
El Gobierno de Bolivia autorizó de forma excepcional la importación de petróleo para asegurar el suministro de combustibles en el país, en respuesta a la crisis energética y social derivada de la situación económica y el incremento de precios.
La medida, dispuesta por el presidente Rodrigo Paz y su gabinete, quedó plasmada en el Decreto Supremo 5548, que habilita a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y a las refinerías nacionales a importar petróleo crudo, gasolina natural e hidrocarburos líquidos exclusivamente para su procesamiento y consumo interno.

El Comité de Producción y Demanda (PRODE) determinará los volúmenes a importar en función de las necesidades del mercado y la capacidad operativa.
Con la promulgación del decreto, el Gobierno pretende fortalecer la producción interna de combustibles, garantizar el transporte y reducir los costos asociados a la importación de productos refinados.
Los hidrocarburos importados deberán procesarse en el país y, una vez refinados, distribuirse a través de YPFB o mediante operadores autorizados. La norma también contempla la incorporación de aditivos de origen vegetal para fomentar el uso de biocombustibles en el mercado local.

El Decreto Supremo 5548 establece que el Impuesto Especial a los Hidrocarburos y sus Derivados se fijará en cero bolivianos por litro para los combustibles derivados del petróleo importado durante el primer año de vigencia, con el objetivo de facilitar la implementación de la medida.
La norma aclara que estas operaciones no estarán sujetas a subvención estatal ni requerirán recursos adicionales del Tesoro General de la Nación.
La emergencia energética y social fue declarada por el Ejecutivo a mediados de enero, motivada por la crisis económica nacional y una inflación acumulada de 20,40% en 2025.
En ese contexto, el Gobierno también autorizó de manera excepcional la libre importación y venta de combustibles, además de establecer nuevos precios para la gasolina y el diésel.
La disposición fijó el precio de la gasolina especial en 6,96 bolivianos (un dólar) por litro, la gasolina premium en 11 bolivianos (1,58 dólares) y el diésel en 9,80 bolivianos (1,40 dólares), lo que representa incrementos del 86 % y 162 % respecto a los valores subvencionados que rigieron durante más de dos décadas.
Entre las medidas complementarias, el Ejecutivo aprobó los Decretos Supremos 5547 y 5549. El primero establece arancel cero para la importación de grano de soja, con el fin de reforzar la producción de derivados, mientras que el segundo promueve la generación y distribución de energías renovables para diversificar la matriz energética nacional.

El gerente general de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Jaime Hernández, valoró estas iniciativas oficiales como instrumentos para garantizar la estabilidad económica y el suministro de diésel, elemento clave para la producción de alimentos en el país.
Además, consideró que las medidas adoptadas durante los primeros 100 días de gestión buscan mantener el abastecimiento interno y sostener la actividad agrícola.
(Con información de Europa Press)
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