La esposa del exmandatario brasileño Jair Bolsonaro, Michelle Bolsonaro, advirtió sobre un “riesgo real de muerte” para el expresidente, debido a su delicado estado de salud y las condiciones de su reclusión.
Afirmó que las autoridades brasileñas conocen la gravedad del cuadro y la posibilidad concreta de que Bolsonaro enfrente consecuencias fatales si continúa bajo las condiciones actuales de aislamiento.
Además, sostuvo que la integridad física de Bolsonaro es ahora una responsabilidad directa del Estado brasileño. Esta advertencia se emitió después de que el expresidente, de 70 años, sufriera una caída de la cama que le provocó un traumatismo craneoencefálico leve, de acuerdo con el doctor Brasil Ramos Caiado.
La preocupación familiar aumentó tras las declaraciones de Michelle Bolsonaro en sus redes sociales, donde indicó que Bolsonaro comenzó a experimentar mareos y pérdida de equilibrio al ponerse de pie, síntomas que atribuyó a los efectos secundarios de la medicación que recibe.
La ex primera dama explicó que fue el abogado del expresidente quien le informó sobre la evolución clínica, lo que incrementó la inquietud ante el hecho de que Bolsonaro permanece encerrado sin posibilidad de vigilancia constante.
De acuerdo con Globo TV, Michelle Bolsonaro relató que, mientras la custodia del expresidente estaba a cargo de la Policía Federal, la puerta de la celda permanecía abierta, lo que permitía una intervención rápida en caso de emergencia.

Desde que la vigilancia pasó a la Policía Penitenciaria Federal, la puerta se mantiene cerrada, incrementando el temor a que un accidente pase inadvertido. “El miedo es real: Podría volver a caerse y nadie lo oiría”, señaló la esposa del ex jefe de Estado.
Por su parte, el hijo del exmandatario, Carlos Bolsonaro, manifestó en la red social X su inquietud por el estado de salud de su padre.
Además, sostuvo que el cuadro clínico “demuestra la certeza de que una nueva caída probablemente sucederá”, amplificando la alarma sobre la posibilidad de un accidente grave durante la reclusión.
La situación judicial añade tensión, ya que Jair Bolsonaro enfrenta una condena de 27 años y tres meses de prisión por su implicación en el intento de golpe de Estado registrado en 2022.
El exmandatario está alojado en la sede de la Policía Federal en Brasilia desde el inicio de su sentencia.
Al mismo tiempo, esta semana, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, vetó por completo una ley aprobada por el Congreso que buscaba reducir las penas de Jair Bolsonaro.

Además, firmó el veto durante un acto en Brasilia, coincidiendo con el aniversario del asalto a los tres poderes realizado por simpatizantes de Bolsonaro. Sin embargo, el Congreso aún podría revertir la decisión del presidente y aprobar la ley sin necesidad de su firma. Esta medida intensifica el debate político en torno al futuro judicial de Bolsonaro y sus aliados.
(Con información de Europa Press)
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