Lámparas romanas, el ingenio que iluminó una civilización

Las antiguas ciudades del Imperio, según Muy Interesante, dependían de innovadores métodos para combatir la oscuridad utilizando artilugios de aceite y candelabros como herramientas clave en hogares y espacios públicos

Guardar
Google icon
iluminación roma
Las antorchas romanas, fuentes de luz imprescindibles en eventos especiales, simbolizaban un ingenio que iluminó la civilización y aseguraron la seguridad nocturna en las antiguas calles del Imperio (Imagen Ilustrativa Infobae)

En el ámbito doméstico, las lámparas de aceite, conocidas como lucerna, formaban el núcleo del sistema de iluminación romano. Según detalló Muy Interesante, estas lámparas se usaban tanto en espacios grandes como pequeños.

No obstante, su luz era limitada, por lo que se requería cercanía para una iluminación adecuada. Para alumbrar habitaciones de mayor tamaño, era necesario emplear varias de estas lámparas, lo que evidencia la eficacia del sistema en áreas reducidas o al realizar tareas concretas como la lectura o el trabajo manual.

PUBLICIDAD

Por otra parte, tal y como afirmó Muy Interesante, las candelas, elaboradas con una capa de cera o sebo alrededor de un pabilo vegetal, eran más habituales en las salidas nocturnas de los señores. Las antorchas, hechas de madera resinosa, se reservaban para eventos especiales.

En este sentido, las diferentes fuentes de luz no solo respondían a cuestiones prácticas, sino también al contexto social y ceremonial de su uso.

PUBLICIDAD

Lámparas romanas
Las lámparas de terracota, comunes en los hogares romanos, no solo eran instrumentos de iluminación, sino también reflejos del acceso generalizado a recursos básicos en una sociedad marcada por clases (MET museum)

La representación social a través de la iluminación

La calidad y tipo de luminarias empleadas también reflejaban el estatus social, señala Muy Interesante. Las lámparas de terracota eran comunes en la mayoría de las viviendas, mientras que en los hogares más adinerados sobresalían los candelabros de bronce.

Estos candelabros no solo ofrecían una fuente de luz, además se convertían en piezas decorativas con esculturas detalladas que incluían patas de animales como leones, caballos o trompas de elefantes. Muy Interesante explicó que su disposición servía para iluminar las ricas pinturas murales y los revestimientos de mármol, enfatizando así el lujo del anfitrión durante cenas y banquetes.

Las reuniones sociales, especialmente las cenas, requerían una planificación minuciosa de la iluminación, dado que podían prolongarse durante horas.

El medio indicó que la disposición arquitectónica de las viviendas también se diseñaba para maximizar la entrada de luz natural durante el día, siguiendo las recomendaciones de especialistas antiguos como Vitruvio, quien sugería orientaciones estratégicas para los espacios según la estación del año.

Lámparas romanas
Candelabros de bronce adornados transformaron la luz en un símbolo de lujo y poder, elevando el estatus de sus poseedores y realzando la opulencia en las cenas romanas (Museo del Foro Romano de Cartagena)

Iluminación en los espacios públicos

En cuanto a las áreas públicas, Muy Interesante detalló que la responsabilidad de iluminar las calles recaía en los mismos residentes de las ciudades. Aunque no hay evidencias literarias directas, se presume que las lámparas se situaban en las entradas de las casas durante la noche.

Sin embargo, la iluminación pública en el este del Imperio Romano disminuyó con el tiempo, según comentarios de figuras históricas como Basilio de Cesarea y Procopio.

La seguridad nocturna era una preocupación central, especialmente en ciudades como Ostia. Allí, los vigiles, quienes cumplían un rol híbrido entre policía y bomberos, eran responsables de proteger a los ciudadanos de posibles actos delictivos.

Muy Interesante destacó que un funcionario conocido como exactus lanternarum supervisaba las lámparas y antorchas usadas durante la noche, mientras que los sebaciarii preparaban las antorchas de sebo.

antorcha roma
En las urbes del Imperio romano, la tarea de disipar la oscuridad nocturna recaía en los propios ciudadanos, quienes utilizaban lámparas para hacer la noche más segura y transitable (Imagen ilustrativa Infobae)

Innovaciones tecnológicas en la iluminación

El desarrollo tecnológico en el ámbito de la iluminación experimentó avances durante la Antigüedad tardía. Muy Interesante destalla que la inclusión del vidrio como material para lámparas fue una innovación importante. Inicialmente prevalente en el Mediterráneo oriental, su uso se extendió hacia occidente.

Estas lámparas de vidrio consistían en un recipiente con aceite y una mecha flotante, ofreciendo una solución alternativa a las lámparas de terracota, especialmente cuando había escasez de aceite.

Impacto económico y acceso generalizado

Muy Interesante especificó que el aspecto económico no debía pasar desapercibido. Las lámparas de cerámica eran accesibles para una mayoría de la población, tal y como lo establecía el Edicto sobre Precios Máximos de Diocleciano en el año 301 d.C.

Un lote de diez lámparas costaba cuatro denarios, un precio relativamente bajo considerando que el salario anual de un trabajador libre oscilaba entre 125 y 250 denarios.

Aunque la iluminación romana podría parecer rudimentaria desde una perspectiva moderna, su ingenio y variedad reflejan un sofisticado entendimiento de la luz como elemento clave para la vida diaria, la seguridad y la cultura. Según Muy Interesante, estas prácticas dejaron un legado que resuena incluso en la actualidad, evidenciando las soluciones creativas que surgieron en épocas pasadas para enfrentar la oscuridad.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD