- Paleontólogos descubrieron los restos fósiles del renacuajo más antiguo del mundo en la Patagonia argentina
- El renacuajo pertenece a la especie Notobatrachus degiustoi, y vivió hace 161 millones de años.
- El hallazgo aportó información clave sobre la evolución de los anuros actuales, el grupo de anfibios sin cola, como las ranas y sapos modernos.
Lo esencial: los restos permitieron demostrar que las características de renacuajos modernos, como el sistema de alimentación por filtración, ya existían hace millones de años. Sugiere la presencia de ancestros gigantes de las actuales ranas y sapos, con renacuajos que alcanzaban casi 16 centímetros y convivían con los dinosaurios. La investigación fue publicada en la revista Nature y contó con la colaboración de instituciones científicas de Argentina, Reino Unido y China.

Un grupo de paleontólogos fue en busca de más dinosaurios en la Patagonia argentina. Pero hicieron un hallazgo inesperado: descubrieron los restos fósiles del renacuajo más antiguo del mundo, que estaba en un excelente estado de preservación.
El ejemplar era de una especie que los investigadores consideran que fue un ancestro de la rana criolla, que hoy se puede ver desde las provincias de Misiones hasta Río Negro, y del sapo del jardín. En la actualidad hay 4200 especies vivientes de anuros.
El análisis de los restos fósiles se publicó hoy en la revista Nature. “El renacuajo es de la especie Notobatrachus degiustoi, que ya había sido descrita en 1956 por el investigador Osvaldo Reig. Hasta ahora solo se habían encontrado restos de individuos adultos.

En cambio, ahora se identificó el fósil de renacuajo, que al analizarlo pudimos saber que vivió hace unos 161 millones de años. “Es el renacuajo más antiguo del que se tiene noticia hasta la fecha”, dijo a Infobae la bióloga Mariana Chuliver, que trabaja en la Universidad Maimónides y la Fundación de Historia Natural “Félix de Azara”, en Buenos Aires, y fue la primera autora del trabajo.
El descubrimiento ayuda a comprender mejor la evolución de las ranas y los sapos actuales, que pertenecen a un grupo de anfibios sin cola que se llaman “anuros”. Tienen un ciclo de vida que se desarrolla en dos etapas: la larva del renacuajo acuático vive una metamorfosis que llega hasta la forma adulta.
Antes del nuevo estudio, se habían encontrado fósiles de ranas adultas durante el Período Triásico Superior (hace unos 217-213 millones de años). Pero no se habían documentado renacuajos anteriores al Cretácico (hace unos 145 millones de años).
El grupo de investigadores estuvo formado por Federico Agnolín y Fernando Novas, del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” y el Conicet, Agustín Scanferla, Martín Ezcurra, de la Universidad de Birmingham, en el Reino Unido, y Xing Xu, del Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología de la Academia China de Ciencias.

Por qué los restos fósiles del renacuajo sorprenden
Los paleontólogos encontraron los restos del renacuajo en 2020 en la Formación La Matilde, en la provincia de Santa Cruz, y luego lo llevaron al laboratorio. Se dieron cuenta que se trataba de un anuro y convocaron a Chuliver, quien había investigado ese tipo de animales, para llevar a cabo una investigación en profundidad.
“Sorprende por su buen estado de conservación”, resaltó la científica. La cabeza, la mayor parte del cuerpo y parte de la cola del renacuajo son visibles, al igual que los ojos, los nervios y una extremidad anterior. Eso sugiere que el renacuajo estaba en las últimas etapas de la metamorfosis.

Los restos muestran que las características clave de los renacuajos actuales, como su sistema de alimentación por filtración, ya habían evolucionado en los primeros anuros hace unos 161 millones de años. “En ese momento, convivieron con dinosaurios, mamíferos pequeños, y plantas como los camalotes de agua dulce. La Patagonia tenía entonces un clima tropical”, dijo la investigadora.
En tanto, el doctor Agnolin comentó a Infobae: “Desde que se conoce la especie Notobatrachus degiustoi siempre aparecían ejemplares adultos. Nosotros habíamos encontrado antes en esa zona. Pero ahora se trató de un renacuajo. Nos permite conocer que este ancestro ya sufría una metamorfosis. Además, eran bastante similares a los anuros actuales y nos genera esta pregunta: ¿por qué no han cambiado en tantos millones de años?”.

Consideran que el renacuajo era gigante por su longitud estimada de casi 16 centímetros. Muchas ranas adultas de la misma especie también han sido consideradas gigantes y se han documentado en el mismo lugar.
El gigantismo ha evolucionado varias veces en la historia de los anuros. Pero el nuevo estudio sugiere que Notobatrachus degiustoi es una de las pocas especies que tiene tanto renacuajos como ranas adultas gigantes, que se extinguieron.
“Esto empieza a ayudar para acotar el marco temporal en el que una rana se convierte en rana”, afirmó en diálogo con la agencia AP Ben Kligman, paleontólogo del Museo Nacional Smithsonian de Historia Natural, en los Estados Unidos, que no participó en la investigación.

“Estoy muy contenta con los resultados y agradecida con el trabajo en equipo. Al ser aceptados en una revista de referato de alto impacto como Nature, es una prueba de la ciencia de nivel internacional que se desarrolla en la Argentina”, afirmó Chuliver.
Para hacer el estudio, los investigadores recibieron un subsidio de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica en 2020, la Fundación Nacional de Ciencias Naturales de China y el Programa de Apoyo a Talentos de Revitalización de Yunnan. Además, usaron las instalaciones del CITEDEF y recursos computacionales de la Universidad Nacional de Córdoba.
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