Flávio Bolsonaro prometió subir las pensiones por encima de la inflación y rechazó el ajuste que estudia su equipo

El candidato del Partido Liberal responde a un informe de Folha de São Paulo sobre un recorte de hasta el 2 % del PIB. La protección de jubilados y beneficiarios del salario mínimo se convierte en el principal choque económico del balotaje del 25 de octubre

Luiz Inácio Lula da Silva orientó su estrategia de campaña hacia el temor a recortes en los programas sociales.
Luiz Inácio Lula da Silva orientó su estrategia de campaña hacia el temor a recortes en los programas sociales.
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El senador Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL), prometió este jueves que subirá las pensiones por encima de la inflación si gana la segunda vuelta presidencial. Lo dijo un día después de que trascendiera un paquete de austeridad que, según Folha de São Paulo, estudia su equipo económico. El Partido de los Trabajadores (PT) de Luiz Inácio Lula da Silva lo utiliza como argumento central de su campaña.

“No voy a hacer recortes a costa de los más necesitados”, dijo a los periodistas en Brasilia. Pidió a los jubilados que no crean lo que calificó de falsedades del PT. Preguntado por si se compromete a elevar las pensiones por encima de la inflación, respondió que sí. Argumentó que el dinero puede salir del combate a la corrupción y de los contratos sobrefacturados, y anunció un programa de movilización social que no detalló.

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El informe de Folha habla de un ajuste inicial de alrededor del 2% del producto interior bruto (PIB), unos 250.000 millones de reales. Entre las medidas figuran desvincular los reajustes de pensiones y beneficios asistenciales de las subidas reales del salario mínimo y acabar con los pisos constitucionales que atan el gasto en salud y educación a los ingresos federales.

Para entender el alcance de esa propuesta conviene recordar cómo se calcula hoy el salario mínimo. Desde 2023, la fórmula suma la inflación de los 12 meses previos y el crecimiento real del PIB de dos años antes. El marco fiscal limita esa subida real a un máximo del 2,5 %. Para 2026 el reajuste fue del 6,79%, con un 4,4% de inflación y un 2,5% de aumento real, lo que situó el mínimo en 1.621 reales.

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El senador Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03 % de los votos en la primera vuelta frente al 45,16 % alcanzado por Luiz Inácio Lula da Silva. (REUTERS/Adriano Machado)
El senador Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03 % de los votos en la primera vuelta frente al 45,16 % alcanzado por Luiz Inácio Lula da Silva. (REUTERS/Adriano Machado)

Ese salario es la referencia de ingresos de casi 62 millones de brasileños, entre ellos 29,2 millones de beneficiarios de la seguridad social (INSS). Las prestaciones de cuantía superior al mínimo se corrigen por inflación. Las que equivalen a un salario mínimo siguen su evolución, de modo que desvincularlas supondría retirarles la parte real del aumento.

Ahí reside la tensión entre el informe y las palabras del candidato. Flávio Bolsonaro negó que planee limitar la corrección de las jubilaciones y del Beneficio de Prestación Continuada (BPC) a la inflación. También descartó acabar con los pisos de salud y educación, y dijo que buscará otras vías para reducir el gasto. Su promesa es compatible con mantener la regla actual, pero no con el ahorro que el informe sitúa en ese paquete.

La polémica llega en un momento de ventaja para el senador. El domingo obtuvo el 47,03% de los votos válidos (56.104.268) frente al 45,16% de Lula (53.876.617), una diferencia de 2,2 millones de votos. Los sondeos previos daban una ligera ventaja al presidente: 45% frente a 42% en Datafolha y 46% frente a 45% en Quaest.

Desde entonces, el candidato ha sumado apoyos. A los de Progresistas, Unión Brasil, Nuevo y Republicanos se añadió hoy el de Podemos. También lo respalda el exgobernador de Goiás Ronaldo Caiado, que obtuvo el 2,18% (2,6 millones de votos) y anunció su adhesión el martes en Goiânia. Antes de la primera vuelta había advertido de que el rechazo a Flávio superaba el 50%. El PSD, su partido, liberó a sus directorios estatales en lugar de comprometerse en bloque.

Lula, que admitió su decepción por el resultado, anunció una nueva campaña. El presidente apuesta ahora por el temor a recortes de los programas sociales de su gestión. La propaganda gratuita en radio y televisión se emite del 9 al 23 de octubre, de modo que el debate sobre las pensiones tendrá un espacio masivo antes de la votación.

Con las alianzas de derecha casi cerradas, la segunda vuelta puede depender menos de los apoyos que de la credibilidad de una promesa. Flávio Bolsonaro debe explicar cómo conciliará el compromiso de subir las pensiones con un ajuste que sus propios economistas cifran en 250.000 millones de reales.

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