Miles de personas exigen la dimisión del ministro de Cultura cubano luego de que agredió a artistas y periodistas

Las víctimas denunciaron lesiones e invasiones de la intimidad durante su arresto tras el enfrentamiento con Alpidio Alonso. Ya se juntaron más de 6.000 firmas reclamando su cese de funciones

El ministro de Cultura de Cuba agredió a artistas y periodistas


Artistas y activistas opositores cubanos denunciaron lesiones e invasiones de la intimidad durante su arresto tras el enfrentamiento con el ministro de Cultura y otras autoridades de esa cartera. Por ese motivo, ya se juntaron más de 6.000 firmas en la plataforma change.org para exigir la dimisión del funcionario.

Se abalanzaron sobre mí para quitarme el móvil, me hicieron una llave y me rompieron un dedo”, declaró a la agencia de noticias EFE el periodista independiente Alfredo Martínez, uno de los detenidos tras la trifulca que sufre una fractura de la falange del dedo anular, según constata en su parte médico.

El incidente comenzó cuando una veintena de activistas se plantaron frente al Ministerio en una protesta pacífica para exigir la liberación de miembros del grupo arrestados horas antes y pedir libertad de expresión.

Los concentrados mantuvieron enfrentamientos verbales en la calle con altas autoridades de Cultura, entre ellas el ministro, Alpidio Alonso, que propinó un manotazo a uno de los asistentes para impedir que grabara con el móvil.

Finalmente las fuerzas de seguridad introdujeron a los activistas por la fuerza en un autocar, los llevaron a una comisaría y los liberaron horas después.

Artistas y activistas opositores cubanos denunciaron lesiones


Me resistí a subir a la guagua y entre varios me comenzaron a dar golpes en distintos lugares”, declaró, por su parte, el científico y activista Óscar Casanella, quien sufrió hematomas en el ojo y en el tórax.

Mientras, el colectivo feminista YoSíTeCreo en Cuba denunció en redes sociales que dos mujeres que formaban parte del grupo de activistas “fueron desnudadas y registradas en sus genitales con la justificación de buscar dispositivos de grabación, en la estación de policía a donde fueron conducidas”.

Los sucesos se produjeron en la víspera del 168 aniversario del nacimiento del prócer independentista cubano José Martí -fecha que desde hace años integra el calendario de celebraciones oficialistas- y justo dos meses después de la inédita concentración frente al Ministerio de Cultura del 27 de noviembre de 2020, en la que más de 300 personas pidieron al régimen diálogo y el cese de la represión por razones ideológicas.

Artistas y periodistas independientes denunciaron la presencia de vigilancia policial para impedirles salir de sus casas con motivo de la efeméride, mientras el servicio de Internet móvil sufrió interrupciones y presentó problemas durante las horas que siguieron al incidente, lo que muchos atribuyen a una intervención del Gobierno.

Juntan firmas para exigir la dimisión del ministro de Cultura cubano
Juntan firmas para exigir la dimisión del ministro de Cultura cubano

El texto del pedido de dimisión que ya recolectó más de 6.000 firmas

Exigimos la dimisión inmediata del Ministro y el Viceministro de Cultura de Cuba, Alpidio Alonso y Fernando Rojas, y del Presidente de Cuba Miguel Díaz-Canel Bermúdez ante su incapacidad para dialogar con la ciudadanía que reclama pacíficamente el fin de la represión policial, la corrupción y el abuso de poder. La agresión que protagonizaron los funcionarios del Ministerio de Cultura en contra de artistas e intelectuales a quienes se deben es inaceptable en cualquier circunstancia o país. El Ministerio de Cultura ha demostrado ser un órgano más represor del Estado, no una institución al servicio de la cultura y lxs creadores cubanxs. ¡Basta ya de mentiras y difamación!

Reiteramos una vez más las demandas de la sociedad civil que se reunió el pasado 27 de noviembre fuera del Ministerio de Cultura y exigimos que sean atentidas:

Hoy venimos una vez más, a insistir en el diálogo, pero también a exigir ser escuchados, a ejercitar nuestra libertad como ciudadanos, y a celebrar la unidad, la serenidad y la perseverancia que hemos mantenido alrededor de los sucesos del 27 de noviembre de 2020. En tal sentido, manifestamos que no renunciaremos a las demandas de aquella noche, y a las que posteriormente dimos a conocer en sucesivas declaraciones.

- Exigimos nuestro derecho a tener derechos. El derecho a la libertad de creación, de expresión y asociación, al disenso y a las libertades políticas.

- Exigimos el respeto y reconocimiento del posicionamiento independiente, y que la sociedad civil -de la que somos parte- sea reconocida como interlocutor válido, sin exclusiones.

- El cese del hostigamiento, la represión, la censura, el descrédito, la difamación, la violencia policial y el odio político, los actos de repudio, o cualquier otra forma de violencia lesiva a la dignidad de la persona humana.

- Que los medios de comunicación oficiales pongan freno al discurso de odio, y que favorezcan condiciones propicias para la paz, el diálogo y el respeto a las personas, independientemente de sus convicciones políticas.

- Seguiremos exigiendo que, tal y como se acordó la noche del 27N, se abra un canal de diálogo verdadero e inclusivo, entre instituciones y ciudadanos. Un diálogo respetuoso de las diferencias y que considere todos los matices de nuestra realidad, que deje las ideologías a un lado y se centre en Cuba y el bienestar de los cubanos.

- Además, declaramos que nos mantendremos fieles al espíritu que nos llevó, nos animó y nos sostuvo el 27 de noviembre: la protesta cívica, pacífica, propositiva, abierta al diálogo y a la negociación con el diferente, desde una postura moderada y respetuosa, a la vez que comprometida con las libertades, los derechos y el bienestar de los cubanos todos.

- Apostamos por una sociedad libre, inclusiva y democrática, en que quepamos todos. Y en esta hora de turbulencias para Cuba, hacemos una invitación a todos los cubanos a no ser indiferentes ante el sufrimiento y el dolor, a no ser apáticos ante la realidad que se nos ofrece como oportunidad para el cambio, a asumir las riendas de nuestras propias vidas y conquistar un futuro mejor para todos, a aportar lo que podamos -desde la fuerza de lo pequeño- para que haya más derechos y libertades, más diálogo y reconciliación, más prosperidad y bienestar en nuestra nación.

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