
El artista y disidente cubano Luis Manuel Otero Alcántara fue ingresado este domingo en un hospital de La Habana tras más de siete días declarado en huelga de hambre y sed, informó la Dirección Provincial de Salud de la capital.
El líder del Movimiento San Isidro (MSI), de 33 años, llegó al hospital Calixto García de La Habana “con un diagnóstico de inanición voluntaria referida”, indicó el organismo en una nota informativa.
El texto asegura que “no se constatan signos de desnutrición” y que Otero Alcántara presenta “parámetros clínicos y bioquímicos normales”.
La Dirección Provincial de Salud también indicó que el artista llegó al hospital “en transporte sanitario, en estado consciente y deambulando sin dificultad”.
Se desconoce, de momento, cómo las autoridades sacaron al opositor de su domicilio en el popular barrio de San Isidro, donde permanecía atrincherado y declarado en huelga de hambre y sed desde el sábado 24 de abril.

Horas atrás, el Movimiento San Isidro había publicado un mensaje de Otero: “Si el régimen cubano me deja morir, fue su intransigencia absurda la que me mató. Gracias a todes los que hicieron lo posible por salvarme, yo lucharé hasta el último suspiro por mi arte libre”.
Posteriormente, el MSI reportó que el activista había sido trasladado a un lugar desconocido. Tras conocer el informe del hospital, los miembros del colectivo se mostraron escépticos sobre el reporte.
Tras el anuncio de su traslado al hospital, Efe ha tratado sin éxito de comunicarse con el artista, cuyo teléfono está apagado. El sábado, Efe mantuvo con él un breve intercambio de mensajes de texto, en los que aseguró encontrarse “sin ánimo ni energía para hablar” y con dolores musculares.
Un día antes, el canciller del Arzobispado de La Habana, monseñor Ramón Suárez Polcari, explicó a Efe que el disidente, con quien se acababa de reunir, estaba “en condiciones paupérrimas” y “agotado”.
Efe también trató de visitar el domicilio del artista para comprobar su estado de salud, pero agentes de seguridad del Estado impidieron el paso.
Todo comenzó hace dos semanas, cuando las fuerzas de seguridad cubanas allanaron la vivienda de Otero Alcántara, destruyeron más de una decena de obras que exhibía y se lo llevaron detenido.
Tras denunciar continuos arrestos e intimidaciones en el calabozo los diez días siguientes, se declaró en huelga de hambre y sed para exigir una indemnización por las obras destruidas y una disculpa pública, así como la retirada del cerco policial en el barrio y la cámara de vigilancia instalada frente a su puerta.
Varias instituciones y organizaciones han manifestado su preocupación, entre ellas el Departamento de Estado de EE.UU., la subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo o Amnistía Internacional (AI), que llamó a artistas y activistas a solidarizarse con el MSI.
Las autoridades cubanas, por su parte, consideran que tanto Otero Alcántara como otros opositores son “mercenarios” que trabajan a sueldo de la CIA u otras entidades de EE.UU. para realizar actividades subversivas contra el sistema socialista vigente.
(Con información de EFE)
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