
Los votos del campo, la selva y del exterior pueden definir el balotaje presidencial en Perú, donde el izquierdista Pedro Castillo supera Keiko Fujimori, en un país devastado por la pandemia, en recesión y bajo incertidumbre política.
Con el 96% de las actas procesadas, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) informó que Pedro Castillo obtiene un 50,28% de los votos, mientras que Keiko Fujimori suma 49,71% de respaldo. La carga de datos es progresiva, por lo que el resultado final aún es incierto y las autoridades ya adelantaron que recién se sabrá quién ganó en los próximos días.
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El maestro de escuela rural, de 51 años, tomó la delantera pero continuaba la lucha codo a codo con la hija del ex presidente Alberto Fujimori, de 46 años, según los cómputos de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).
La ventaja de la candidata de derecha Keiko Fujimori se redujo a medida que se hacía el conteo de las actas de mesas de las zonas rurales y selváticas. También puede ser clave el voto en el exterior, con un millón de electores, y que puede tardar hasta 15 días en procesarse.
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Las autoridades, además, informaron que la participación fue del 78%.
Estos números han generado inquietud en la bolsa de comercio de Lima, cuya apertura del día de este lunes han marcado una pronunciada caída ante la perspectiva de una victoria del candidato de Perú Libre.
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De momento es aún inviable adjudicar la victoria a cualquiera de los contendientes y habrá que esperar a contabilizar todos los votos, incluidos los emitidos en el exterior, para que pueda confirmarse cualquier resultado, lo que no será antes del martes.
En 2016 la situación fue similar y tras varios días de recuento Pedro Pablo Kuczynsky obtuvo la victoria frente a la misma Fujimori por un 50,12 % frente al 49,88 %, algo más de 40.000 sufragios.
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Cualquiera que gane tendrá un reto enorme, pues deberá que tomar medidas urgentes para superar la pandemia, la recesión económica y la inestabilidad política, lidiando con un Congreso fragmentado, la corrupción y la deficiente gestión pública.
Según Fernando Tuesta, exjefe de la ONPE, hay posibilidades de que Castillo “pueda ganar porque falta parte del voto rural y extranjero”. Será “difícil llegar al 100% hoy lunes porque llegará un momento en que el conteo vaya lento porque tardan en ser procesadas actas (rurales/extranjero)”, precisó.
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“Solamente el pueblo va a salvar al pueblo”, dijo Castillo al pedir mesura a sus seguidores en su reducto de Tacabamba, en el departamento de Cajamarca, más de 900 km al norte de Lima, adonde viajó para esperar el resultado final.

Fujimori, de 46 años, que ha guardado silencio el lunes, había comentado que los resultados de boca de urna debían ser tomados con “prudencia” porque el margen de diferencia era “pequeño”.
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En tanto, la bolsa de Lima abrió con una fuerte baja, de -7,22%, mientras el dólar se empinaba a un precio récord de 3,94 soles ante la incertidumbre y la ligera ventaja de Castillo.
Una misión de observación electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA) está en Perú vigilando los comicios, al mando de Rubén Ramírez, ex canciller de Paraguay, y ha respaldado hasta ahora la labor de las autoridades electorales peruanas.
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¿Una mujer o un pobre?
Fujimori, casada y con dos hijas, puede acabar siendo la primera presidenta de Perú, meta para la que ha trabajado 15 años desde que asumió la tarea de reconstruir casi desde las cenizas el movimiento político derechista fundado por su padre en 1990.
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Pero perder el balotaje no solo le implicaría su tercera derrota en las urnas, sino que tendrá que ir a juicio con riesgo de terminar en la cárcel.
Fujimori está bajo la lupa de la fiscalía por el caso de los aportes ilegales del gigante brasileño de la construcción Odebrecht, un escándalo que salpicó además a cuatro expresidentes peruanos. Ya estuvo 16 meses en prisión preventiva por esta causa.
En la otra mano está Castillo, que salió del anonimato hace cuatro años al liderar una huelga de maestros y que, de vencer, sería el primer mandatario peruano sin lazos con las élites políticas, económica y cultural.
Castillo “sería el primer presidente pobre del Perú”, definió el analista Hugo Otero a la AFP.
El nuevo presidente asumirá el 28 de julio el poder de un país que ha tenido cuatro mandatarios desde 2018 y que registra la mayor tasa de mortalidad del mundo por la pandemia, con más de 185.000 muertos en una población de 33 millones de habitantes.
La crisis sanitaria obligó el año pasado a semiparalizar la economía por más de 100 días, lo que acarreó una recesión y una caída del PIB de 11,12% en 2020.
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