Internet está repleto de preguntas, muchas de ellas sin respuesta, pero gracias a youtubers curiosos, y tal vez algo ‘desocupados’, cada tanto podemos responder algunas de ellas, como por ejemplo: ¿se puede cocinar un pollo únicamente con el calor generado al abofetearlo?
Quizás no sea una pregunta que te mantenga despierto en las noches, pero si es así, ya puedes dormir tranquilo: la respuesta es un contundente sí.
Para llegar a esa conclusión, el intrépido youtuber Louis Weiz tuvo que invertir bastante tiempo y esfuerzo. Fueron en total dos meses trabajo y varios intentos fallidos para poder lograr su objetivo, el cual requirió construir un aparato especialmente diseñado para abofetear de manera rápida y constante un pollo envuelto en una bolsa térmica hasta elevar su temperatura al punto de cocción.

La física de la cocina detrás de la idea es realmente sólida. Es posible que una publicación de Reddit de 2019 haya sido la inspiración para el video, ya que originalmente planteó la pregunta de si la energía cinética (movimiento) convertida en energía térmica (calor) podría cocinar un pollo.
Entre los que opinaron sobre esa pregunta original estaba un estudiante de física que sugirió que una bofetada lo haría, si esa bofetada tuviera una velocidad de 1,666 metros por segundo o 3,726 millas por hora.
Es posible entonces, pero no exactamente viable, y otras soluciones llegaron a la misma conclusión. Fue solo con mucha ayuda mecánica y una plataforma especialmente configurada que Louis Weisz pudo cocinar su pollo.

Utilizando un consejo de Modernist Cuisine, Weisz descubrió que mantener el pollo a unos 55-60 grados Celsius (131-140 grados Fahrenheit), durante al menos una hora, sería suficiente para cocinarlo, o al menos matar la cantidad de bacterias suficientes para evitar la salmonela, como lo haría cocinarlo a una temperatura más alta durante un período más corto.
Como se puede ver en el video, Weiz tuvo que superar varios problemas, sobre todo desde el aspecto mecánico de su proyecto, pues la máquina que construyó para administrar las bofetadas sufrió varias modificaciones en el proceso. La primera de ellas fue para evitar que el pollo quedara aplastada y totalmente destruido por la fuerza de las bofetadas, y las demás para que el brazo mecánico pudiera resistir el calor que sus propias bofetadas generaban.
En el camino al pollo cocinado, Weisz también puso un filete de carne a asarse con su máquina de bofetadas, consiguiendo llevarlo hasta los 60 grados Celsius, una temperatura en la que la carne quedaría en término medio. Emocionado por conseguir su objetivo probó su filete y concluyó: “es un filete bastante malo en su textura, pero está cocinado”.
Después de varios intentos fallidos con el pollo Weisz por fin se llevó el premio gordo. En los cálculos finales, se necesita un mínimo de 135,000 bofetadas en hasta 8 horas para cocinar un pollo, consumiendo alrededor de 7,500 Watt Horas de energía, dos o tres veces más de lo que necesitaría su horno para el mismo trabajo.

En últimas, sí es posible cocinar un pollo (o carne) abofeteándolo -gracias a la energía cinética convertida en térmica- pero es muy demorado, complejo, y gasta mucha electricidad, por lo que no es nada agradable con el medio ambiente. Así, que, al menos por ahora, será mejor seguir cocinando nuestro pollo en el horno, parrilla o sartén.
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