
La Policía de Brasil realizó este martes un importante operativo en una favela cercana al barrio de Copacabana, en Río de Janeiro, en el que al menos cinco personas murieron.
El operativo tuvo lugar en la Ladeira dos Tabajaras, un barrio carenciado en el morro que divide los barrios de Copacabana y Botafogo, al sur de Río. Vecinos informaron del ruido de intensos tiroteos desde primera hora de la mañana.
El comisario de la Policía Civil, Romulo Coelho, confirmó la maniobra en una rueda de y sumó que se desplegaron de decenas de policías, vehículos blindados y un helicóptero.
Los uniformados, sumó Coelho, fueron detrás de Vinicius Kleber di Carloantonio Martins, jefe del narcotráfico de la favela, responsable de la muerte de otro agente de la policía, pocos días atrás.

Joao Pedro Marquini era un agente de la Coordinación de Recursos Especiales (CORE) de la Policía Civil, que fue asesinado por el criminal el pasado 30 de marzo al oeste de Río, frente a su esposa -una jueza de la región- que lo seguía en otro automóvil.
Carloantoni Martins también estaba siendo buscado y tenía orden de captura por un delito cometido poco después, ya en otra favela, en el que quiso robar algunos de los vehículos de Marquini y su esposa para no levantar sospechas ante la policía, ya que el suyo había recibido impactos de bala.
Gracias al análisis de imágenes de cámaras de seguridad, declaraciones de testigos e información de inteligencia es que las autoridades lograron reconstruir la secuencia de lo ocurrido aquella noche y actuar en consecuencia, este martes, explicó Coelho.
“Se logró vincular a los dos sospechosos con el cerro Tabajaras y definir la ruta que siguieron los delincuentes que atacaron a nuestro policía. No fueron solo ellos dos. El operativo aportó elementos que permitirán continuar las investigaciones”, señaló el jefe del Departamento General de Homicidios y Protección Personal de la Policía Civil, Alexandre Herdy.

El operativo de este martes se produjo apenas semanas después de que la Corte Suprema de Brasil impusiera nuevas restricciones a la hora de llevar a cabo operativos policiales en favelas en Río de Janeiro, con el objetivo de prevenir violaciones a los derechos humanos de los habitantes.
Según la nueva disposición, el máximo tribunal determinó que “siempre” que se realice una autopsia de las personas muertas durante acciones de las fuerzas de seguridad, se deben hacer en el sitio en el que fueron encontrados, al igual que las fotografías, que deben tomarse en la última posición de los cuerpos.
Asimismo, los primeros agentes en llegar deben ser responsables de que no se alteren las condiciones del lugar, que pudieran luego obstaculizar la investigación.
Por otro lado, los magistrados impusieron un plazo de 60 días para que los organismos de control interno de la Policía lleven a cabo las pertinentes investigaciones sobre muertes ocurridas durante operativos a su cargo, a la par que -en no más de 180 días- todos los vehículos y uniformes de las fuerzas de seguridad deberán disponer de cámaras que permitan documentar lo que ocurre en cada momento.

“No puede haber antagonismo entre la protección de derechos humanos y la construcción de políticas de seguridad pública compatibles con la Constitución”, se lee en el fallo.
(Con información de EFE)
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