Bolivia: pese a las filas para comprar combustible, el ministro de Hidrocarburos garantiza la normal distribución

Tras algunas semanas de retraso en los despachos, el ministro Marcelo Blanco informó que las demoras se debían a verificaciones de calidad y que el suministro ya se ha regularizado

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Choferes protestan por falta de diésel en La Paz, Bolivia, durante los bloqueos de carreteras. 15 de junio de 2026. REUTERS/Claudia Morales
Choferes protestan por falta de diésel en La Paz, Bolivia, durante los bloqueos de carreteras. 15 de junio de 2026. REUTERS/Claudia Morales

Pese a que el Gobierno de Bolivia sostiene que el abastecimiento de combustible avanza hacia la normalización, todavía se mantienen las largas filas de vehículos en busca de gasolina y diésel en las principales ciudades del país. El Ministerio de Hidrocarburos y la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) atribuyen los retrasos a procedimientos logísticos y a los controles de calidad que deben realizarse antes de distribuir el combustible.

El ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, explicó que uno de los factores que ralentizan el abastecimiento son los procedimientos técnicos aplicados en las plantas de YPFB antes de despachar los carburantes. “Tenemos unos estándares de calidad que son altos, no son como los que eran antes”, afirmó ante los medios.

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Según Blanco, la cantidad de combustible distribuida es superior al consumo habitual y atribuyó la persistencia de las filas a que muchos usuarios llenan por completo los tanques de sus vehículos por temor a nuevos episodios de escasez. “Se está distribuyendo más de la demanda”, afirmó.

El ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, durante una conferencia de prensa en La Paz, Bolivia el 7 de mayo de 2026. REUTERS/Claudia Morales
El ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, durante una conferencia de prensa en La Paz, Bolivia el 7 de mayo de 2026. REUTERS/Claudia Morales

Días antes, el presidente de YPFB, Sebastián Daroca, había señalado que el abastecimiento comenzó a recuperarse tras el levantamiento de los bloqueos de carreteras que durante casi 50 días afectaron la logística de distribución. Según explicó, más de 1.600 cisternas quedaron retenidas en medio de los piquetes y ahora deben cumplir los procesos de descarga, control de calidad y despacho antes de llegar a las estaciones de servicio. “Ya estamos regularizando los volúmenes”, afirmó.

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La petrolera estatal informó que dispone de millones de litros de gasolina y diésel en tránsito hacia los principales centros de consumo y reiteró que el problema actual no responde a una falta de combustible ni a dificultades financieras, sino a la necesidad de reactivar toda la cadena logística tras semanas de interrupciones.

Bolivia atravesó casi siete semanas consecutivas de bloqueos de carreteras por sectores sociales que exigían la renuncia del presidente Rodrigo Paz en medio de acusaciones de traición y de gobernar contra los intereses del país. La protesta paralizó gran parte del país, provocó pérdidas millonarias para sectores estratégicos e interrumpió el transporte de alimentos y combustible, entre otros insumos de primera necesidad, principalmente hacia la ciudad de La Paz, que estuvo sitiada durante el periodo de conflictos.

Cisternas de combustible bolivianas en San Antonio, Paraguay. 19 de mayo de 2026.REUTERS/Cesar Olmedo
Cisternas de combustible bolivianas en San Antonio, Paraguay. 19 de mayo de 2026.REUTERS/Cesar Olmedo

Sin embargo, el conflicto por el combustible no es reciente ni está vinculado exclusivamente a cuestiones logísticas del transporte. Desde hace más de tres años que los bolivianos experimentan periodos de escasez por la baja producción local y la falta de divisas para su importación como consecuencia de la crisis económica que atraviesa el país.

Desde que el presidente Paz asumió la presidencia, en noviembre del año pasado, implementó cambios en la política de hidrocarburos y levantó el subsidio a los combustibles después de casi 20 años. Si bien hubo un notable aumento en los despachos, a inicios de año surgieron cuestionamientos sobre la calidad de la gasolina distribuida por miles de vehículos afectados.

El Gobierno admitió que había vendido “gasolina desestabilizada” y se comprometió a pagar un resarcimiento de daños a los usuarios y mejorar los controles de calidad. Hasta abril, se habían destinado cerca de 2 millones de dólares (20,3 millones de bolivianos) para compensar a más de 9 mil usuarios.

A pesar de los esfuerzos por garantizar la calidad y el abastecimiento de diésel y gasolina, la incertidumbre sobre el combustible se mantiene en Bolivia y varios sectores exigen acciones para resolver de manera estructural los problemas de suministro y calidad.

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