La historia del niño ecuatoriano que va a la escuela en una llama

Jhoel, de ocho años, recorre varios kilómetros en su mascota Benjamín para ir a estudiar. Su recorrido se volvió viral en TikTok

Un niño llamado Jhoel llega todos los días a su escuela montando en su llama Benjamín, en la provincia de Cotopaxi.

Un pequeño montado en una llama recorre una carretera de Los Andes ecuatorianos para llegar a su escuela. El niño se llama Jhoel y los internautas conocieron su historia a través de un video subido a TikTok. Cada día, Jhoel recorre varios kilómetros junto a Benjamín, la llama que utiliza para ir al centro educativo Suniquila, en Angamarca, provincia de Cotopaxi, a 203 kilómetros de Quito.

En medio de un paisaje rodeado de montañas, a 2.966 metros sobre el nivel del mar, y con una temperatura promedio de 7 grados, Jhoel galopa a Bejamín mientras carga una pequeña mochila en sus hombros.

Cuando el video se volvió viral en TikTok, muchos usuarios pensaron que Jhoel era un niño peruano, sin embargo, pronto se aclaró que la enternecedora escena sucedió en Ecuador.

“Vamos a hacer una toma similar, solamente que no tenemos un carro (…). Para que ustedes puedan hacer esa comparación”. Ahí se puede aclarar que esto es en Ecuador. No es que estemos enojados, más bien solo para que sepan que igual en Ecuador hay todos estos atractivos turísticos”, comenta un hombre que aparece en el video junto a Jhoel, a través de la cuenta @lacarcosa.

Desde que se volvió viral, Jhoel de ocho años ha recibido la visita de varios youtubers locales que han entregado regalos para él y su familia. Por ejemplo, hace unos días recibió un televisor plasma y una pelota. También Jhoel recibió una computadora, útiles escolares e incluso un pastel.

En un video de YouTube, Walther Ushco Quintana, que comparte contenido en esa plataforma, aseguró que Jhoel representa a la cultura panzaleo, vistiendo un poncho rojo y un sombrero negro. Además, Ushco dice que Jhoel es la ejemplificación del “chagra andino” que monta un “llamingo” (llama) y no un caballo.

Lo que sucede con Jhoel es común para los niños de las ruralidades, que deben recorrer extensos kilómetros para llegar a sus escuelas.

En su discurso de rendición de cuentas sobre su primer año de gobierno, el presidente de Ecuador, Guillermo Lasso, dijo que en un año el gobierno reabrió más de 100 escuelas rurales y prometió que, al finalizar su gestión alcanzaremos se reabrirán 1.000 escuelas más.

El proyecto gubernamental para abrir las escuelas rurales busca reabrir escuelas que en años anteriores fueron cerradas o fusionadas con otras instituciones, estos cierres, según el Ministerio de Educación, que obligó a cientos de estudiantes a viajar distancias más largas para continuar con su aprendizaje.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) ha enfatizado, desde su oficina de Ecuador, que el derecho a ir a la escuela y aprender es fundamental para el desarrollo, la seguridad y el bienestar de todos los niños y niñas.

La realidad de las escuelas rurales en el Ecuador no solo implica las distancias que los niños deben recorrer para llegar a esos centros educativos, sino que también muestran las carencias en infraestructura y otros. De ahí que, en noviembre de 2021, Unicef, con el apoyo de la Comisión Europea de Ayuda Humanitaria (ECHO), ha implementado una respuesta en agua, saneamiento e higiene, que ha permitido el regreso a clases de más de 12.000 niñas y niños, en 118 escuelas rurales de Ecuador. Muchas de estas instituciones educativas, al igual que las comunidades donde están ubicadas, no cuentan con servicios de agua potable o alcantarillado.

La intervención ha incluido la donación de estaciones recargables para el lavado de manos, bidones, pastillas potabilizadoras de agua, jabón y alcohol en gel, mascarillas para docentes, señalética para promover el lavado de manos y refaccionamiento de infraestructuras sanitarias en las escuelas, entre otros.

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