
El sitio de búsqueda de reconocimiento facial PimEyes, que afirma crear “huellas faciales” humanas biométricas, utilizó fotos robadas de personas muertas para entrenar sus algoritmos, según informó la revista Wired.
El descubrimiento llegó a través de Cher Scarlett, una ingeniera de software y escritora que buscaba en el sitio imágenes de sí misma.
Allí se encontró con fotos de su madre, de su tatarabuela fallecida hace mucho tiempo y de su hermana fallecida en 2018 a los 30 años. Todas las fotos fueron subidas personalmente a Ancestry.com. El sitio asegura que tiene prohibido abiertamente “raspar datos, incluidas fotos, de los sitios y servicios de Ancestry, así como revender, reproducir o publicar cualquier contenido o información que se encuentre en Ancestry”.
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Según la ingeniera, todas las fotos fueron tomadas de allí por PimEyes. Es decir que tanto Ancestry como PimEyes violaron sus políticas de privacidad. “Mi hermana está muerta. Ella no puede consentir o revocar el consentimiento para ser inscrita en esto”, declaró Scarlett a Wired.

“PimEyes sólo rastrea sitios web que nos lo permiten oficialmente”, declaró a Wired Giorgi Gobronidze, director de la empresa. “Ha sido una noticia muy desagradable que nuestros rastreadores hayan incumplido de alguna manera la norma”, añadió.
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PimEyes cuenta con una función de exclusión voluntaria que permite a los usuarios restringir una imagen específica de sí mismos para que no se utilice en el motor. Sin embargo, Gobronidze dijo que “no funcionará siempre con una eficacia del 100%”.
Por 29,99 dólares al mes, PimEyes ofrece un superpoder potencialmente peligroso proveniente del mundo de la ciencia ficción: la capacidad de buscar un rostro, con lo que se podrían descubrir fotografías ocultas que de otra manera habrían estado tan seguras como la famosa aguja en el vasto pajar digital que es el internet.
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Una búsqueda toma tan solo unos segundos. Se sube la fotografía de una cara, se selecciona una casilla para aceptar los términos de servicio y, entonces, presenta una cuadrícula de fotografías de rostros que considera similares, con vínculos a donde aparecieron en internet. The New York Times usó PimEyes con los rostros de una docena de periodistas del diario, con su consentimiento, para probar su poder.
PimEyes encontró fotografías de cada una de las personas, algunas que los periodistas nunca habían visto, incluso cuando en la imagen utilizada para realizar la búsqueda usaban gafas de sol o cubrebocas o no veían de frente a la cámara.
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