etapas tempranas de la vida “interfieren con el desarrollo de preferencias por alimentos naturales”.

Bebés, niños y adolescentes se acostumbran a sabores intensos, muy salados, azucarados o artificiales que no se encuentran naturalmente en los alimentos frescos.
“Puede generar una menor aceptación y desplazamiento de otros grupos de alimentos como frutas, verduras y otras preparaciones caseras. De esta manera, se hace más difícil el desarrollo de hábitos saludables durante la infancia”, apuntó.
¿Se debería evitar a los ultraprocesados?

Para la doctora Muncke, se debería reducir el consumo de los alimentos ultraprocesados. “No deberían formar parte de una dieta diaria, sino reservarse para ocasiones especiales y consumirse de manera consciente”, aclaró.
“Una alimentación diaria con ingredientes mínimamente procesados, de origen local y de temporada, es lo mejor para la salud y el planeta”, dijo.
El problema de la exposición a la comida insalubre también atañe a los gobiernos. Se requiere una combinación de medidas recomendadas por expertos en salud pública, como la regulación de la comercialización y publicidad de productos alimenticios poco saludables.

También se deben establecer políticas de precios para hacer que los alimentos saludables, no procesados y orgánicos sean asequibles y accesibles, puntualizó la investigadora suiza.
Es clave que los alimentos saludables se conviertan en la opción más fácil y espontánea para todos, y se ayudará a reducir las desigualdades sociales en salud.
También Muncke aconsejó que cada país debe contar con un etiquetado claro de los alimentos para guiar a los consumidores hacia opciones más saludables; políticas eficaces para reducir el uso de plaguicidas y el daño ambiental; y la prohibición de los productos químicos más tóxicos en plásticos, como los bisfenoles y los ftalatos.
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