
La desaparición en la profundidad de la Amazonía brasileña del periodista británico Dom Phillips y del experto brasileño en temas indígenas Bruno Pereira mantiene en alerta a las autoridades de Brasil, así como a instituciones de derechos humanos en el extranjero, al darse tras una serie de amenazas en contra de los desaparecidos.
Las autoridades brasileñas confirmaron la información que empezaba a circular desde este fin de semana. El corresponsal extranjero de 57 años de edad desapareció mientras realizaba una investigación para un libro en el Valle Javari de la Amazonía. Ahí se encontraba junto al respetado experto según dio a conocer en un primer momento el propio diario británico The Guardian, del que el periodista ha sido colaborador.
Ambos hombres habían viajado en barca al lago Jaburu, en el estado de Amazonas (norte) y debían volver a la ciudad de Atalaia do Norte por la mañana del domingo. Mientras que la Unión de Organizaciones Indígenas del Valle de Javari (UNIVAJA) y el Observatorio de Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas Aislados y Recién Contactados (OPI) advirtieron en un comunicado que los dos habían “recibido amenazas mientras estaban en el terreno”.
No es la primera vez que recibían amenazas. Al menos no en el caso de Pereira, un experto de la agencia gubernamental de asuntos indígenas de Brasil (FUNAI), con un profundo conocimiento de la región, quien ha recibido regularmente amenazas de madereros y mineros ilegales que intentan invadir las tierras de grupos indígenas aislados para su explotación.
Según se ha reportado, Phillips y Pereira buscaban entrevistar a pobladores indígenas alrededor de una base de monitoreo de la FUNAI, para lo que llegaron al lago Jaburu el pasadp viernes de noche. Posteriormente, ambos comenzaron su viaje de regreso la madrugada del domingo, deteniéndose en la comunidad de Sao Rafael, donde Pereira había programado una reunión con un líder local para discutir las “invasiones” en sus tierras, según cuenta el comunicado.

Pero el líder de la comunidad no llegó. Entonces los dos hombres continuaron hasta Atalaia do Norte, un viaje de unas dos horas. Y la última vez que se les vio fue en Sao Gabriel, cerca de Sao Rafael. Los desaparecidos viajaban en una barca nueva con 70 litros de gasolina, “suficiente para el viaje”, y usaban equipos de comunicación satelital.
La oficina del fiscal federal informó que activó la investigación policial y una operación de búsqueda, prevista para ser dirigida por la Marina. Mientras que dos primeras búsquedas realizadas por indígenas locales “con un conocimiento extremadamente bueno” del área no hallaron rastros, dijeron UNIVAJA y OPI.
Enseguida, los familiares de los desaparecidos expresaron su preocupación: “Llamamos a las autoridades brasileñas” a hacer todo lo posible “para encontrar a nuestro querido Dom”, escribió en Twitter Paul Sherwood, cuñado de Phillips. “El tiempo es esencial”.
Actores políticos se sumaron a la preocupación. “Espero que estén bien, a salvo y que los encuentren rápidamente”, tuiteó el expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, favorito en las encuestas para las presidenciales de octubre frente al presidente Jair Bolsonaro, acusado por su parte de alentar las invasiones de tierras indígenas en favor de la minería y el agronegocio.

De igual manera instituciones internacionales externaron su alerta por estas despariciones. Human Rights Watch se dijo estaba extremadamente preocupada e instó a las autoridades a utilizar todos los recursos que tuvieran a su alcance en el esfuerzo de búsqueda para garantizar su seguridad. Asimismo, el Comité para la Protección de los Periodistas y la Asociación de Corresponsales de Prensa Extranjera de Brasil instaron a las autoridades a actuar “inmediatamente”.
El propio grupo The Guardian News & Media anunció, a través de un portavoz, que el diario estaba muy preocupado y en busca información urgente que pudiera ayudar a saber sobre el paradero y la condición de Phillips. “Estamos en contacto con la embajada británica en Brasil y las autoridades locales y nacionales para tratar de establecer los hechos lo antes posible”.
Phillips, quien también ha publicado en The New York Times y The Washington Post, está casado y vive en Salvador (noreste). Había viajado con Pereira en 2018 al Valle de Javari para una historia en The Guardian. Se trata de una tierra indígena de difícil acceso en el sudoeste del estado de Amazonas. Allí viven unos 6 mil 300 indígenas de 26 grupos diferentes, 19 de ellos aislados, según la ONG Instituto Socioambiental.
En los últimos años la violencia armada escaló en la zona ante la presencia de mineros, cazadores y pescadores ilegales. La base local de la Funai, instalada para proteger y asistir a los indígenas, sufrió varios ataques desde fines de 2018, incluyendo el asesinato a tiros en 2019 de uno de sus empleados.
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